Enviado a la página web de Redes Cristianas
Durante años se han estado hurtando recursos a la sanidad pública para trasferirlos a la privada o a otros menesteres menos prioritarios. Muchos éramos los que veíamos con preocupación estas pésimas decisiones políticas, pero ha tenido que venir el Covid-19 para que ya sea un clamor popular la precariedad sanitaria a la que, por acción u omisión, nos ha abocado la clase política de nuestro país.
Todavía hoy, con la pandemia en pleno apogeo y con muertes a diestro y siniestro, tenemos a
determinados políticos abogando por anteponer la economía a la salud. Capitalistas en estado
puro que no dudan en llevar su ideología al extremo de autoinmolarse cual kamikazes
fundamentalistas, llevándose por delante a cuantos inocentes pervivan en sus dominios.
/ Antoñán del Valle (León)
