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La Fuerza de la Palabra. Reflexiones para una “teología misionera” -- Gabriela Zengarini (Buenos Aires)

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“Vámonos a los pueblecitos vecinos, Para predicar también allí, pues para esto he salido” Mc1, 38
Introducción:
A través de este trabajo se pretende hacer un primer análisis de una de las obras de José Comblin: A força da palavra. 1 Dicho escrito está dentro de un conjunto de libros que el autor los pensó como una unidad para contribuir a una teología del Espíritu y la misión de la Iglesia en la actualidad.

Comblin se propone sondear en estas obras lo que hace el Espíritu Santo en el mundo, se trata de saber qué está produciendo en la tierra y por dónde está actuando. Según el autor hay cinco temas bíblicos fundamentales relacionados con el Espíritu Santo y en los cuales se concentra su actuar en el mundo y por lo tanto también son esenciales para pensar la misión: el actuar o la acción, la palabra, la libertad, el pueblo de Dios y la vida.2
De este conjunto de obras La fuerza de la Palabra tiene una importancia especial en relación a mi tema de investigación: la misión desde la realidad y la Iglesia latinoamericana. Precisamente Comblin toma como punto de partida para su reflexión teológica la “nueva práctica de los cristianos que en América Latina se identifican con la liberación de sus pueblos”.3 En esta obra relaciona el tema de la palabra y la teología del Espíritu Santo al servicio de la evangelización, la cual considera el “primer problema”:

“Hace medio siglo las Iglesias cristianas descubren de nuevo el desafío de la evangelización de un mundo que le es extraño. Las “misiones” dejaron de ser marginales para volverse el primer desafío. Por lo menos en la conciencia, porque en la realidad las rutinas son tan fuertes que las Iglesias continúan actuando como si su primer problema fuera la continuación de las antiguas cristiandades establecidas. En la conciencia, sin embargo, quedó claro que la evangelización es el primer problema”.4

Por esta razón, dije al comienzo que es un primer análisis, en monografías posteriores haré un análisis más detallado. El presente trabajo tiene como meta una primera aproximación a dicha obra y desde allí obtener algunas perspectivas de investigación o hipótesis de trabajo. Para lo cuál en un primer momento presentaré la estructura y articulación interna de la obra, en un segundo momento trabajaré conceptos claves y sus campos semánticos, para llegar en un tercer momento a realizar una valoración crítica y finalmente la formulación de las hipótesis o perspectivas de investigación.

1. Estructura y articulación interna

El objeto de estudio de esta obra es la “palabra de Dios en este mundo” y desde aquí se quiere proveer “asuntos y problemas para una teología del Espíritu Santo”.5 Comblin se plantea la situación de la evangelización en la actualidad y se encuentra con una barrera entre el mundo contemporáneo y los discursos eclesiásticos, se pregunta por qué la predicación de la Iglesia en la mayoría de los casos produce indiferencia y aburrimiento. Afirma que hace más de cincuenta años que hablamos de evangelización y no conseguimos como Iglesia descubrir lo que es. Se hace algunas preguntas claves: ¿Cuál es la palabra que el mundo espera? ¿Será que nuestros discursos son tan débiles porque no consiguen expresar las palabras de Dios? ¿Cuál es el secreto de la palabra fuerte de Dios?6
En búsqueda de las respuestas a estas y otras preguntas que surgen de la experiencia eclesial Comblin va analizar, como lo ha hecho también en O Tempo da ação, grandes ciclos de la vida eclesial para terminar reflexionando acerca de la palabra de Dios hoy y la función de los teólogos latinoamericanos en la actualidad.

La estructuración de los diferentes capítulos de la obra es la siguiente:
Introducción
Capitulo 1: La palabra se hizo carne
Capítulo 2: La palabra de Dios y el desafío del helenismo
Capítulo 3: La palabra y la cristiandad
Capítulo 4: La reforma y la palabra
Capítulo 5: La palabra de la modernidad
Capítulo 6: El discurso revolucionario
Capítulo 7: La palabra de Dios hoy
Conclusión
Anexo: La tarea de los teólogos latinoamericanos en la actualidad

Por su estilo, objetivos y planteos se pueden distinguir y reagrupar los capítulos de esta obra de la siguiente manera:
1. Planteo de la problemática de la evangelización actual y marco interpretativo desde el cual se leerán los ciclos históricos mencionados anteriormente (introducción y capítulo 1)
2. Análisis teológico de la presencia de la palabra de Dios en las grandes épocas de la historia de la Iglesia (capítulo 2 al 6).
3. Presentación de las oportunidades y los desafíos que el mismo Espíritu suscita en medio de la historia de la humanidad y de la Iglesia (capítulo 7, conclusión y anexo).

1.1 Problemática de la evangelización y marco interpretativo:

Comblin plantea que la teología occidental escondió el problema de la evangelización al adoptar como hilo conductor el tema de la revelación. Tanto las teologías católicas como protestantes7 fueron afectadas por el vicio del intelectualismo y han prescindido del desafío de la comunicación: “Al decir que Dios se reveló, parece suponer que el problema de la comunicación está resuelto. No lo está”.8 Dios no se conoce por medio de actos intelectuales sino por la acción. “Dios actúa en la historia de modo escondido… La acción de Dios está en la historia, pero ella precisa ser mostrada por la palabra. El propio Dios recurre a la palabra para mostrar su actuar escondido. Jesús revela a su Padre por sus actos, pero muestra sus actos por medio de palabras”.9

¿Cómo es que las palabras humanas pueden comunicar las “palabras de Dios”? En la Iglesia Católica se hicieron intentos para reencontrar el evangelio en la práctica de la evangelización. Como dije anteriormente Comblin se apoya en el camino de la Iglesia Latinoamericana desde Medellín en adelante y afirma que “la palabra de Dios recuperó su significado a partir de la voz de los pobres”10 y esta palabra resuena en el mundo como desafío, provocación y llamado.

En el capítulo uno “La palabra se hizo carne” se presenta a través de un fuerte trabajo bíblico-teológico11 el marco hermenéutico para leer en la historia “el efecto real del Espíritu en el mundo por medio de la palabra.”12 Comblin sostiene que en la Biblia la condición humana queda representada por la condición de los oprimidos. La “encarnación” de la palabra toma forma fundamentalmente a través de dos vías: el clamor de los oprimidos y el anuncio del evangelio a los pobres. Jesús es un misionero itinerante que prepara otros misioneros itinerantes y todo esto dentro del esquema profético: un hombre que no tiene otro poder a no ser el de las palabras.
Dejo para seguir profundizando este marco hermenéutico en el momento que trabaje los conceptos claves y campos semánticos de la obra, adelantando que los términos palabra, acción, Espíritu y pobre estructuran todo este capítulo y la obra en su totalidad, atravesada a su vez por la dinámica debilidad-fortaleza.

1.2 La palabra de Dios en la historia:

Desde el capítulo dos a seis el autor presenta una visión de la “obra del Espíritu por la palabra”13 en los dos mil años de cristianismo y a partir de esta lectura va planteando las dificultades y obstáculos que siguen afectando a la misión, las posibilidades y aprendizajes que se pueden recuperar para que el presente sea más fecundo según el querer y la promesa de Dios.

El primer gran desafío que conoce la palabra de Dios, según Comblin, fue el helenismo, el segundo fueron las religiones orientales que dieron origen a la cuestión de los ritos y el tercer desafío es la modernidad. El primero fue aceptado por la Iglesia y produjo una inculturación del cristianismo, el segundo no fue aceptado, de lo contrario tendríamos otras teologías y el tercero comenzó a ser aceptado desde el Concilio Vaticano II pero está inconcluso en la práctica.

En el capitulo dos se presenta la interrelación entre el cristianismo y el helenismo14 y se destaca que en este interactuar hubo resistencias como una gran influencia mutua. Fue una helenización del cristianismo y una cristianización del helenismo y esta dupla fue la “condición de la evangelización”.15
Pablo conoce la cultura griega y sabe de su importancia para la evangelización de los griegos, elabora un nuevo evangelio, pero no lo hace de cualquier manera. Precisamente cuida de no perder el núcleo del evangelio. Para Pablo este núcleo es el evangelio de la cruz. La perspectiva humanista y antropológica de Pablo le hace poner el centro de su cristología en la cruz de Cristo.

En este capítulo se presentan los sujetos de la evangelización que durante estos siglos intervinieron más fuertemente, los pobres16 y los monjes17, así como el mensaje trasmitido. El aporte de los monjes ha sido muy importante para la Iglesia. Ellos resistieron al helenismo pero también se dejaron influenciar. La búsqueda de Dios, la deificación y la concepción de verdad fueron opciones del helenismo vivido por los monjes. La deificación fue una creación desde la vivencia libre del evangelio por parte de los monjes. Partieron de sus vidas en concreto, se abrieron a la fuerza del Espíritu y crearon un nuevo evangelio o sea el mensaje de Jesús actualizado para el contexto en el que ellos vivían. Pero un problema de este ciclo es que se deja a la mismas Sagradas Escrituras a un costado. Además la vivencia evangélica de los monjes por su especificidad tan concreta no podía ser modelo de vida para todo el pueblo de Dios. Por ejemplo la pobreza como ascesis y experiencia mística, una pobreza voluntaria, dejaba en la sombra la cuestión social y la necesidad de liberación de la multitud de pobres que existencialmente se ven privados de una vida digna. El haber perdido a lo largo de los siglos, como lo fue en los primeros tiempos del cristianismo, que los sujetos de la evangelización sean todos y cada uno de los cristianos fue una carencia muy importante para la Iglesia tanto en occidente como en oriente.

Como fruto de la interrelación del cristianismo con el helenismo nace la teología y la clase intelectual de los teólogos.18 Sin embargo, Comblin plantea la distancia entre el pueblo de Dios y estos intelectuales, que tanto desde el lenguaje que usan como las temáticas tratadas revelan la incomunicación entre ambos y lo más grave es que no fortalecen la corresponsabilidad de la predicación por parte de todos y cada uno de los cristianos. La teología que surge de la influencia del helenismo no da el instrumental necesario para la formación evangelizadora del pueblo cristiano. “Se puede decir que los pobres fueron olvidados por la teología. La presente teología latinoamericana parece innovar porque toca en un asunto que la teología olvidó durante 1600 años”.19

En el capitulo tres se analiza la cristiandad. Según Comblin, en la cristiandad la palabra del evangelio sufrió modificaciones tan profundas que muchos dejaron de reconocer en ella el tenor del evangelio: los cismas producidos por la Reforma, por la modernidad y por las revoluciones son consecuencias directas o indirectas de las modificaciones del evangelio en la cristiandad. Sin embargo el evangelio no desapareció en la cristiandad, estaba presente en las corrientes evangélicas que atravesaron los siglos, también estaba presente en medio de las ambigüedades del mensaje de la cristiandad, estaba mezclado con otros discursos, pero no totalmente ausente. La historia de la cristiandad es la historia de los llamados a su propia conversión (los gritos de la reforma estuvieron siempre presentes), ella nunca fue simplemente aceptada. La utopía de la reforma es parte consustancial de la cristiandad.20

Para comprender mejor la herencia de la cristiandad21 este capítulo analiza los cuatro discursos presentes en esta etapa de la historia de la Iglesia: las élites, las masas populares, los misioneros y el discurso de la unidad (concilios, curia, responsables de las órdenes religiosas, etc.). Esta parte de la obra A força da palabra tiene muchísimos elementos que pueden ser profundizados y como dije al comienzo da material para futuras monografías. Solo mencionaré algunas cuestiones que se presentan en esta etapa: el desafío de los mesianismos y la importancia de la sabiduría, los discursos sociales, las reformas evangélicas, la fuerza evangelizadora de la religiosidad popular, el evangelio aristocrático y los ricos protectores de los pobres sin darles la oportunidad de tomar la palabra, el cambio del registro auditivo al visual, la pobreza voluntaria y pública, la ortodoxia y el clero.

El capítulo cuarto analiza la reforma desde el “principio protestante”22 y la reforma católica.23 Esta etapa se caracteriza, según Comblin en la primacía de la palabra, solo que se cae en la ilusión del racionalismo naciente, el intento de expresar en pocas fórmulas todo el contenido de la fe (los catecismos). El Espíritu suscita la fe según los protestantes y está muy presente en el catolicismo pos-tridentino pero unido a la jerarquía. A partir de la Reforma se busca destruir sistemáticamente la religión popular medieval acusada de superstición. El valor de la palabra fue separada de la religión popular. Además se empeñaron en obligar al pueblo a aprender la religión intelectual de los pastores y sacerdotes. Los teólogos se preocuparon para que el pueblo aprendiera a leer. La religión letrada de tipo reformado promovió la instrucción moderna y el avance de la modernidad. Comblin concluye:

“El tiempo de las reformas fue el tiempo del clero. Los pobres no solo quedaron callados sino que sus culturas fueron combatidas e ignorada su condición real. La antigua religión medieval se mantiene en regiones más pobres y en el campo, en zonas retiradas… Este clero reformador no vio nada de las transformaciones sociales, estaba encerrado en sus catecismos y manuales de teología escolar. Aprendió muchas palabras pero no aprendió a evangelizar”.24

La palabra de la modernidad25 es el título del quinto capítulo del libro y tiene como objetivo analizar en qué la modernidad modifica el discurso cristiano. La lucha entre los discursos que se gesta en esta etapa llegó al núcleo del cristianismo y se afirmó como el conflicto entre la palabra del hombre y la palabra de Dios (inmanencia/trascendencia). Según Comblin “hasta el Vaticano II esta fue la realidad dominante. Después del Vaticano II todavía no queda claro si la mayoría católica volverá al integrismo o entrará en la perspectiva del Concilio”.26 Y agrega “hoy en día podemos prever que el Vaticano II permanecerá sin futuro si no se desenvuelve una auténtica teología del Espíritu, no solamente a nivel científico, sino sobre todo a nivel popular”.27
El discurso moderno tiene tres temas principales: la razón, la felicidad y la libertad. Los tres temas son bíblicos y cristianos. Sin embargo los tres son presentados como típicamente modernos, alejados de la tradición cristiana y hasta opuestos a ella. En este malentendido está el drama de la modernidad de cara al cristianismo:

“El gran problema es que en la modernidad se generalizó un discurso inmenso, infinitamente variado y múltiple del cual el cristianismo está ausente. Este es el estadio final de la oposición de la modernidad al cristianismo. Las últimas generaciones ni siquiera saben lo que es el cristianismo, ni tienen idea de los evangelios. Viven tan lejos del cristianismo como de las otras religiones. Aunque estén geográficamente cerca de las instituciones cristianas tradicionales, no las encuentran en su camino”.28

Toda esta temática también da para otra monografía en especial si se quiere repensar el planteo de Comblin desde las “múltiples modernidades”29 que están aconteciendo en América Latina. Por eso el contenido de este capítulo es para seguir trabajándolo en el proyecto de tesis. El capitulo quinto también analiza otro fruto de la modernidad: la religión burguesa. Según Comblin el “Opus Dei” es en la Iglesia Católica la más perfecta expresión de una religión burguesa. Finalmente este autor plantea que el desafío de la modernidad todavía está sin respuesta y en concreto el “camino de la subjetividad” merece ser examinado atentamente. Todas estas temáticas dan oportunidad para seguir investigando y estudiando, tarea pendiente para el proyecto de tesis.

El capítulo VI, por último, analiza el discurso revolucionario. Después de muchos siglos ahora hablan los pobres. No hablan solos pero hablan. Los sujetos que sobresalen en el análisis de este capítulo son los campesinos, el proletariado industrial, los nuevos pobres de la sociedad industrial, los revolucionarios profesionales, los partidos políticos y su relación con el marxismo. Se trabaja aquí el discurso revolucionario y la relación con el mensaje cristiano. Acerca de este tema Comblin afirma:

“La teología de la revolución tenía por objetivo principal la construcción de una base teórica de diálogo posible con la Europa del Este y tuvo repercusión en la teología mundial entre 1965 y 1970… América Latina escogió un camino más original creando la llamada teología de la liberación, es un discurso nuevo provocado por la situación revolucionaria en América Latina”30

Este discurso desafía a la Iglesia, y en concreto a la misionología, a reencontrar el discurso de los pobres y a su vez llevar en serio la transformación inmensa que trajo la modernidad.

1.3 Oportunidades, desafíos y tareas:
En esta parte quiero articular las ideas centrales que Comblin desarrolla en el capítulo siete, en la conclusión y el anexo. Después de haber analizado los grandes ciclos del cristianismo en la historia creo que el autor presenta oportunidades, desafíos y tareas de la misión de la Iglesia latinoamericana en el contexto en que fue escrita esta obra.31

Como se ha visto en el análisis histórico de la cristiandad y de las etapas posteriores la palabra de los pobres fue marginada y muchas veces silenciada, sin embargo, el Espíritu condujo la presencia de esta palabra. Si el evangelio sobrevivió después de 20 siglos sobretodo es porque en lo subterráneo de la historia, los pobres evangelizaron. El evangelio vivido en lo concreto fue traído en gran parte por los inmigrantes pobres que hablaron y transmitieron su llamado. Hubo la acción de los misioneros, pero esta fue más pasajera. 32 La palabra de Dios pasa por la conversación y las acciones del día a día.

Por lo tanto, restituir la palabra de los pobres, oírla y prestigiarla es la primera tarea de la misión evangelizadora de la Iglesia. Restituir la vocación de profetas-misioneros a los laicos después de 15 siglos también forma parte de la tarea actual y la misma esta dentro de las “comunidades portadoras de la palabra”.33
La segunda tarea es lograr que la buena noticia anunciada a los pobres tenga por objeto su liberación, donde el primer motor sean los mismos pobres aunque no excluya a los demás cristianos. A su vez la liberación de la humanidad exige el progreso de las ciencias, “para evangelizar la modernidad necesitamos restituir a las ciencias su papel”.34 Aquí Comblin desarrolla la relación entre discurso científico y discurso cristiano.

En el anexo, el autor se pregunta acerca de las tareas de los teólogos sabiendo que en América Latina muchas veces el pensamiento camina fuera de las universidades, por ejemplo en grupos sociales, movimientos, centros de reflexión y debate. El punto de partida, como ya se puede entender desde lo desarrollado hasta el momento, es entrar en diálogo con el inmenso mundo de los pobres en vista a comunicar, colaborar e investigar.

“¿Los teólogos serán los evangelizadores de este mundo? No, pueden colaborar. Pero los evangelizadores surgirán entre los pobres de América Latina. Sin embargo la mayoría no están preparados para esta tarea. Ni imaginan que podrán tener una vocación, ni saben que hay un Evangelio (pues para ellos este es un libro que solo manejan las personas sagradas) para anunciar… Los teólogos son agentes de comunicación. Actúan entre los cristianos que se convierten a su vocación y a su vez en el mundo que está a la espera de una palabra comprensible.”35

El papel de los teólogos es contestar el conocimiento puramente intelectual de la fe. Su papel es provocar una sospecha, permitir volver a los textos bíblicos y a la verdadera tradición espiritual de la Iglesia. Desmontar el intelectualismo profundamente enclavado en la Iglesia y restablecer la prioridad de la práctica. La práctica se orienta por los signos de los tiempos. Los signos son percibidos por personas que están en la acción e inauguran nuevas formas de acción: el teólogo comunica y transmite los datos que resultan de las nuevas formas de acción, provoca reflexión y discusión.

“Ya los antiguos habían notado que el término final de un conocimiento está en la producción de un discurso. El conocimiento que no se expresa no llega a ser un verdadero conocimiento completo. En esta fase del conocer los teólogos tienen un rol muy importante… Quien articula un discurso en el camino de búsqueda de la verdad marca una etapa: define un sector de verdad que fue reconocido, propone algunos pasos que fueron asumidos, recapitula para que no se caiga en dispersión…Objetivar un conocimiento puede ser parar el trabajo de conocer y buscar la verdad pero también puede ser definir objetivos más claros para facilitar el diálogo… En cualquier conocimiento científico se sabe que lo crucial es la colocación exacta del problema: saber formular las preguntas correctas de manera correcta ya es la mitad de la solución. El trabajo de los teólogos consistirá en saber formular exactamente los problemas relevantes en el momento cierto.”36

2. Conceptos claves y sus campos semánticos:

Lo que puedo descubrir al leer A força da Palabra es que los conceptos claves que atraviesan toda la obra son: acción, palabra, Espíritu, pobres. A su vez puedo ver que hay una interrelación muy fuerte entre ellas y fundamentalmente entre los binomios acción-palabra, Espíritu-pobres. Y las cuatro palabras confluyen para explicitar mejor lo que el autor entiende por misión-evangelización que en esta obra no se ocupa en distinguir sino que las usa indistintamente.37

Acción-palabra: La filosofía occidental aprendió con John Langshaw Austin38 que decir es hacer, que la palabra es acción. Según muestra Comblin para un cristiano no es ninguna novedad que la palabra es acción pues toda la Biblia está fundada en este concepto de la Palabra: en el inicio estaba la Palabra. En Dios palabra y acción no se distinguen. Dios actúa por su palabra. Ella está revestida por la fuerza de su Espíritu. En el ser humano se produce la disociación entre la palabra y la acción, “dicen y no hacen”. Además las palabras directamente por sí mismas no son acciones. Son acciones porque “tienen el poder de llevar a la acción”.39 La “palabra es acción” para Comblin significa que la palabra interfiere en la vida social y en la red de comunicación entre los hombres; su actuar no es sobre la naturaleza y sí sobre los seres humanos. Ella actúa porque hace actuar. La palabra provoca el actuar, en este sentido ella actúa.40 Esto último es fundamental para entender la evangelización según Comblin:

“La experiencia del pasado muestra que se percibe la palabra de Dios en la propia evangelización. Un cristiano entiende el evangelio en el acto de tratar de comunicarlo a otro. La palabra es para ser hablada, no para ser poseída. Ella no es objeto de propiedad, sí canal de comunicación. El sentido existe en la comunicación”.41

Cuando se trabaja la interrelación teológica entre acción y palabra el lugar de la “promesa” es subrayada y se destaca como dicha promesa es movilizadora para un actuar humano:

“Las palabras son también acontecimientos y contribuyen para hacer la historia. La historia en la que Dios se revela todavía no existe. Ella vendrá. El modo de vivirla es la esperanza. Pero no solamente una pura esperanza pasiva, sino una esperanza activa que produce obras. ¿Cómo conocemos el futuro? Por las “promesas”. Las palabras de Dios son las promesas que nos permiten conocer un futuro que todavía no existe. Las promesas, por señal, entran en la propia historia. Pues Dios usa la mediación de los hombres para actuar”.42

Espíritu-pobres: Jesucristo nos habla hoy, y habla a los hombres en cada momento de la historia y esto es posible por la operación del Espíritu Santo:

“El Espíritu hace descubrir varias cosas: que la Biblia habla de los pobres a los pobres. Que Dios hace opción preferencial por los pobres. Que Dios llama a sus auxiliares para la pobreza. Que Jesús recapitula en sí todo el misterio de la pobreza. Sin la ayuda del Espíritu nos olvidamos de los pobres, como lo hacen las ciencias humanas, las universidades y los centros de instrucción. El Espíritu muestra que el sentido último de la palabra de Dios está en una opción basada en una apuesta…. El Espíritu apoya una opción por lo pobres, aquella que ofrece menos garantías para el futuro, y mayor riesgo… El Espíritu es quién hace surgir esa opción tan improbable.”43

“La Palabra se hizo carne” se puede traducir, según Comblin, en “la palabra se hizo pobreza” en el sentido de que se hizo pobreza con el fin de poderse manifestar. No a pesar de la pobreza sino por medio de la pobreza y esto por obra y gracia del Espíritu Santo:

“Los evangelios, interpretados por toda la tradición cristiana, muestran que hay fundamentalmente dos expresiones de esa palabra de pobreza: la primera es el clamor de los pobres. El Hijo de Dios se hizo Jesús de Nazareth y este se hizo clamor de los pobres, se identificó con el clamor de los pobres. En segundo lugar, Jesús anunció a los pobres su liberación. Su palabra se volvió profética y evangelizadora. Clamor de los oprimidos, anuncio del evangelio, he aquí las formas fundamentales de esa “carne” que el Verbo de Dios quiso ser.”44

Desde estas claves teológicas el autor lee los diferentes ciclos de la historia para vislumbrar la misión del futuro de la Iglesia Latinoamericana.

Misión-evangelización: La palabra alcanza su significado o su valor en la evangelización. Ella es palabra dirigida por alguien a alguien, una persona responsable a otra persona responsable. Ella no transmite solamente un conocimiento, sino que pretende suscitar una acción.45 La palabra de Dios es compromiso de una persona que se dirige a otra para comprometerla y así suscitar una acción nueva:

“Evangelizar no es comunicar un discurso hecho a otro. Por el contrario, es comunicarle un sentido de tal manera que él haga un nuevo discurso. Si el evangelizado no hace un nuevo discurso que le es propio, no se puede creer que se trate de una verdadera conversión. La evangelización supone un discurso retraído del evangelizador para dar lugar y espacio al discurso nuevo que la comunidad va generando para expresar su comprensión. La evangelización es también una novedad para el evangelizador. Primero porque él tiene que inventar un discurso nuevo adaptado al otro. Segundo porque el otro inventa un discurso nuevo desconocido de su evangelizador.”46

Se entiende la evangelización como palabra-acción que suscita una acción nueva y liberadora y esta fundamentalmente desde los pobres como protagonistas.

“El concepto de liberación tiene dos fuentes: una en Dios y la otra en los hombres. Una viene del Espíritu y habla del reino de Dios, la otra habla de la pobreza, de su clamor, de su esperanza. Sin embargo, ambas fuentes derivan de Dios. El Espíritu es el que clama y es quien responde al clamor, y dentro del clamor ya está la respuesta. Cualquier intento de separar los dos componentes del concepto liberación vacía la evangelización.”47

3. Valoración de la obra
Para poder hacer una valoración crítica de la obra creo conveniente ubicar el contexto histórico del autor y de la obra.48
José Comblin hace sus estudios en la Universidad Católica de Lovaina (UCL), se doctora en teología en el año 50 siendo su director de tesis Lucien Cerfaux. Desde 1930 Cerfaux fue nombrado profesor ordinario de Nuevo Testamento en la misma Universidad e influyó mucho en el pensamiento de Comblin:

“ … cuatro años dedicados totalmente al estudio y allí me influyó mucho Lucien Cerfaux, era uno de los fundadores de la entrada en la exégesis histórica en la iglesia católica, esto entró en la Iglesia católica en los años 30 fueron las primeras …. Decidí hacer mi tesis de doctorado con él, en su dirección, participar en el seminario que él daba, había 12 colegas, en realidad era el profesor que más alumnos tenía en su seminario. Yo sabía que no me iba a dedicar toda la vida a la biblia, pero pensé si no tengo una base fuerte bíblica no voy a tener seguridad, se reconoce si un teólogo tiene buena formación bíblica o no. Porque si no se tiene buena formación bíblica está volando, tiene intuiciones, pero no tiene reflexión crítica.”49

También hubo dos profesores más del seminario de Lovaina que Comblin reconoce como importantes en su formación: Gustave Thils que estudió y elaboró la teología de las realidades terrestres y Roger Aubert, profesor de historia de la Iglesia.

Precisamente estas tres líneas de trabajo se ven expresadas fuertemente en la obra de Comblin y de forma especial en la A força da palabra. Dicho libro es una obra de teología de la historia, donde la exégesis bíblica la estructura, esto se ve más fuertemente expresado en el capítulo uno que es el que da el marco hermenéutico. Finalmente el aporte más importante de dicha obra es la lectura y el discernimiento constante que se hace de la presencia y actuar del Espíritu en este mundo y en cada ciclo de la historia de la Iglesia.

Otros hechos que influenciaron y que ayudan a entender mejor la obra A força da palabra es la relación del autor con la teología de la liberación. José Comblin llega a América Latina en el año 1958, es asesor teológico de Dom Hélder Câmara justo en la época de Medellín desde el año 1964 hasta 1972 año en que lo expulsan de Brasil precisamente por la relación con Dom Hélder Câmara. Estuvo en la gestación del grupo de los teólogos de la liberación, en reuniones fundantes como las de Cuernavaca, Petrópolis, Montevideo, Santiago de Chile desde 1964. Pudo participar de todas las grandes reuniones de teólogos latinoamericanos: El Escorial (1972, 1992), México (1975), São Paulo (1980). El mismo menciona que la reunión más grande fue en el año 1985 “en Petrópolis con más o menos 50 teólogos de la liberación”.50

La obra A força da palabra fue publicada en el año 1986 por lo tanto estos hechos son su contexto histórico más inmediato. A lo que debemos agregar que en estos años, más precisamente el 6 de agosto de 1984 la Sagrada Congregación para la doctrina de la fe publica la Instrucción sobre algunos aspectos de la ‘Teología de la liberacion’ ”Libertatis Nuntius. Comblin, en la obra que estamos comentando, retoma todos estos hechos. Pero quizás lo más importante es cómo él valora e interpreta la Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Medellín, realizada en setiembre de 1968:

“En Medellín yo no pude estar, pero influyó muchísimo en mi obra. Porque esto cambió la Iglesia Latinoamericana. La opción por los pobres cambió todo. Naturalmente había cosas que se hacían antes, pero esto era el reconocimiento público. Por ej. el Episcopado Colombiano dijo que no reconocería Medellín para sus diócesis, no se aplicaba en sus diócesis. En todos mis libros encontrarás, desde entonces referencias a Medellín.”51

Lo que se puede inferir desde este proceso descripto y analizado por Comblin, no solo en las entrevistas sino en sus clases y en varios de sus escritos, es que esta colección de cinco tomos que he mencionado al comienzo y del cuál A força da palabra forma parte es una contribución a la pneumatología y misionología de la liberación teniendo como punto de partida las opciones de la Iglesia Latinoamericana. Desde aquí hay que leer esta obra y ver cómo puede dar más de sí para el futuro de la teología de la liberación y más en concreto, para una misionología de la liberación.
Desde una mirada crítica al libro A força da palabra descubro, como ya lo he dicho de la obra O povo de Deus, la ausencia del análisis de género en el tratamiento teológico y la invisibilización de la presencia de las mujeres en el proceso histórico evangelizador analizado por el autor en dicha obra. Se podrá decir que si se tiene en cuenta el contexto histórico de la teología de la liberación estos análisis de género o el aporte del feminismo están ausentes en casi todas las obras de los teólogos de la liberación de la primera generación. Admito esta realidad pero es precisamente esto lo que me desafía en el proyecto de tesis pues lo veo como carencia en el aporte teológico de Comblin y necesario para seguir recreando una teología latinoamericana.

Otra crítica que surge de la lectura de esta obra es una cierta incoherencia en el discurso de este autor al plantear los testimonios evangelizadores y los ejemplos evangélicos en la Iglesia Latinoamericana. En toda la obra estuvo proponiendo la necesidad de que sean las comunidades cristianas populares o los cristianos pobres los protagonistas de la misión, sin embargo cuando menciona ejemplos testimoniales siempre son pastores, obispos varones y en su mayoría blancos y varios de ellos pertenecientes a la clase alta.52 Conocemos que en el camino de liberación en América Latina existieron muchos mártires mujeres y varones, la gran mayoría pobres de los diferentes países latinoamericanos53, catequistas laicos-as de las comunidades cristianas, religiosas y religiosos, testimonios vivientes del evangelio y muchos de ellos de zonas rurales o marginales de las ciudades. ¿Por qué no son citados por sus nombres y de la misma manera que los obispos?

También está ausente la perspectiva intercultural al pensar los sujetos de la evangelización. Comblin se limita a privilegiar el sujeto “pobre” sin recuperar la riqueza de los pueblos en América Latina: pluriculturales, multiétnicos y con una diversidad religiosa muy importante.
Comblin tematiza la división entre los ricos y los pobres y entre los verdaderos y falsos pastores, esto es entre los “misioneros de la liberación y los opresores”, habla incluso de esta “división binaria”54en la Biblia. Me pregunto si esta forma de análisis no es reductiva de la realidad compleja en la vivimos, la cual nos invita a “modificar nuestro pensamiento de manera que enfrente la complejidad creciente, la rapidez de los cambios y lo imprevisible que caracterizan nuestro mundo.”55

4. A modo de conclusión:
Desde las grandes líneas de pensamiento que fui encontrando en esta obra quiero proponer algunas perspectivas e hipótesis para una futura investigación.
Una primera línea de pensamiento que atraviesa todo el libro es que la fuerza de la palabra de Dios está presente en medio del pueblo de Dios, y en especial en el clamor de los pobres. Y que este mismo pueblo está llamado a ser evangelizador pero para esto se necesita una teología que anime y despierte la capacidad misionera de las comunidades cristianas desde lo que el Espíritu viene obrando en medio de su pueblo.

Para ello creo que recuperar la “misión vivida” desde las prácticas y palabras de las mujeres populares puede ser un primer paso para enfrentar varias de las tareas planteadas anteriormente: que se escuche la voz de los pobres y especialmente la voz de las mujeres pobres, silenciadas y olvidadas por la Iglesia y más en concreto por la teología; que este interactuar teológico-pastoral sea liberador para cada mujer y para las comunidades en las que ellas actúan; que se acorte la distancia que existe entre el ámbito teológico y la experiencia misionera. Creo que estas prácticas pueden generar teoría, una teología de la misión, el desafío que tengo en este momento es encontrar una metodología adecuada para enfrentar esta tarea. Mi hipótesis es que la pneumatología y misionología de Comblin dan el marco teológico que fundamenta y justifica esta búsqueda metodológica que incorpora la mediación histórica en la fe y en la teología. Sin embargo creo que la teología de Comblin es insuficiente y necesita del aporte de la teología feminista.

Otra línea de pensamiento importante en A força da palabra es el desafío de la modernidad, su relación con el cristianismo y más concretamente con la teología. En esta cuestión Comblin plantea la relación de la teología con las ciencias y el servicio a los más pobres de nuestros pueblos incluyendo la escucha a su palabra. Este punto para mí está íntimamente conectado con lo trabajado en el punto anterior. Creo que la pneumatología y misionología de Comblin dan los fundamentos para seguir buscando por el camino interdisciplinar, especialmente en la relación entre las ciencias sociales y la teología. Las metodologías cualitativas de las ciencias sociales pueden contribuir para recuperar la voz de los sujetos de la misión hoy.

Mi hipótesis es que las comunidades cristianas populares y en concreto las mujeres misioneras dentro de ellas “dicen haciendo” y allí está la fuerza de su palabra. La teología de Comblin posibilita ahondar esta relación entre acción-palabra. Me interesa investigar cómo se sigue comprendiendo el evangelio a medida que se lo comparte en la misión y cómo desde aquí estas comunidades recrean cristianismo.

Haedo, Fiesta de la Virgen de Guadalupe 12/12/11

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