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Al sustituir la acogida evangélica por la proclama identitaria de la «reconquista», el arzobispo Sanz Montes traiciona el núcleo del Evangelio para convertir la fe en una trinchera ideológica.
Las palabras de Jesús Sanz Montes sobre la inmigración, apelando a la “reconquista” y a la necesidad de “recuperar lo que vale la pena”, no pueden entenderse como una intervención más en el debate público. Cuando un obispo habla, lo hace desde una responsabilidad espiritual que exige coherencia con el Evangelio que proclama. Y es precisamente esa coherencia la que queda gravemente comprometida cuando el lenguaje pastoral adopta categorías de confrontación, exclusión y repliegue identitario. Ver noticia original en …

