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In-moralidad pública -- José María García-Mauriño

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1.- Un panorama desolador: una corrupción bastante generalizada:

Estamos viviendo en una situación de emergencia nacional. Y se caracteriza por un estado de excepción moral y ética. La corrupción es el cáncer de la sociedad española que penetra en casi todas las instituciones.Hay un sufrimiento añadido a lo que estamos viviendo como corrupción, mala praxis política, desahucios, abusos de los mercados financieros y esa larga lista que no solo empobrece nuestras condiciones de vida, basadas ya en la pura supervivencia, sino que empobrece el sentido de nuestra humanidad.

Lo que agrava esta situación es que no salga nadie y diga “lo siento, me arrepiento, y voy a devolver lo que no es mío”. Lo que empeora nuestro ánimo es que no haya nadie que se avergüence de lo que ha hecho o ha permitido que sucediera, sabiendo sus consecuencias. Lo que daña nuestro sentido humano es que algunos corazones no hayan sufrido dolor por la angustia ajena, ni la más leve culpa por su irresponsabilidad, ni la compasión necesaria para asumir conjuntamente parte de la carga y de la solución a tantos problemas. Parece como si la ética y la moral pertenezcan al terreno de la literatura y de las grandes declaraciones, mientras que las acciones se tiñen de una espeluznante realidad: ¡Tonto el último!

Hay una serie de casos que demuestran a las claras la enorme corrupción que existe en nuestro país, como Caso Gürtel, Caso Pallerols, Caso Palma Arena, Caso Fabra, Caso Sáenz, Caso Campeón, Caso Malaya, Caso Bárcenas, Caso de los ERE fraudulentos, Caso Nóos con la implicación de Urdangarin, Caso Blesa y la Amnistía Fiscal para los defraudadores públicos.

La falta de Moralidad Pública se llama Corrupción y la corrupción se llama Capitalismo.

La corrupción no es un hecho aislado. Es consustancial al capitalismo en su fase actual: la dictadura de los monopolios. Las grandes fortunas se obtienen por dos procedimientos inseparables: mediante la corrupción y mediante la explotación de los trabajadores y trabajadoras. La clave no es, pues, que la corrupción se produzca (mucha gente lo sabía), sino que esto haya salido a la luz. Su publicación refleja una serie de luchas intestinas propias de un régimen debilitado y en descomposición.

La corrupción viene de lejos, como demuestran los grandes casos de corrupción que tuvo el PSOE años atrás: los fondos reservados y el GAL, el caso Filesa, el caso Guerra o, más recientemente, los ERE’s irregulares de Andalucía.

Además la corrupción, intrínseca al régimen, se evidencia en la propia Casa Real, como en el caso Urdangarín, mientras permanece oculta la inmensa corrupción del rey mediante la impunidad que la Constitución le garantiza. Incluso la recién llegada Rosa Díez, de UPyD se ha visto beneficiada de los sobres de Bárcenas a través de Basta Ya. Lo mismo que CiU, PNV, Coalición Canaria han recibido dinero de Millet, de las empresas y de los bancos. Botín (Banco Santander), Francisco González (BBVA), Isidre Faine (La Caixa), las constructoras, las multinacionales del automóvil, las energéticas, las químico-farmacéuticas conocen mucho mejor cómo funciona la política que los propios afiliados a los partidos.

Por eso, no debemos quedarnos en que “el PP es muy corrupto”. Pero ni siquiera en que “el PP y el PSOE son muy corruptos”, que lo son. Repito, estamos ante un estado de excepción moral, ético. Ante robos constantes de empresarios banqueros, alcaldes, diputados, se admite que el robar es cosa de personas inteligentes; el que no roba es un pobre diablo.

Repetimos, la falta de Moralidad Pública se llama Corrupción y la corrupción se llama Capitalismo. El capitalismo se asienta, entre otras cosas, en el principio de la eficiencia, siempre es eficaz, porque tiene poder para realizar sus objetivos. Este principio le hace situarse muy por encima de la ética, que mantiene que el fin nunca justifica los medios. Para el Capitalismo el fin de acumular dinero y poder, justifica cualquier medio, de robo, apropiación indebida, soborno etc. Nada de ética.

2.- La mentalidad corrupta:

Mucha gente se encuentra impregnada de esta mentalidad, como es esa conciencia popular que trasmite esos dichos populares:
* “Tener la llave”: el cargo público como oportunidad
¿Qué concepto de cargo público tienen estas personas? El “servicio público” se presenta como una oportunidad que te permite “tener la llave” para satisfacer determinados intereses particulares.
* “Si no lo haces, eres gilipollas”

El concepto del cargo público como una oportunidad lleva a una conclusión, que es que si no aprovechas esa oportunidad eres un “gilipollas”. Si no lo haces, demuestras una ingenuidad rayana en la estupidez.
* “Además, no te va a pasar nada”
Basándose en la impunidad, estas personas corruptas juegan constantemente con la idea que no te “pasará nada». Aseguran al político que las consecuencias de participar en actividades delictivas son perfectamente eludibles.
* “Esto funciona así”
Por último, se cree en lo inevitable que es la corrupción. En nuestra sociedad lo normal es funcionar así. La cosa funciona así, Lo raro sería que se tuvieran expectativas diferentes.

Efectivamente, podemos comprobar al menos tres cosas:
La corrupción no es un hecho aislado. Es consustancial al capitalismo en su fase actual.
La clave no es, pues, que la corrupción se produzca (mucha gente lo sabía), sino que esto haya salido a la luz. Su publicación refleja una serie de luchas intestinas. La acusación de corrupción es un arma que los clanes y grupos de poder (como ocurre en el seno del PP; véase el caso de Esperanza Aguirre, el caso Bárcenas) emplean en sus guerras internas y ajustes de cuentas.

En cualquier caso, quisiera hacer comprender la imposibilidad de seguir viviendo bajo un sistema de latrocinio que nos expolia del producto del trabajo y de nuestros derechos sociales más elementales.

3.- Diferencia entre la moral y la ética:

Por qué esta distinción: ¿dónde está el problema? ¿Qué es ética? ¿Qué es moral? ¿Son lo mismo o hay que hacer distinciones entre ellas? Significa entre otras cosas que el sistema tiene interés en que esto quede confuso. En el lenguaje ordinario ética y moral se emplean indistintamente, como si fueran sinónimos. ¿es moral alcanzar un escaño en el parlamento por influencias de partidos? ¿O hacerse millonario con especulaciones inmobiliarias? ¿Eso es bueno, es malo, es dudoso o es indiferente.? Si profundizamos un poco podemos ver que ética y moral no son lo mismo. En la sociedad, los que están en el poder, la clase dominante, los políticos, nos inducen a pensar que son más o menos lo mismo Nos imponen una única forma de pensar, sentir y valorar. Según ese pensamiento decimos que es Bueno a lo que ellos dicen que es bueno. Y decimos que es Malo o que no está bien, a lo que ellos dictaminan que es Malo o que no está bien. ¿Cuándo se puede decir que una persona es ética, o cuando es moral? ¿Cuáles son la ética y la moral vigentes hoy?

El problema que decía al principio consiste en que hacerse estas preguntas nos hace pensar y nos hace valorar las cosas de distinta manera. Y el sistema no quiere que pensemos. Porque se trata nada menos que saber discernir de alguna manera lo que es Bueno y lo que es Malo. Son dos niveles distintos, uno es el ético y el otro es el moral, son dos maneras distintas de pensar y valorar las cosas y personas Y vuelvo a preguntar, para ser feliz, ¿hay que ser ético o moral? ¿Con qué código, norma u orientación, trato de orientar mi vida, con la normativa que me imponen, o con el sistema de valores que yo elijo y elaboro por mí mismo? Aranguren decía que la ética es la moral pensada, y la moral es la moral vivida.

El ámbito de lo moral:
Lo moral se refiere siempre al campo de la conducta, de las acciones: lo que se hace cada día, en cada institución (familia, parlamento, economía, etc.), regido por códigos concretos de conducta. Se trata de las costumbres vigentes en la sociedad, regidas por unas normas que emanan de la misma sociedad sin saber a punto fijo quien o de dónde han salido esas normas concretas, de tipo familiar, social económico o político. Responde a lo que todo el mundo hace, a los comportamientos diarios de la gente, que ordinariamente se rigen por los deberes u obligaciones impuestas por la sociedad, por lo de siempre, por lo que se ha hecho toda la vida. Y eso es lo Bueno, el salirse de esa normativa, de esas costumbre, se considera Malo o peligroso.

Algunas preguntas:
¿Por qué algunos estiman que es inmoral vivir juntos sin estar casados? -¿Es moral casarse por la Iglesia y al mismo tiempo declararse ateos, agnósticos o no practicantes?- ¿Por qué se considera que son inmorales las parejas de hecho de homosexuales? – ¿Es moral el inmovilismo, la sumisión mental, la aceptación pasiva de leyes, normas y precios que nos imponen? – ¿Es moral hacerle el juego a las fabulosas inversiones futboleras y luego ver los partidos? – ¿Es moral jugar dinero en la Bolsa? – ¿Es moral el aumento alarmante en gastos de cosmética, perfumería y estética? –

¿Es moral comprar en las rebajas sin verdadera necesidad? -¿Es moral gastarse el 40 % de los ingresos en las Navidades, o bodas, o comuniones? -¿Es moral seguir comprando una serie de productos (de cosmética, por ejemplo,) con los que las multinacionales financian las armas, el narcotráfico y la prostitución? -¿Es moral buscar sobre todo la seguridad por encima de la Libertad? -¿Es moral dejarse “convencer” por los programa de la TV sin hacer un esfuerzo de crítica, de querer saber por qué dicen eso o hacen esa publicidad? -¿Es moral que se gasten miles de millones de € en varios aeropuertos que no tienen aviones y se queden sin desayunar miles de niños? -¿Es moral que haya miles de desahucios y que haya miles de personas que se quedan sin vivienda cuando hay 3 millones de pisos vacíos en España?- ¿Es moral ir a votar en unas elecciones sin estar convencido de lo que se vota y de las consecuencias políticas que puede tener para el país? – ¿Es moral acostumbrarse a conocer el hambre que hay en el mundo, el aumento del gasto en armamento, las muertes por sida, etc. y no sentirse responsables? -¿Somos personas morales o éticas?

Todas estas preguntas tienen una respuesta común: Sí, son morales, Pero no son éticas. Son morales porque responden a códigos de conducta impuestos por el sistema capitalista: se trata del predominio de las formas de vida marcadas por el ideal del sistema capitalista, impuestas por la clase dominante, pero no se basan en valores éticos.

Por ejemplo, desde el punto de vista jurídico no se pueden hacer distinciones de homosexuales y heterosexuales. Todos somos iguales ante la Ley, es decir, un reconocimiento en los mismos términos para las parejas homosexuales que para las heterosexuales. Un código moral o religioso no puede ser nunca un límite en una sociedad democrática. Su tarea no es hacer que todos sean iguales, sino que cada uno tenga derecho a ser diferente, es decir, a tener un proyecto de vida personal, a ser el que quiera ser. Una diferenciación de este tipo entre homosexuales y heterosexuales no sería nunca una diferenciación, sino una discriminación.

4.- Significado de la in-moralidad pública:

La corrupción consiste en: “el mal uso o el abuso del poder público para beneficio personal y privado”.Se rige por intereses, no por valores También se define como el «conjunto de actitudes y actividades mediante las cuales una persona o grupo político, viola compromisos adquiridos, utilizando los privilegios otorgados, con el objetivo de obtener beneficios personales ajenos al bien común». Por lo general, se apunta a los gobernantes o los funcionarios elegidos o nombrados, que se dedican a aprovechar los recursos del Estado para enriquecerse personalmente o beneficiar a parientes y/o amigos.

Lo suelen hacer mediante el uso ilegítimo de información privilegiada, el tráfico de influencias, los sobornos, las extorsiones, los fraudes, malversación, la prevaricación, el caciquismo, el compadreo, el nepotismo y la impunidad, el tráfico de drogas, el lavado de dinero, y las mil formas de apropiación indebida.. En general, se puede decir siempre que hay corrupción hay enriquecimiento personal a costa del erario público.

La moralidad pública consiste en realizar el fin para el que fueron creadas las instituciones. Fidelidad a los principios, por respeto a la ciudadanía. Se trata de un contrato implícito entre el programa del partido electoral o de principios fundamentales y la ciudadanía. No desviarse de los objetivos, lo contrario sería des-naturalizar el contenido de la institución, sea la que sea (económica, política educativa, sanitaria, etc.) que requiere el Bien Común de la ciudadanía.
La corrupción significa cambiar la naturaleza de una cosa volviéndola mala, privarla de la naturaleza que le es propia, pervirtiéndola. Es decir, que cuando una sustancia o una actividad humana se corrompen, pierden su naturaleza, se convierten en otra cosa distinta a como eran antes, en su origen, y acaban oliendo mal. Por ejemplo, si una manzana se corrompe es lo mismo decir que se pudre, ya no sirve como alimento, hay que tirarla, y si se la come produce infecciones intestinales.

Si la naturaleza de la política es la gestión del bien común, del bien de todos, y se aprovecha del cargo público para un enriquecimiento privado, ahí hay corrupción. Lo mismo en el sistema educativo: si su naturaleza es ayudar a crear personalidades y esta actividad se emplea en buscar poder, dinero, o prestigio a costa de padres, profesores y alumnos, se puede decir que esta profesión en un determinado colegio, universidad, o comunidad autónoma, está corrompida.

5.- Para atacar la falta de Moralidad pública:

Es necesario tener una forma de pensar que analice la perversidad del sistema. Es preciso fomentar el pensamiento crítico. Una ética propia de quienes se detienen a pensar qué es lo que está ocurriendo hoy. Es preciso ser muy crítico con el pensamiento único impuesto por el sistema. Y proponemos estas dos actitudes:

1) Tener el valor moral e intelectual suficiente para someter la moral existente en la actualidad a una reflexión consciente y crítica:
¿Es verdad que hoy día -Se da por supuesto que es bueno y normal el ‘hacer millones’ en poco tiempo sin mirar demasiado los medios con los que se hacen. -es de gente ‘lista’ hacer trampas en la declaración de la renta; -es de tontos no usar la propia influencia para conseguir un puesto de trabajo para mi hijo; – se puede alcanzar una cátedra por influencia; -se ve como normal el estar en un puesto de responsabilidad política o administrativa sin merecerlo ni ser el sujeto idóneo para ello; -se puede conseguir un título universitario sin apenas haber estudiado. Todo esto y muchas cosas más está «bien visto» por la sociedad. Esa aceptación como en serie, tipo standard, de esos preceptos morales es lo que hay que combatir de forma lúcida y valiente.

Algunos se han atrevido a hacer un juicio ético llamando indecente a varias cosas:
INDECENTE, es que el salario mínimo de un trabajador sea de 624 €/mes y el de un diputado de 3.996, pudiendo llegar, con dietas y otras prebendas, a 6.500 €/mes. Y bastantes más por diferentes motivos que se le pueden agregar.
INDECENTE, es que un profesor, un maestro, un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública, ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera.

INDECENTE, es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca (siempre por unanimidad, por supuesto, y al inicio de la legislatura).
INDECENTE, es que un ciudadano tenga que cotizar 35/40 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con siete, y que los miembros del gobierno, para cobrar la pensión máxima, sólo necesiten jurar el cargo.
Hay que insistir en que los políticos corruptos de sus partidos devuelvan el dinero que se han quedado (o el equivalente) al erario público a causa de su mala gestión o/y de sus fechorías, Conviene que se endurezca el Código Penal con procedimientos judiciales más rápidos y con castigos ejemplares para todos ellos.

Es indecente que el dinero se haya convertido en el valor fundamental y casi único, y tras él se esconde la codicia. A ella le acompañan la ambición, la envidia, la admiración hacia los que más tienen y el egoísmo, de tal manera que todo ello es asumido sin reparos por amplias mayorías de la sociedad. Por lo tanto, los grandes problemas materiales que nos aquejan no se resolverán de la noche a la mañana.
Mientras la sociedad no se escandalice por la barbaridad que supone el que algunos guarden grandes fortunas en paraísos fiscales, por los enormes ingresos de deportistas, “estrellas” de radio y TV, por los salarios de los gestores de entidades bancarias y por sus jubilaciones (la última 88 millones de Euros). Mientras no produzca una repugnancia, un rechazo, generalizado saber que los corruptos acumulan tanto dinero, mientras todo esto no provoque, al menos, una revolución interna en todos y cada uno de los que formamos esta sociedad, poco podemos esperar.

2) Tener la suficiente inteligencia práctica y talante moral para crear nuevas pautas de comportamiento: una ética distinta:
Desde el punto de vista social, la moralización de la sociedad pasa necesariamente por la transparencia en materia económica, y partidista, y llevar la vida real de la ciudadanía al Parlamento. Hay que evitar esa enorme distancia entre la ciudadanía y la vida política. Es decir que haya apertura, tolerancia y pluralismo. Cinco aspectos:

Lo primero de todo para regenerar la moralidad pública, es el valor de la honestidad. La honestidad económica, la honestidad intelectual, la honestidad profesional, la honestidad sexual, la honestidad mediática, la honestidad democrática.
Un reconocimiento real de todos los Derechos Humanos. Y para que sea efectivo, se necesita ese conjunto de fuerzas políticas y económicas materiales que hacen posible su realización.

Una sobriedad generalizada, que no austeridad impuesta. Hay que definir las necesidades básicas, reales, de los seres humanos, frente a las necesidades artificialmente impuestas por la sociedad del consumo. Consumir menos y mejor para que todos puedan consumir lo necesario. Vivir de otra manera, vivir con lo necesario, Ir quitando lo superfluo. No por opción personal, sino por las circunstancias de escasez y pobreza que nos imponen los mercados. No volverán los tiempos dorados del consumismo, del derroche y del dinero fácil. Vivir con menos para vivir mejor.

Una democracia radical: significa igualdad y libertad. La existencia de poderes económicos y sociales que favorecen y crean constantemente desigualdad, abismo entre pobres y ricos, hacen de la libertad una caricatura y de la Democracia una ficción. La democracia no es votar cada cuatro años, no es elegir una serie de diputados/as que nos representan. Se trata de que el pueblo soberano tome decisiones importantes para su vida. Nunca votar a personas imputadas.

Una paz y una seguridad ciudadanas que no se fundamenta en la fuerza de las armas. La paz es un proyecto de vida ciudadana, de valores, actitudes y comportamientos que es capaz de asumir ese dicho que dice España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional e internacional Todos sabemos que detrás de las guerras hay intereses económicos muy fuertes.

6.- Hay varios tipos de Corrupción:
Repetimos este es el cáncer de la sociedad que afecta a todas las instituciones.
Corrupción política: el pueblo ya no es soberano El gobierno sirve a los mercados, no a la ciudadanía.
Corrupción Económica: no producir bienes y servicios para cubrir necesidades básicas, sino economía especulativa de enriquecimiento personal a costa del erario público. Así ocurre con la adulteración de productos alimenticios o farmacéuticos, la especulación urbanística y la mentira publicitaria. El 80% se dedica ala economía especulativa y el resto, 20 % a la productiva.

Corrupción Profesional: es servirse de la profesión (médico, abogado, notario, etc.) para enriquecerse personalmente. De forma abusiva
Corrupción Social: amplias capas de la sociedad justifican sus comportamientos habituales de la gente con expresiones como ésta: “así funcionan las cosas”, “esto es lo que hay”, etc. Y se ve bien que lo a-moral es lo inteligente. Y el resultado es un país enfermo y una sociedad mediocre y desquiciada.
Corrupción sexual: el cuerpo de la mujer del hombre y sobre todo de los niños no es una mercancía que se compra y se vende.

Corrupción Mediática: el fin es informar, no manipular las mentes y conciencias por las agencias de la información, que están en manos de los intereses del capital y de propagandas políticas.

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