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Fray Antonio Montesinos y Bartolomé de Las Casas, dos grandes defensores de los indios -- Edwin Kako Vazquez, historiador puertorriqueño

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América Latina tiene a su haber una estancia histórica cuyo legado rebasa el pensamiento de los más grandes historiadores. El tiempo moderno debe hacer una genuflexión póstuma ante las viejas paredes históricas de nuestra identidad. Cuando entramos en el túnel de las crónica antiguas encontramos una variedad contigua de trazos sociológicos que esbozan y certifican la contradicción española en la isla.

Cada historiador resume a sus anchas los hechos que constituyeron la realidad de la sociedad indígena en Puerto Rico y alrededor del Caribe. Los primeros defensores de los Indios de América fueron hombres religiosos que abogaron por la libertad y la justicia de esta raza con garras y dientes. Desde la perspectiva histórica esto nos conduce a la conclusión de que no todos los colonizadores españoles que asomaron la cara en Puerto Rico y el Caribe estaban de acuerdo con el trato a nuestros indios.

Montesinos, que estaba ubicado en La Española, fue el primero que asintió su grito de guerra ante el maltrato que recibían los indios en esa región. En una crónica de la época que tuve la oportunidad de leer y analizar nos comenta que en 1511, Montesinos se queja ante el gobernador Diego Colón. Sin embargo, Diego Colón se hizo de la vista larga para no tomar cartas en el asunto y seguir con la explotación de los indígenas.

En cierta ocasión Montesinos cansado de los abusos ofreció un sermón ante las autoridades pertinentes donde se oponía rotundamente a la explotación indígena. Ese sermón auscultaba el sufrimiento de los indios ante el malévolo y cruel trato al cual eran sometidos. Diego Colón (hijo de Cristobal Colón) puso el grito en el cielo y le comentó a Montesino se retractara de lo dicho. No obstante, Montesino vuelve «botar la pelota» cuando en otro sermón en vez de retractarse reafirmó contundentemente lo anterior.

Con esta reafirmación el ambiente se puso tenso y levantó el gallinero dando margen a un sinnúmero de polémicas que llegaron al oído el Rey Fernando. Montesinos como un ser humano justo y de visión arrolladora anunció a Diego Colón que si no cesaban los abusos en contra de los indios los padres dominicos no los admitirían al sacramento de la confesión.

Aplausos para Montesinos yesssssss, las acusaciones hechas por él fueron respaldadas por toda su congregación. Para darle más impulso al asunto envía un fraile a España para que se entrevistara con el Rey Fernando y le diera la voz de alerta de lo que estaba sucediendo con los indígenas a alrededor del Caribe. Mientras tanto Diego Colón, como dicen en mi barrio, «se jalaba los pelos» y estaba incómodo por tal acción. Sabiendo que estaba incurriendo en un error no quería dar su brazo a torcer. Su pensar era egoísta y a la misma vez descontrolado.

La cosa se puso más caliente cuando el Rey Fernando se interesó por el asunto y convocó a una ran reunión en el año 1512, en la ciudad de Burgos. Diego Colón y sus demás lugartenientes no sabían la gran sorpresa que les esperaba. En dicha reunión se proclamó el principio de los Derechos de los Indios. Amigos lectores, me imagino la cara que pondría Diego Colón al recibir este mensaje, ja,ja,ja,ja, un individuo arrogante por demás que no sentía ni la más mínima compasión por aquellos seres humanos que eran los dueños reales del lugar donde ellos estaban pisando..

De esta manera la carta de los derechos reducía un poco la carga en el horario laboral, atención médica, bautizo, enseñarles a leer y a escribir, las mujeres casadas no podían trabajar en las minas y por último a los menores de 14 años no se les podía imponer un faena dura. La bomba acabó de explotar en 1514, el Rey otorga permiso para que los españoles se pudieran casar con las indias, atuquiiiiiiiiiiii.

Montesinos sin lugar a dudas despejó un 60% los sufrimientos de los indios. Sin embargo, en muchas ocasiones algunos de los gobernantes que eran enviados a las colonias hacían caso omiso de la leyes.

Otra personalidad que tiene «A» en el asunto de cuidar que no se maltratara a los indios lo fue Fray Bartolomé de las Casas. Las Casas fue enviado a Puerto Rico como sacerdote en 1512. Se le conoce como como el primer sacerdote ordenado en América. Para que tengan una visión más clara del perfil del padre Bartolomé de las Casas quiero citar dos párrafos del autor Arturo Morales Carrión en su libro «Historia del Pueblo de Puerto Rico» . Dice así: «La obra de Montesinos la continuó el padre Bartolomé de las Casas”.

Las Casas era un Sevillano de pura cepa y de buena familia; recuerda un día cuando era chico y llega aquella ciudad un hombre llamado Cristóbal Colón exhibiendo unos seres humanos muy raros con taparrabos y cargan cotorras.

Así, las Casas se topa por primera vez con el Indio de América, su padre, que acompaño a Colón en su segundo viaje, le manda un esclavo indio para que le sirva a Bartolomé de paje mientras estudia en la famosa Universidad de Salamanca. Como muchos otros jóvenes de su tiempo, las Indias tientan la imaginación y el gusto de aventura de Las Casas. En 1502 ya ha cruzado el mar en busca de fortuna rápida.

En las Antillas, Las Casas tiene minas y prospera. En 1512 ayuda a la conquista de Cuba y se le dan tierras e indios. Se hace eclesiástico, sin olvidar el papel de rico caballero. Cuando los dominicos comienzan su gran protesta, Las Casas resiste el mensaje de Montesinos. Una vez un fraile le niega los sacramentos por tener esclavos. Consternado, Las Casas se va a su hacienda en Cuba y abre un libro bíblico y encuentra allí unas palabras que dicen: «Aquel que hace un sacrificio de una cosa torcidamente adquirida, hace ofrecimiento ridículo y las ofrendas de los injustos no serán aceptadas».

De esta manera a de Las Casas se le cae la venda de los ojos, regala sus indios y predica severamente contra las encomiendas como Montesinos.

Como ven amigos lectores, Las Casas se arrepintió a tiempo y desde ese momento no existió en Europa y América un hombre capaz de emular a este fraile que luchó incansablemente por la libertad de los indígenas como causa suprema de justicia humana.

Bartolomé de las Casas no perdió tiempo a su arribo a Puerto Rico y le otorga la libertad a los indios que tenía a cargo. Al dar un vistazo a la redonda observó las condiciones infrahumanas en que vivían estos seres, comenzando entonces su gran batalla defensiva.

En el año 1512, Bartolomé sigue el mismo camino de Montesinos y se entrevista con el Rey Fernando. Nuevamente el Rey Fernando toma cartas en el asunto. Para mala suerte el Rey Fernando fallece y el asunto queda en manos del Cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, quien había sido nombrado regente del reino. Increíblemente la hija de los Reyes Católicos Doña Juana padecía de la mente y el hijo era menor de edad.

Cisneros asume la posición y mediante su impulso moral reafirma el convencimiento de que en las Antillas las cosas andan mal.. Dentro de su perspectiva decide entregar las Antillas a la Orden de los Jerónimos, congregación tranquila, poco atenta a los sucesos de este mundo.

De esta manera amigos lectores Fray Antonio de Montesinos y el padre Bartolomé de Las Casas entraron a la historia como los primeros defensores de los indígenas en América.

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