diosenlafrontera
Cuando decides mirar al otro en lugar de mirarte a ti mismo, algo dentro de ti empieza a sanar sin que te des cuenta.
Porque hay una verdad silenciosa: quien da con amor, recibe mucho más de lo que entrega.
Hay gestos que no cambian el mundo… y, sin embargo, lo sostienen. Son pequeños, discretos, a menudo invisibles. Nacen lejos de los focos, en lo escondido del corazón, y tienen algo en común: no buscan recompensa. Son actos de pura gratuidad. Ver noticia original en …

