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LA IGLESIA CENSURA A LOS PARAMILITARES COLOMBIANOS

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Argenpress

La iglesia Católica en Colombia rechazó hoy las acusaciones de un ex jefe paramilitar que relacionó a un sacerdote del suroeste con sus actividades, y cuestionó la congruencia del proceso con la verdad, la justicia y la reparación.

El secretario de la Conferencia Episcopal, monseñor Fabián Marulanda, dijo que las confesiones de los ex jefes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) están lejos de ser las adecuadas para un verdadero proceso de paz.

Se deleitan haciendo todo tipo de confesiones para auto justificarse, afirmó el religioso en referencia a la declaración del ex comandante Diego Murillo.

El ex jefe con el alias ‘Don Berna’ aseguró el martes que el asesinado obispo de la ciudad de Cali (suroeste), monseñor Isaías Duarte, hizo parte del Grupo de los Seis (personalidades que ordenaban las actividades de las AUC).

Marulanda cuestionó los procedimientos de la justicia en el proceso de paz advirtiendo que los paramilitares faltan a los principios que erigieron la ley que prevé penas de cinco a ocho años de cárcel para delitos de lesa humanidad.

Hay confesiones tan horribles que en lugar de aminorar las penas deberían acrecentarlas. Y cinco pasos para la reconciliación: reconocer y confesar la falta, recibir la penitencia, tener el propósito de no volver a cometerla y la satisfacción de reparar los daños, si eso se aplicara sería una fantasía en un proceso como este, criticó monseñor.

El sacerdote Jersaín Paz, que trabajó por años junto al obispo asesinado en Cali en 2002, recordó que el religioso se dedicó a gestionar diálogos de paz por lo que se entrevistó en ocasiones con grupos armados pero negó que aprobara esas actividades.

Es ridículo que al obispo que trabajó por la paz lo incriminen en eso, si él sirvió de puente tenía que conversar con los actores del conflicto pero de ahí a decir que apoyó una organización armada es ridículo, insistió el católico.

Los religiosos coincidieron en afirmar que está siendo costumbre de los ultraderechistas desmovilizados el incriminar de sus crímenes (asesinatos) a personas fallecidas para confundir a jueces y la opinión.

Este es un momento histórico en el que la justicia tiene que estar a la altura para que el proceso no termine mal. Ahí está el desafío del Estado para no dejar manto de duda sobre personas que no tienen nada que ver, advirtió monseñor Marulanda.

Murillo afirmó ante los jueces de paz que en varias ocasiones el desaparecido jefe paramilitar Carlos Castaño se refirió a Duarte como un integrante del supuesto grupo de reconocidos personajes públicos detrás de las actividades de las AUC.

Castaño afirmó ‘quedan cinco’, cuando se enteró que el alto prelado fue asesinado en Cali el 16 de marzo de 2002, dijo el paramilitar.

El gobierno firmó un proceso de paz que culminó con la desmovilización de unos 31.000 hombres de las AUC en 2006 y que atraviesa por la etapa de confesiones que desatan un escándalo por los

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