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Jesús de Nazaret, alternativa a la crisis actual -- Benjamín Forcano

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Benjamín Forcano11. Devastación de la crisis económica mundial
2. Evangelio y capitalismo son incompatibles
3.La alternativa étTico-política de Jesús de Nazaret
4.Carta abierta a los políticos

1. DEVASTACIÓN DE LA CRISIS ECONÓMICA MUNDIAL
Llevamos muchos meses sintiendo la devastación de la crisis económica mundial, meses convocando a alto nivel al Grupo -20 para estudiar la situación y proponer medidas y soluciones. La crisis ha surgido como efecto natural de la dinámica entre el Primer y el Tercer Mundo.
La crisis ha surgido como efecto natural de la dinámica entre el Primer y el Tercer Mundo, dentro de la cual los países más poderosos han reconocido el fracaso de sus instituciones y políticas en el intento de establecer unas relaciones de justicia, cooperación, progreso y paz. El Grupo-20, generador del colapso mundial, se ha puesto sin miramiento a reconstruir la caída, pero excluyendo a 172 de los países implicados en la crisis.
No han cesado de originarse corrupciones, desvaríos y escándalos dentro del liderazgo de ese Grupo-20, señal inequívoca de que el sistema y sus gestores institucionales (FMI, BM, etc.) están sobrepasados y necesitan un reemplazo radical.
Pero el reemplazo han intentado diseñarlo los mismos que han originado la crisis, sin tener en la cabeza más proyecto que el de seguir asegurando la desigualdad y explotación de los países enriquecidos sobre los empobrecidos y el dominio colonizador e imperialita del Grupo-20. Ellos han inyectado ya en las venas atrofiadas del sistema más de 11 billones de dólares, en tanto que para los países en desarrollo apenas han consentido en destinar un 0,05 billón.
Esa es la imagen más viva de que la crisis, siendo mundial, o se resuelve desde la perspectiva de un análisis de las necesidades básicas y más apremiantes de la humanidad y del planeta tierra, o volveremos a hacer reflotar la nave de la tierra pero sin la crisis superada y con la amenaza de mayores calamidades.La humanidad es una y las soluciones han de ser unas, para todos.
En esta perspectiva, como un profeta visionario, se ha colocado el actual presidente de la Asamblea de la ONU, Miguel D´Escoto, cura y religioso católico, a quienes todos llaman Padre Miguel y sobre el que cronistas como los del Washington Post dicen que habla un lenguaje extrañísimo, pues saluda a todos llamándoles hermanos y hermanas y habla de solidaridad, cooperación y amor.
Lenguaje extraño, ciertamente, para quienes han convertido la sociedad en una sociedad mercantilista, que supedita todo al dinero y lucro y hace de sus seguidores adoradores del becerro de oro.
Por primera vez, del 24 al 26 de junio de este 2009, serán 192 los jefes de Estado o de Gobierno invitados a participar, son 10 veces más que los invitados en el Grupo-20.
Ramsey Clart, Premio de los Derechos Humanos en el ONU 2008, ha escrito una carta a todos los Jefes de Estado consciente de que «la devastación del colapso económico es más mortal y costosa que nunca, incluyendo el desafío de proteger a nuestra Madre Tierra de la rapaz destrucción que nos amenaza a todos».
Son muchos los que abrigan la esperanza de que ahí y no en el Grupo-20, surjan análisis, propuestas y planes de acción que traten de sustituir un sistema que ha hecho agua por todas partes, como por ejemplo la creación de una moneda de referencia internacional, independiente del cualquier Estado, gestión de los bienes públicos globales (océanos, espacio, ciberespacio…) cuyo uso «privado» puede ser perfectamente tasado para el bien de todos, el empoderamiento del ECOSOC (Consejo Económico y social de las Naciones Unidas), etc.
Una crisis mundial no se la puede abordar sino democráticamente, desde la presencia y aportación de todos los afectados por ella y, mayormente, por los más pobres, que son los que más cruel y sistemáticamente han sufrido sus consecuencias. Y los de verdad afectados no son precisamente los del Grupo-20, sino el Grupo de los 172 países dejados fuera.

2. EVANGELIO Y CAPITALISMO, SON ANTAGÓNICOS
1. Capitalismo y cristianismo incompatibles

El capitalismo neoliberal conoce la fuerza y extensión que el cristianismo ha tenido en la historia y nada como él es capaz de romper la iniquidad que es consustancial al sistema capitalista. Desenmascarar la ideología neoliberal, es poco menos que herirlo de muerte. Pero el sistema procede astutamente y, en lugar de atacar directamente al cristianismo le asigna un lugar privilegiado pero no en el mundo terrenal y político, sino en el mundo posterior del cielo.
Para ello, aduce que la fe cristiana poco o nada tiene que ver con las preocupaciones y problemas humanos de la tierra; lo suyo es atender a la salvación de las almas, a sobrellevar con humildad, paciencia, las mil privaciones, sufrimientos y contradicciones de la vida, viendo en ellas pruebas para santificarse y acumular méritos en el cielo.
El Reino de Dios, del que habla Jesús, no sería para ser implantado en este mundo sino en el más allá; por lo que a la Iglesia le correspondería irlo haciendo crecer en el interior de cada persona, ya que la política es terreno vedado para la fe .
Desde esta perspectiva, el orden socioecómico en el que se teje la convivencia, quedaría a merced de la política, tocaría a ella fijarlo, y es ella la que determinaría que ese orden es efecto de la voluntad divina, la cual establece la existencia de clases en ricos y pobres, como consecuencia de sostener que los pobres no trabajan y una minoría, que se erige en propietaria del proceso comercial-económico, extrae de él una plusvalía que le asegure ganancias y beneficios ilimitados e incontrolados.

2. Histórica complicidad con el capitalismo
Este “legalizado” procedimiento no hubiera tenido lugar si en la política hubiera estado reconocido el proyecto de Jesús. Pero no lo estuvo y es para preguntarse si no lo estuvo porque la Iglesia –en su vertiente clerical de poder- se alió cómplicemente con la lógica del capitalismo neoliberal. Aunque hoy corregido por el Vaticano II, conviene no olvidar algunos textos -cito solo algunos- propios del Magisterio eclesiástico:

• “Por su misma naturaleza, la Iglesia es una sociedad desigual con dos categorías: la jerarquía y la multitud de fieles; sólo en la Iglesia Jerarquía reside el poder y la multitud no tiene más derecho que el de dejarse conducir y seguir dócilmente a sus pastores” (Pio X, Vehementer, 12.)

• “La diferencia de clases en la sociedad civil tiene su origen en la naturaleza humana y, por consiguiente, debe atribuirsea a la voluntad de Dios”(Pio IX,Syllabus,Enchiridion Symbolorum, 1960, (1540) .

• “No se puede ser verdadero católico y verdadero socialista” (Pio XI, Quadragessimo anno, 12).

Esta complicidad entre el capitalismo y la Iglesia preconciliar, hizo posible que el capitalismo reemplazase al Dios de Jesús por el dios dinero, que anula los valores de la igualdad y la justicia. La fe cristiana reconoce al Dios de Jesús –Dios Amor y Padre de todos- como base y principio de una política fraterna, en tanto que la burguesía reconoce al dios dinero -dios egoísta-que enemista, divide y mata.

3. No se puede servir a Dios y al dinero
Se quiera o no, los cristianos capitalistas adoran al dios dinero, a quien rinden culto sin descanso ni fiestas de guardar, dando lugar a la herejía moderna de “cristianos por el capitalismo”.
Y nada puede negar el hecho contundente de que la persecución y crucifixión de Jesús se debió a la adoración idolátrica del dios dinero, encarnada en el imperio romano y en el sanedrín judío y no a la voluntad de un Dios que exigíría como reparación la sangre de una víctima de valor infinito para perdonar los pecados cometidos.
El cristianismo ofrece respuesta a fundamentales interrogantes y problemas del ser humano, terrenal ciertamente, pero ligado también a un ser transcendente, manifestado históricamente en la humanidad de Jesús.
El capitalismo se desentiende del contenido ético-político del proyecto de Jesús y cierra toda puerta que no sea para rendir culto al dios dinero.
Como comenta Juan Moreno en su artículo ”El capitalisparásito del catolicismo”, el capitalismo es el parásito que se aposenta dentro del cristianismo, lo vacía de su contenido y lo rellena con la omnipotencia venenosa del dios dinero. Y alimenta la conciencia de que esa es la voluntad de Dios, que bendice a los que obtienen prosperidad y éxito en el trabajo,aunque sea apropiándose de lo que les pertenece a otros.

4. Nuestra solidaridad con las víctimas, camino para constrir un mundo nuevo
El dios capitalista es voraz y excluyente: exige adoración sin tregua ni compasión, desprecia los anhelos más naturales del ser humano y no le importa tener que afrontar un mundo de odio y de guerra, aun a costa de agitar un mar de lágrimas, soledad y desespero.
Una mirada sociológica al mapa de España, nos muestra el grado de riqueza existente y la gran desigualdad con que está distribuida:
-Un 28,6 % (1 de cada 4) apenas llega al final de mes con recursos para atender las necesidades diarias.
-Más de 7 millones no llegan a los mil euros al mes, en tanto que 120. 000 españoles cobran más de 20.000 € al mes.
-A pesar de la crisis, el número de ricos en España ha aumentado en estos últimos años.
-España cuenta con 979.000 personas con un patrimonio de más de un millón de dólares (897.000 euros), 33.00 más que el año 2018.
-Se ha calculado también el número de ultrarricos, que superan los 50 millones de dólares. En España serían 2.198 ultrarricos, lo que supone un 5,3 % más que el año 2018. Y de estos, 67 tienen patrimonios por encima de los 500 millones de dólares (Globait Welt Report, Investigación de Credit Suisse, El Pais, 22 –Octubre-2019).

Estos datos muestran la cruel paradoja de que en una sociedad que en gran parte presume de cristiana, existan desigualdades tan innecesarias y, por lo mismo, tan cruel y enormemente injustas. Y que haya políticos que no renuncian a su nominación cristiana, aún sabiéndose estar en la antitesis del Evangelio .
Dios no puede ser Padre de todos sin reclamar justicia para todos aquellos que son excluidos de una vida digna. Su modo de ser es la compasión que brota del amor y tiende a interiorizarse en nosotros para llegar a amar como El mismo nos amó. El amor lo hizo acampar entre nosotros humanamente, entregado al servicio y liberación de los oprimidos y a la denuncia de los opresores. Su grito más revolucionario fue que los que no interesan a nadie, los que no cuentan para la política oficial, los que son considerados sobrantes, esos precisamente son los que ocupan un lugar preferente en el corazón de Dios, tan preferente que serán los primeros.

3. LA ALTERNATIVA ETICO-POLITICA DE JESÚS DE NAZARET

1. ¿Cuál es el tema?
Se trata de dar con la diana, de modo que nadie se quede sin entenderlo. Y el tema va de sabernos atrapados por un sistema de vida inompatible con el Evangelio: el sistema capitalista neoliberal. El obstáculo mayor lo representa el mismo sistema, que erige en propietarios a una minoría de productores, los consagra dueños y crean su máquina mediática para interiorizar ese sistema en el yo de la gente y lo presenta como derivado de la voluntad de Dios.
Muchas de las limitaciones y sufrimientos que nos rodean, no son efecto del fatalismo o de la voluntad de los dioses, sino de ese sistema que canoniza el egoismo, la avaricia y la ley del más fuerte.
El problema se plantea con fuerza cuando dicho sistema lo confrontamos con el proyecto de Jesús, antítesis del egoismo, de la desigualdad , de la injusticia y de la enemistad de unos con otros.
La realidad del cristianismo se inicia en Jesús, se desarrolla con su vida y culmina en el duelo sostenido con el imperio de Roma y el sanedrín de Jerusalén. Ambos, por distintas razones, se unieron para descalificarlo, perserguirlo y crucificarlo.
Conviene pues convenir: ¿Hablamos del cristianismo originario o del cristianismo histórico? ¿De cuál partimos para analizar el momeno presente?
Creo estar en esto la clave para entrar a hacer luz sobre lo que pasó en el desarrollo posterior del cristianismo:Historia ésta de ayer y de hoy, en la que no es difícil reconocer a seguidores y traidores.

2. El proyecto de Jesús
La vida pública de Jesús comienza con el bautismo en el Jordán . El compromiso que ahí toma es el de crear una sociedad nueva , basada en unas relaciones de justicia y amor, una sociedad alternativa, consciente de que tendrá intereses y poderes que intentarán impedírselo. Jesús cuenta con esa oposición, pero sabrá superarla: nunca separará su fidelidad a Dios de su entrega a los hombres y de vencer el afán de dominar a los demás.
La causa que Jesús predica y para la que vive, es el reino de Dios, que hace posible una sociedad nueva, basada en la justicia y el amor, digna del hombre.
La sincronía perfecta entre Dios y Jesús, permite la comunicación definitiva entre lo humano y lo divino, en El encuentra su lugar natural el amor de Dios por la humanidad. Quien quiera conocer de verdad a Dios, no tiene sino conocer a Jesús y hacer lo que él hizo. Nadie como él puede contarnos quién y cómo es Dios.
El resto debiéramos saberlo: Jesús anuncia su Buena Nueva en su sociedad, en medio de la política existente y dentro de las instituciones judías. Y en un tiempo en que era enorme la expectativa de la llegada del reino de Dios, que sería inaugurado por el Mesías. Todos esperaban ese reinado desde diversas visiones y actitudes. Todos coincidían en lo mismo: el reinado de Dios sería el régimen teocrático de Israel, con eliminación del poder romano y con su posterior dominio a través de las instituciones tradicionales: Monarquía, Rey, Templo.

3. Amar a Dios y al prójimo como a uno mismo es estar dentro del reino de Dios.
El evangelista Marcos dice que cuando Jesús se va a Galilea lo hace “para pregonar de parte de Dios la Buena Noticia. Se ha cumplido el plazo, ya llega el reinado de Dios. Enmendáos y creed en la Buena Noticia” (Mr 1, 14). Y Mateo añade: “Quien esto hace –amar a Dios con todo el corazón y al prójimo como a uno mismo- está dentro del reino de Dios” (Mt 12, 29-34). Y Marcos lo confirma : “El que pierda su vida por mi y la Buena Noticia, la salvará” (8,34-38)
Y a los discípulos, que discutían sobre quién sería el más grande en ese reino, Jesús les dijo avergonzados: “El que entre vosotros quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos” (Marcos 9,33-35); “Os aseguro que cualquiera se haga tan poca cosa como este chiquillo, ése es el más grande en el reino de Dios; y el que acoge a un chiquillo como éste por causa mía, me acoge a mí” (18, 3-5); Y Lucas: “El que es de hecho el más pequeño de todos vosotros , ése es grande (9,48).

4. Jesús de Nazaret traicionado y condenado
¿A quién puede extrañar que Jesús acabara siendo crucificado? Justo en la capital de Jerusalén, a la vista de los más altos dirigentes religiosos, enseña y actúa como un hombre libre y enseña a ser libre y liberarse de todas las opresiones creadas por los hombres.
Esa libertad le lleva a revolucionar la magen que de Dios poyectaban los guias religiosos de Israel. El conflicto era inevitable, pues criticaba de arriba abajo su sistema, el sistema que ellos habían montado y que controlaban: docrina, prácticas, ritos. Jesús anunciaba una nueva imagen y relación con Dios de la que brotaba una sociedad más igualitaria, más justa y más pacífica. En realidad, removía los cimientos de la sociedad judía.
Lógicamente , el conflicto era ineludible, los dirigentes no lo toleraban e iban a calumniarlo, juzgarlo y condenarlo.
Ante ese conflicto, Jesús se empeña en ir a adelante, y sabe muy bien que Dios no le va a ayudar milagrosamente, sino que le a va a dejar solo, como le pasa a cualquier otro ajusticiado; a su Dios no le corresponde intervenir en un mundo que ha creado libre, y que va a respetar al máximo, lo cual le desposee de la grandeza y omnipotencia que la teología helénica y hebrea le habían otorgado.
El Dios de Jesús es otro, tan respetuoso con lo que El ha creado, que aparecerá como anonado, limitado, vulnerable, pobre, derrotado y no como el Dios ligado a la fuerza y el poder. ¡Un escándalo!
Y unos y otros, ante la ausencia de ese Dios omnipotente y justiciero, la aducirán como prueba de que Dios no estaba con él y su mensaje era falso.
Por otra parte, se negará lo evidente y se enseñará que su muerte ignominiosa fue exigida por Dios mismo, como pago a la ofensa recibida y que requería para ser debidamente saldada la sangre y muerte de una víctima de valor infinito: Dios lo habría sacrificado por nuestro pecados.
La verdad es otra: la muerte de Jesús tiene causa en su modo de vida, que subvierte el poder político y religioso de Roma y de Jerusalén y que le dan sentencia de muerte, no en la voluntad de Dios.

5. Un retrato de la vida y comportamiento de Jesús
En tiempos de Jesús , lo normal era vivir conforme al grupo. Sin embargo él comenzó por no dejarse impresionar por la erudición de los Escribas, discrepaba de ellos, cuestionaba la Tradición, la autoridad, todo supuesto inamovible.
Jesús aparece como un hombre que tiene el valor que le dan sus convicciones, sin rastro de miedo, sin temor a originar escándalo, o a perder su reputación e incluso la propia vida. Se mezcla con los pecadores y parece disfrutar de su compañía, se mostraba tolerante respecto a las leyes, no parecía sublevarse ante lo que los dirigentes de su pueblo consideraban la gravedad del pecado. Y era naural su trato con Dios.
No poseía buena reputación, se le clasificaba como a un pecador más, era amigable su trato con las mujeres y también con las prostitutas, le importaba un comino el prestigio a los ojos de los demás, no buscaba la aprobación de nadie.
Sus adversarios le reconocían ser honrado y audaz (“Sabemos que eres sincero y que no te importa de nadie, porque no miras la condición de las personas, sino que enseñas con franqueza el camino de Dios” Luc 12,14). Nunca pudieron acusarle de hipocresía o miedo, pero al mismo tiempo le acusaban de estar poseido por el demonio, de ser un borracho, un glotón, un pecador y un blasfemo.
Jesús no recabó para sí otra cosa que designarse y ser designado como el “hijo del hombre”, sinónimo de humano y lo hacía así en lugar de decir yo. Simplemente pretendía afirmar su identificación con el hombre en cuanto hombre. Sorprende a los dirigentes cuando dice que el “hijo del hombre” es dueño del sábado, tiene poder de perdonar los pecados y padecerá violencia a manos de los hombres.
Las señas de la identidad de Jesús son su hmanidad, sin que necesite ningún título, función o dignidad. Encomienda a sus discípulos que nadie debe dejarse llamar Rabbí, Padre, Preceptor, pues lo definidor de todos es la hermandad: “Todos vosotros sois hermanos”. Y actuó con una autoridad ajena por completo a la ejercida por los grandes de este mundo: “Sabéis que los jefes de las naciones las dominan y que los grande les imponen su autoridad. No será así entre vosotros; al contrario, el que quiera hacerse grande, sea servidor vuestro y el quiera ser primero, sea siervo vuestro” (Mt 2º0, 25-27).
Jesús alaba a todo aquel que realiza la liberación, no le importa quién sea, con tal que la gente sea liberada (Cfr. Albert Nolan, “¿Quién es este hombre”, ST, 1981, pp. 192-204).

6. El programa de Jesús
A Jesús es fácil reconocerlo por su programa:

. Hay que amar incluso al enemigo.
. Hay que perdonar y ser misericordioso.
. Hay que practicar la justicia y esta limpio de corazón.
. Hay que ser sinceros, ecuánimes y veraces.
. No se debe tolerar la exclusión y humillación de nadie.
. Hay que aborrecer el orgullo y la dureza de corazón.
. Hay que tener preferencia por los más pobres yolvidados.
. No hay que apetecer mandar sino servir.
. Hay que trocar la avaricia por el compartir.
. Es detestable el dinero obtenido a base de explotar a los demás.
. No hay divisoria entre el amor a Dios y a los hombres, pues ambos son una misma cosa.
. No se puede contraponer el acá al allá, la muerte a la resurrección, pues si Dios es el principio de todo lo creado, es también su fin.

7. El estilo de vida que define a los discípulos
El estilo de vida del Nazareno –no unos ritos o unas prácticas ocasionales- es lo que define a los verdaderos discípulos. Y el estilo es una unidad de vida coherente, no una cosa de horas o de días, de espacios privados o públicos, para cuando las cosas van bien o van mal, sino para todo momento y lugar.
Si Jesús no hubiera vivido como vivió, si no hubiera defendido los valores que defendió, si se hubiera dejado comprar por la fama, el dinero o el placer, si no hubiera sido coherente, no hubiera tenido que afrontar la pasión y crucifixión y seguramente habría llegado a viejo, habría muerto pacíficamente en la cama y no violentamente en la cruz.
La causa de Jesús fue, pues, simple: crear con todos una familia nueva, sin exclusión ni discriminación de nadie, en igualdad, viviendo y tratándose como hermanos y, en todo caso, sabiendo que la grandeza de sus seguidores está en el servir, en ser los últimos en el beneficio y no en el mandar.
El lo resume todo en el amor a Dios y al prójimo como a uno mismo. Su máxima utopía es ser buenos como Dios, amar como Dios, dar la vida por las personas que amamos.

4. CARTA ABIERTA A LOS POLÍTICOS
La fe que no es política no es fe cristiana
 
1. ¿Rechazo de Jesús de Nazaret o de la Iglesia?
        Comienzo por expresarles mi respeto como personas y como ciudadanos a quienes miles de españoles han elegido para representarles y realizar un determinado modelo de política.
        Entenderán que les hable con llaneza, pues compartimos muchos aspectos que nos son comunes dentro de ese marco que se llama España aun cuando la vivencia de esa España la tengamos elaborada de diversa manera. Me interesa la política por cuanto es propia de toda comunidad humana y con ella vivimos tras aprobar principios y leyes que regulan nuestro convivir.
        Puede que les extrañe si les digo que en España todo ciudadano se encuentra condicionado por un prisma religioso mayoritariamente cristiano. Condicionado no quiere decir determinado, pero sí influenciado, sin negar la libertad de aceptarlo o rechazarlo.Pero, paradójicamente, tal prisma no proyecta preciso el mensaje de Jesús de Nazaret. Porque ser cristiano significa hacer propio el estilo de vida de Jesús, un estilo que afecta al ser entero. Y el prisma vigente no refleja la sustancia original del cristianismo, que es Jesús de Nazaret, sino más bien el seguimiento que de él ha hecho la Iglesia, configurado en los últimos siglos en forma piramidal antidemocrático.
        Y es a esa forma a la que la sociedad desde la Reforma, el Renacimiento, la Ilustración y las Revoluciones modernas cuestionan y rechazan por verla distanciada y hasta incompatible con la moderna autonomía de la razón y del progreso.
        Cierto que en todas las generaciones, el Nazareno fue fuente, camino y meta de nueva vida para muchos. Pero en el camino y estructuras eclesiásticas de la historia el paradigma de Jesús se fue desvaneciendo, hasta derivar en formas de cultura y organización ajenas al mismo Evangelio. De modo que el hijo del hombre, que venía marcando la historia y cultura, e incluso el calendario de Occidente, quedó relegado cuando no eclipsado en la Casa de nuestro convivir humano.
        Suyos eran en relevancia máxima, los principios de la igualdad, de la justicia, de la fraternidad, del amor, de la primacía de los últimos (los más vulnerables, los más empobrecidos y los más explotados), de un Dios aliado con su causa, de una denuncia profética, de un afrontar la muerte violenta de la cruz sin doblegarse ante el poder del Imperio Romano y del Sanedrín judío.
2. La frustrada renovación del concilio Vaticano II
        Este panorama vino a agravarse con un hecho reciente del concilio Vaticano II. Han pasado casi 60 años. En el concilio (1962-1965) explosionó una mentalidad que venía fraguándose en la sociedad y en el interior mismo de la Iglesia: replantear la visión tradicional cristiana, aportando presupuestos para una relación nueva con el mundo, la ciencia, la cultura, la economía, la política y toda la realidad humana planetaria. Un parto de vida con valiosas propuestas de cambio y transformación.
        Pero, este posconcilio renovador duró pocos años. Los aires comenzaron a soplar en dirección claramente anticonciliar. La llegada del Papa Juan Pablo II, con la posterior del Papa Benedicto XVI, marcaban dirección con vuelta al pasado: era la Restauración.
        Siguió como consecuencia una progresiva decepción y estancamiento, sin que la cristiandad tuviera acceso a la renovación del concilio, y la congelación se extendió por más de 35 años, que agravaron el atraso de siglos pasados.
        Esto explicaría el imparable éxodo eclesial de muchos y, sobre todo, el que muchos cristianos no pudieran asimilar el espíritu y sabiduría aportados por el concilio Vaticano II, éste se convirtió en un libro cerrado para la mayoría. Y sin él, siguió la inercia de un convivir guiado por la rutina, el ritualismo, la obediencia a los preceptos de siempre, el autoritarismo jerárquico, la garantía de un uniforme y estereotipado pensar y obrar cristianos.
        El “hijo del Hombre”, encasillado como respuesta ilusoria de un mundo trascendente y misterioso, se hizo irrelevante en el curso de la vida de cada uno y de la humanidad. Y cundió cada vez más la instintiva y superficial huida del Nazareno.
        Claro que, los empeños de este tipo, jamás pudieron borrar el hecho histórico de la Resurrección de Jesús, que lo acredita como humano-divino y, en consecuencia, como Principio y Fin de la vida , Alfa y Omega del universo creado: “Nunca, de nadie, en ningún lugar, se dijo lo que de Jesús: ha resucitado”.
 
3.Retorno a Jesús: la fe que no es política, no es fe cristiana
         El Papa Francisco, con un cambio de timón marcó nueva dirección y volvieron los aires renovadores, reabrió el concilio, reivindicó la persona de Jesús de Nazaret, fundamento y medida de los valores de la dignidad humana y de la imagen del Dios Amor- Liberador.
        Bien, ¿y que tiene que ver todo esto con la presencia y compromisos de Jesús en la vida política?
        Jesús se sentía con la misión de implantar el Reino de Dios en este mundo y no podía desentenderse de allí donde estuviera ausente o pervertido. Se podría decir que el vivir – morir jesuánico reveló factores esenciales del drama humano, que los afrontó sin abdicar de su dignidad y señaló el camino para no transigir con la codicia, la soberbia y la hipocresía de quienes gobiernan pegados a su egoísmo e intereses.
        La pregunta se hace entonces ineludible: ¿Hay en Jesús un código de ética humana, que acoge el grito de los más empobrecidos y excluidos de la sociedad y repudia a quienes no se avergüenzan de maltratarlos y explotarlos?
        Ese código es un retrato de la vida de Jesús, de su comportamiento con los ciudadanos, las autoridades, el quehacer cotidiano de la vida, la naturaleza, el cosmos, Dios mismo.
        Jesús a sus 30 años, anunció algo que conmovió a sus paisanos y les resolvía problemas importantes. Su proyecto atrajo la mirada de todo el poder político y religioso, no concordaban con él y tuvo que afrontar el dilema: o se callaba o lo cuestionaba; si lo cuestionaba, tenía que atenerse a las consecuencias.
        Consecuencias que tienen que ver necesariamente con la política, pues en toda comunidad se construye un proyecto de vida común que trata de regular la política.
        Entre esos proyectos, está el de Jesús de Nazaret que se convierte para el creyente cristiano, en paradigma de vida y convivencia humanas. Paradigma que él anuncia como Reino de Dios, al que todos nacen invitados para conocerlo y vivirlo por originarse en sujetos de innata capacidad y universal dignidad. Por ello, resulta connatural afirmar que la fe cristiana, desarrollada en convivencia, no puede renunciar a unana política que haga realidad el proyecto de Jesús.
 

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