Reflexión y Liberación
Su primer gesto es compartir su destino. La vida humilde e itinerante de Jesús y sus discípulos, sin provisiones ni ropa de repuesto, no es austeridad. Es su manera de compartir la indefensión, la vulnerabilidad y los riesgos que sufren tantos desafortunados. Jesús vive entre los pobres, conoce su hambre y sus lágrimas.
Las diversas tradiciones evangélicas apuntan en la misma dirección: la actividad profética de Jesús se pone en marcha, motiva y dirige por la misericordia de Dios. Su pasión por Dios se traduce en compasión por la humanidad. Ver noticia original en …

