Haber algo, hay -- José Carlos Enríquez Díaz

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Entre “Haber algo, hay” y la fe hay un salto.
El salto de lo impersonal a un Dios que te conoce y te ama.
La frase “Haber algo, hay” suele pronunciarse con una mezcla de prudencia y distancia. No es una negación de Dios, pero tampoco es aún una confesión de fe. Es, más bien, un punto intermedio: se intuye que la realidad es más grande que lo visible, pero no se da el paso de reconocer a ese misterio como Alguien. Así, Dios queda reducido a una especie de energía difusa, una presencia impersonal que no incomoda ni transforma la vida. Ver noticia original en …