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Iglesia y la plaza de Colón -- Alejandro Jaenicke

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Rebelión

Final sorprendente para la legislatura eclesiástica, con mitin popular y urbano al más puro estilo político y reivindicativo.
La conferencia episcopal cierra el año 2007, con un ataque frontal a la política del gobierno en materia de costumbres, en la calle para que se adhiera su clientela entusiasta y con toda la parafernalia multimedia, hace unos años no se hubieran atrevido a bajarse del pulpito, pero como cada vez se llenan menos las iglesias, son los curas los que tienen que salir a la calle para hacerse oír.

La excusa era la familia cristiana, que según nuestra jerarquía esta en vías de extinción, como el lince ibérico y el motivo de fondo, el matrimonio homosexual que la iglesia rechaza de plano

Hay que reconocer que el avance en el reconocimiento social de las minorías sexuales en España ha sido espectacular, ni los mas ancianos se lo podían imaginar. En pleno franquismo la homosexualidad estaba perseguida por las leyes, muchos de ellos acabaron en la cárcel, otros exiliados como conocidos artistas y siempre fue considerada como algo marginal, clandestino y oculto en una sociedad monocromática desde el punto de vista cultural y costumbrista de la época

En estos últimos años se consiguió sacarla del gueto y poco a poco la sociedad fue aceptando una orientación de la conducta humana diferente, pasó de estar perseguida a tolerada y en ciertos ambientes discriminada positivamente.

Minoría tolerada pero discriminada como cualquier otra, sin reconocimiento de derechos y sin base legal que reconociese una convivencia como en el caso heterosexual, que regula las prestaciones sociales derivadas de una convivencia prolongada

Este gobierno, por deseo expreso de su presidente, aprueba legalizar convivencia entre personas del mismo sexo, pero además tiene la osadía de llamarlo matrimonio, rompiendo el esquema mental de mucha parte de la población en general y de la jerarquía católica en particular matrimonio entre personas del mismo sexo.

Es un intento supremo de equiparar a las minorías sexuales, la homosexualidad sale por fin de las cavernas y adquiere el rango de la otra gran convivencia histórica, base de la organización social en casi todos los países, consecuencia de la ley natural y que todas las religiones han divinizado de alguna manera.

Si el mundo homosexualidad no tiene nombre, no hay una palabra especifica para la convivencia de las parejas, es un colectivo a la búsqueda de su propio lenguaje, Zapatero lo resuelve de la forma mas sencilla y a la vez mas escandalosa para muchos, utiliza el lenguaje heterosexual y equipara semánticamente ambos mundos, uno basado en la ley natural, elevado al rango de sacramento, que lo diviniza de alguna manera, pero que lo condena a perpetuidad.

La equiparación cultural de estos dos mundos coloca a España a la vanguardia de la protección de las minorías y resulta un referente fundamental para nuestro entorno social

La iglesia que sabe estar en todos los momentos importantes de la vida del ser humano, bautismo, matrimonio , extremaunción, que se apoya en la ley natural para bendecir los actos trascendentales del hombre, no puede aceptar que se eleve a los altares una convivencia contra natura, que Ratzinger califica de desorden moral y los círculos mas conservadores como una enfermedad que tiene curación.

Es un ataque en toda regla a los principios defendidos por la Iglesia durante 20 siglos y a la filosofía que los sustenta y no van a permanecer impasibles, el contraataque clerical esta servido y además cuentan con el apoyo del Vaticano que no sale de su asombro, viniendo de donde viene, la católica España

Pero si la familia cristiana esta en crisis, no es culpa de Zapatero, es de la propia iglesia que no ha sabido gestionar su fracaso, mientras la sociedad civil acertó en el tratamiento de la ruptura de la convivencia, buscando una solución para la custodia de los hijos, el reparto de la fortuna familiar y fijando un nuevo estatus social para el que no esta casado ni soltero, lo que llamo divorcio, la iglesia se sacaba de la chistera todo un prodigio de hipocresía formal, la gestión del fracaso matrimonial se solucionaba anulando el propio matrimonio, en un alarde de justificación sicológica, madurez mental, plenitud de facultades mentales, predisposición, etc, conseguía anular el matrimonio, siempre desde un punto formal y teórico, sin tener en cuenta para nada el fruto de la convivencia, hijos en la mayoría de los casos y devolviendo el estatus de solteros a los cónyuges y todo ello después de pagar fuertes sumas de dinero a los tribunales.

Procedimiento mas chapucero no se podía inventar, la convivencia si existe no se puede anular y menos sus frutos, haya habido matrimonio o no, por muchos tribunales de la Rota que existan, el rechazo del colectivo católico ha sido total, muchos matrimonios cristianos recuren al divorcio como la única manera inteligente de solventar sus divergencias.

La Iglesia en su delirio fundamentalista no ha sabido superar el “aquello que Dios atase en la tierra que no lo separe el hombre”, el matrimonio no lo ata Dios , sino que surge espontáneamente del amor humano, sin intervención divina alguna.

Culpar al gobierno de la crisis de la institución es una mas de las falacias a las que nos tiene acostumbrados esta Conferencia Episcopal que parece hija predilecta del concilio de Trento

Puestos a atacar a la sociedad civil, aprovecharon el evento para afirmar que además esta ley era un ataque a los derechos humanos y por lo tanto se ponía en peligro la democracia

Se trataba de atacar al poder civil en donde mas le duele, un ataque a uno de sus mas grandes valores, la democracia que en España costo sangre sudor y lagrimas.

Además se permite este lujo porque no siente especial simpatía por el sistema democrático, no lo practica en su organización interna, el Vaticano es el régimen mas personalista que existe y en países no democráticos se mueve como pez en el agua, aquí tenemos ejemplos muy ilustrativos, como en el franquismo

El matrimonio homosexual nada tiene que ver con la democracia, amplia derechos, saca del ostracismo a una minoría sexual y amplia, con una nueva formula, la organización social, constreñida y monolítica durante tantos años gracias al magisterio de la Iglesia.

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