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La familia NO fue instituida por Dios -- Juan Pablo Ospina

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“Señores cristianos, simplificar la realidad de los colombianos a los cajones mentales de su religión es un argumento ridículo”
Creer que la historia social y moral de Colombia empezó únicamente cuando llegaron los cristianos a América hace 500 años, es una de las quimeras más extravagantes que se ha naturalizado en el pensamiento de un buen número de personas en la actualidad. A partir de ese delirio, también se ha derivado la idea de que la única manera de preservar la especie humana y mantener el orden social y moral de nuestro país es imponiendo un supuesto orden natural y una familia original instituida por el Dios judeocristiano. Sin embargo, en la actualidad existe suficiente información para contravenir esos planteamientos y argumentar que en realidad no existe la patente de un diseño original de familia y mucho menos un orden natural diseñado por un Dios que existe desde hace muy poco en comparación con el verdadero recorrido histórico de los humanos.

Inicialmente es importante aclarar que cuando la religión cristiana llegó en unos barcos desde España, hace tan solo 500 años, ya habían transcurrido por lo menos 17.000 años de historia humana en el territorio que actualmente es Colombia. Esto indica que cientos de sociedades, que operaban bajo diversas cosmologías, habían ocupado este territorio de manera exitosa y permanente sin la presencia de la religión cristiana; una religión que es absolutamente nueva si se compara con el recorrido histórico de los humanos que existieron en Colombia y en toda América antes de la llegada de los cristianos. Si nos alejamos de América por un momento y nos trasladamos al viejo mundo, donde casi todo es más antiguo, encontramos que los humanos anatómicamente modernos surgieron hace aproximadamente cien mil años en África, un largo periodo de tiempo durante el cual emergieron miles de religiones y dioses muchísimo más antiguos que los que hemos alcanzado a conocer en la actualidad. No habría espacio en este texto para mencionar las antiguas deidades del Paleolítico, las de la antigua Mesopotamia, Egipto, China, Grecia, Roma etc. En ese sentido, si comparamos el recorrido histórico de los humanos, desde hace cien mil años en el viejo mundo, con el surgimiento del cristianismo de nuestra era, hace tan solo dos milenios, entendemos que la religión cristiana es una institución plenamente nueva. Por lo tanto resulta falaz adjudicarle la patente de un orden natural y un diseño original de familia a un Dios tan reciente, porque durante 88.000 años antes del Dios cristiano, miles de sociedades, se enfrentaron al mundo bajo diversas cosmovisiones y distintas formas de organización social que les permitieron persistir en el tiempo exitosamente y perpetuar sus genes a las siguientes generaciones.

Es ingenuo creer que solamente los códigos morales cristianos nos garantiza la perpetuación de la especie o la consolidación del orden social y moral correcto, pues como expliqué antes, durante milenios, las sociedades humanas marcharon al ritmo de sus propias religiones y organización social; lograron ejecutar maravillosos procesos culturales que dieron lugar a nuevas cosmologías, al surgimiento de estrategias innovadoras de subsistencia, a la creación de aldeas, ciudades e imperios y al desarrollo de extraordinarios avances tecnológicos y militares. Así lo demuestran, por ejemplo, algunas sociedades prehispánicas, que a la llegada de los cristianos, contaban con altísimas densidades demográficas y organizaciones políticas y militares como las de las ciudades católicas más grandes y modernas de Europa. Las sociedades indígenas en América no colapsaron por ser inmorales o por sus diversas formas de organización social, alejadas del supuesto diseño de familia original, sino por la destrucción masiva y terrorífica a la que fueron sometidas por los cristianos a su terrible llegada, bajo el argumento de que estaban arrojadas a los brazos de Satán.

De acuerdo con lo anterior, es falaz argumentar que la familia cristiana es la única y la primera institución que puede conservarnos como especie o mantenernos estructurados correctamente como una sociedad exitosa. Por el contrario, lo que podemos asegurar es que definitivamente las sociedades, a través de la historia humana, han tenido diversos tipos de organización social, donde han existido familias conformadas por un hombre y una mujer, un hombre y muchas mujeres, una mujer y muchos hombres, dos hombres, dos mujeres etc. El mismo Antiguo Testamento nos ofrece información clara sobre los diversos tipos de familia constituidos entre los hebreos de la antigüedad. Tal es el caso de Abraham, cuya familia estaba constituida por su esposa Sara, su concubina Agar y los hijos de cada una. En el caso de Jacob, también sabemos que vivía con sus esposas Raquel y Lea y sus hijos respectivos, y así muchos personajes fundacionales de la religión judeocristiana como el caso del rey David quien, aparte de sus miles de doncellas, convivió, bajo la aprobación de Dios, con varias esposas tales como Mical, Betsabé y Abigail, la cual también estaba casada con otro hombre. Estos casos bíblicos, evidentemente, no son ejemplos de inmoralidad o perversión, en realidad lo que demuestran, así lo nieguen los cristianos, es que las familias a través de la historia han sido diversas y concebidas de acuerdo con el modo en que cada sociedad concibe el mundo al que se enfrenta en el presente.

Son innumerables los casos para demostrar que las familias a través de la historia humana han sido diversas y no solo en los términos de la lógica heterosexual. Si volvemos a América, para tener un referente más familiar, podemos sustentar estas ideas a partir de evidencia arqueológica y etnohistórica que demuestran que a la llegada de los cristianos existían sociedades que, como en la actualidad, no aprobaban abiertamente la homosexualidad, pero también había otras que sí lo hacían abiertamente y permitían que esas personas hicieran parte de la estructura social y administraran sus propias vidas. Así lo demuestran muchas de las referencias sobre parejas homosexuales entre nativos americanos que describen los cronistas cristianos durante el siglo XVI, de las cuales, a falta de espacio, destaco solamente dos de ellas:

“No contentos de andar tan encarnizados en la lujuria naturalmente cometida, son muy aficionados al pecado nefando, entre los cuales no se tiene por afrenta. Y el que se sirve de macho se tiene por valiente y cuenta estas bestialidades por proeza. Y en sus aldeas por el Sartao hay algunos que tienen tienda pública para cuantos los quieran como mujeres públicas” (Sousa, Gabriel Soares. 1587).

“Algunas indias hay que no conocen hombre alguno de ninguna calidad, ni lo consentirán aunque por eso las maten. Estas dejan todo el ejercicio de mujeres e imitan a los hombres y siguen sus oficios como si no fuesen hembras. Traen los cabellos cortados de la misma manera que los machos y van a la guerra con sus arcos y sus flechas y a la caza, perseverando siempre en la compañía de los hombres. Y cada una tiene una mujer que le sirve, con quien dice que es casada, y así se comunican y conversan como marido y mujer” (Gandavo, Pero Magallaes. 1576).

Las citas anteriores sugieren, como ya es sabido, que así como en el resto del mundo, en América existían individuos homosexuales desde antes de la llegada los cristianos. También es posible sugerir que en varios casos, esa homosexualidad era naturalmente cometida como lo relata Sousa, y que esa tendencia sexual no era una restricción social para que las personas se unieran en familia para vivir la vida. Con seguridad, los cristianos actuales argumentan que esas inmoralidades eran cometidas porque los indígenas estaban bajo el poder del Maligno. Pero no, nuevamente lo que podemos observar es que las humanos se organizan socialmente de manera diversa y que a través de la historia hemos definido lo que es moral y lo que no lo es de acuerdo con el contexto sociocultural dentro del cual cada sociedad construye y transforma sus propios códigos éticos y morales.

En suma, podemos inferir que el supuesto diseño de familia, entendido como un mecanismo activo para perpetuar la especie humana o mantener un orden moral, no se lo pudo haber inventado el Dios cristiano. Por el contrario, se puede argumentar que la idea de vivir en familia, del tipo que sea, es más antigua que toda noción religiosa que podamos conocer en la actualidad. Por otro lado, también es posible deducir que a través del tiempo la idea de familia no solo se ha concebido como una institución exclusivamente biológica diseñada para la procreación, sino también como la unión de dos o más personas que se juntan para ejecutar el proceso social de la vida. En la actualidad sabemos que el vínculo de las personas en familia no se da únicamente para fines biológicos, en tanto que la cantidad de sexo reproductivo requerido para que una pareja transmita sus genes es mínima. Esto implica que las uniones entre humanos posee un alto contenido de comportamiento sexual no reproductivo, que en lugar de obedecer a un diseño original para salvar la especie, en realidad conlleva a la exploración de otros aspectos distintos a los exclusivamente reproductivos; un motivo más para entender por qué a través de la historia humana las familias han sido tan diversas y tan flexibles con el sexo que no termina en procreación.

Resulta inconcebible, y hasta ridículo, querer simplificar la realidad de todos los colombianos a los pequeñísimos cajones mentales de quienes en la actualidad profesan la religión cristiana. Es completamente válido que las personas organicen su mundo bajo la lógica de una moral determinada, pero lo que es insólito es que esas ideas sean impuestas a todas las personas aun cuando éstas administran sus vidas a partir de otras formas de concebir su mundo, su sexualidad y su cuerpo. Resulta atroz, que cien mil años después de recorrido histórico y cultural de los humanos, el diseño de las leyes de un Estado contemporáneo aún se vea influenciado por el pensamiento totalizador de los feligreses que aún están convencidos de que la historia moral de un mundo tan antiguo comenzó únicamente cuando apareció la religión de Vivianne Morales.

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