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Francisco, con Donald Trump

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Papa Francisco7El Papa recibió al presidente de Estados Unidos durante 27 minutos en el Palacio Apostólico
Trump y Francisco se desean «buena suerte» tras su primer encuentro en el Vaticano
El Pontífice regaló al magnate un medallón con un olivo, símbolo de «la paz en mitad de la guerra»

RELIGIÓN DIGITAL, Jesús Bastante, 24 de mayo de 2017 a las 08:52

De Wilson a Trump: los encuentros de los Papas con los líderes de EEUU

Los obispos de EEUU califican de «sumamente preocupantes» los recortes sociales propuestos por Trump
Inmigración, ecología y pobreza, ejes del encuentro entre Francisco y Donald Trump

El momento más distendido de la charla se produjo cuando Francisco bromeó con la delgadez de la mujer de Trump: «A usted le dan de comer poquito», que la primera dama supo encajar con una sonrisa.eunidos

(Jesús Bastante).- «Bienvenido presidente, pase». Los dos grandes líderes mundiales de Occidente, por fin, se veían las caras. El Papa Francisco y Donald Trump se encontraron brevemente esta mañana en el Palao apostólico, antes de la audiencia general de los miércoles. «Es un honor», dijo el líder de EE.UU.
Un encuentro, de apenas 27 minutos, largamente esperado y que, por las imágenes, nos dejó a un Trump visiblemente serio antes de ver al Papa, y muy feliz nada más saludar al Santo Padre, quien salió a la SALITAanexa a darle la bienvenida, y con el que intercambió alguna pequeña frase en inglés antes de la salida de los medios gráficos.

«La Bestia», como se conoce al todoterreno que lleva al presidente de los Estados Unidos, llegó al patio de san Dámaso a las 8,21 de la mañana. El auto llevaba los emblemas del Vaticano y EEUU. En la puerta le esperaba el secretario Georg Gaenswein. Junto a Trump, su esposa Melania, vestida con la preceptiva mantilla negra. En otros coches (unos 70), la delegación presidencial, donde se encontraba la hija de Donald, Ivanka, y su marido. Un helicóptero sobrevolaba el espacio vaticano: las medidas de seguridad son extremas.
Una bandera americana presidía el patio vaticano, junto a un grupo de guardias suizos. Después del saludo protocolario, Ganswein condujo a Trump y a su esposa por los pasillos del palacio vaticano hasta llegar a la Segunda Logia, donde se encontraba el apartamento pontificio.

El arzobispo alemán iba explicando el protocolo y algunas de las maravillas que ambos contemplaban durante el camino. Donald Trump escuchaba, con semblante serio y concentrado. Dos pasos atrás, su mujer conversaba con un funcionario vaticano.
 

 
Trump entró en solitario a la Sala del Tronetto, donde Francisco salió a recibirle y darle la bienvenida. Tras una breve pose -contrastaba la amplia sonrisa de Trump con el rostro circunspecto del Pontífice-, los dos mandatarios se dirigieron a la Biblioteca, donde ambos se sentaron en el escritorio papal, junto a un traductor, y esperaron la salida de los fotógrafos. «Encantado de conocerle», se escuchó a Francisco, quien se disculpó por su mal inglés. «No es así, habla usted muy bien», contestó el presidente.
Tal y como ha anunciado la Santa Sede, sólo el Vaticano ofrecerá una nota oficial, pues Trump no tiene previsto ninguna comparecencia en Italia. Tras 27 minutos (con Obama estuvo cerca de una hora), ambos mandatarios concluyeron el encuentro, y comenzaron los saludos protocolarios.
 

 
Melania fue la primera en saludar, en la Biblioteca, al Papa. En ese momento, se produjo el momento más distendido de la jornada, cuando Francisco bromeó con la delgadez de la mujer de Trump: «A usted le dan de comer poquito», que la primera dama supo encajar con una sonrisa, que se prolongó en la despedida. «¿Qué le da de comer, pizza?», siguió bromeando, esta vez, sobre su marido.
Durante la entrega de regalos, Francisco explicó en castellano a Trump el significado del medallón de bronce, con un olivo que significa «la paz en mitad de la guerra», y parecieron advertirse unas palabras de admiración y de deseo de buscar esa misma paz por parte del presidente de los EE.UU., quien a su vez regaló al Papa un libro. Francisco también le entregó un ejemplar de la Laudato Si, la encíclica verde de este Pontificado.

Tras las últimas fotos, un largo apretón de manos, y un «buena suerte», para concluir el histórico encuentro. Trump se convertía, así, en el 13 presidente de Estados Unidos que se reúne con un Pontífice en el Vaticano en 98 años, desde que Woodrow Wilson visitó al papa Benedicto XV en enero de 1919. Cuatro papas, en ese lapso de tiempo, visitaron los Estados Unidos: Pablo VI en octubre de 1965; Juan Pablo II, seis veces a lo largo de su pontificado (1978-2005); Benedicto XVI en 2008 y Francisco, en septiembre de 2015.
 Pocas horas después, la Sala Stampa emitió el siguiente comunicado:

 Esta mañana, miércoles 24 de mayo de 2017, S. E. el Sr. Donald Trump, Presidente de los Estados Unidos de América, ha sido recibido en audiencia por el Santo Padre Francisco y, a continuación, se ha reunido con Su Eminencia el Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado, acompañado por S.E. Mons. Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados.
Durante las cordiales conversaciones, se ha expresado la satisfacción por las buenas relaciones bilaterales existentes entre la Santa Sede y los Estados Unidos de América, así como por el compromiso común en favor de la vida y de la libertad religiosa y de conciencia. Se ha manifestado el deseo de una colaboración serena entre el Estado y la Iglesia Católica en los Estados Unidos, comprometida en el servicio a la población en los campos de la salud, la educación y la asistencia a los inmigrantes.
Las conversaciones también han permitido un intercambio de puntos de vista sobre algunos temas relacionados con la actualidad internacional y con la promoción de la paz en el mundo a través de la negociación política y el diálogo interreligioso, con especial referencia a la situación en Oriente Medio y a la tutela de las comunidades cristianas.
 
 VISITA AL PAPA FRANCISCO
El Papa recibe con frialdad a Trump

El Pontífice, con gesto muy serio, ha recordado al presidente de EE UU durante la entrega de regalos cuestiones como la necesidad de paz y la importancia del medio ambiente
EL PAÍS, ESPAÑA, desde Roma 24 MAY 2017 – 19:15 CEST

Donald Trump, y su mujer, Melania, se reúnen con el papa Francisco. FOTO: EFE / VÍDEO: ATLAS
A las 8.31 de la mañana, después de meses de declaraciones cruzadas y alusiones veladas el uno sobre el otro, el presidente de EE UU, Donald Trump, y el papa Francisco se han reunido en el Vaticano. El mandatario estadounidense ha llegado acompañado de una comitiva formada, entre otros, por su esposa, Melania, su hija, Ivanka, y el esposo de esta, Jared Kushner. No se esperaba gran sintonía, ambos se encuentran en las antípodas ideológicas. La cara del Pontífice, siempre tan transparente, ha sido de extrema seriedad. Al final de la reunión, donde la ecología y la paz han estado muy presentes a través de lo regalos que se han intercambiado, el ambiente ha sido algo más relajado. «No olvidaré su mensaje», le ha prometido Trump en su despedida.

Francisco le había recibido minutos antes con un “encantado de conocerle” y excusándose por no hablar correctamente inglés. A las 8.35 se han sentado en la mesa de la biblioteca privada y ha comenzado una reunión a puerta cerrada que ha durado 27 minutos con la ayuda de un intérprete: el Papa, todo el tiempo en español, y Trump, en inglés. Había cierta tensión. Discrepan en prácticamente todas las grandes líneas de gestión emprendidas por el nuevo Gobierno estadounidense: medio ambiente, inmigración, venta de armas, derivas del neoliberalismo… Y no ha sido un encuentro largo, especialmente si se compara con los más de 50 minutos que Francisco dedicó al predecesor de Trump en la Casa Blanca, Barack Obama, con quién mantenía una gran sintonía. “Es un gran honor para mí”, ha dicho Trump. El Pontífice no ha respondido y la puerta se ha cerrado.

 El Papa recibe a Donald Trump en el Vaticano

No ha trascendido el contenido de la conversación, pero dada la gran distancia de pensamiento que existe entre ambos —el Papa, entre otras cosas, cuestionó la fe de Trump cuando anunció que construiría un muro entre EE UU y México— y teniendo en cuenta el reciente atentado de Mánchester, se supone que habrán intentado tender puentes a través de la idea de la paz y de la lucha contra el terrorismo. De hecho, entre los regalos que el Papa ha ofrecido a Trump al término del encuentro, un momento que suele utilizar para subrayar cuestiones tratadas, se encuentra el mensaje que lanzó el último día de las Jornadas Mundiales para la Paz y un medallón con una rama de olivo grabada. “Es una medalla de un artista romano. Es el olivo, símbolo de la paz”, le ha dicho el Papa al término de la reunión. Segundos después, ha insistido: “Se lo doy para que sea instrumento de la paz”. A lo que Trump ha contestado: “Necesitamos paz”.
Además, el Pontífice le ha hecho entrega de los documentos que ha elaborado durante su papado. La exhortación apostólica, Amoris Laetiia, el texto Evangelii Gaudium, y su poderosa encíclica sobre la ecología, Laudato Si. “Sobre la cura de nuestra casa común, el medioambiente”, ha subrayado Francisco. “Lo leeré”, le ha respondido Trump, que ha regalado al Pontífice una caja negra cerrada con libros de Martin Luther King en su interior. “Es un regalo para usted, libros de Martin Luther King, pienso que le gustará… espero que sí”, ha señalado.

El final de la reunión, cuando ambos mandatarios se han visto con el resto de la comitiva, ha sido mucho más distendido. El encuentro había comenzado con caras serias —como la que el Papa dedicó al presidente de Argentina, Mauricio Macri— y un Trump algo incómodo en los segundos finales de espera para ser recibido. Pero la entrada de Ivanka en la sala y, especialmente la de la esposa del presidente de EE UU, Melania Trump, ha aligerado la conversación y el humor. Ella, eslovena de influencia católica (no está bautizada), que vivió un tiempo en Milán y habla algo de italiano, ha sido clave para ese distendimiento y ha pedido al Papa que le bendijese un rosario. Además, ha bromeado con el Pontífice sobre lo que come Trump: «¿Qué le da de comer? ¿Potizza?», ha preguntado Francisco, en referencia a un dulce esloveno que le encanta y que pide siempre que encuentra a alguien de dicha nacionalidad.
Durante su breve visita al Vaticano, el presidente estadounidense también se ha reunido con el número dos de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, y con el secretario para las Relaciones con los Estados, una suerte de ministro de Relaciones Exteriores, monseñor Paul Gallagher. Esa reunión, en cambio, ha durado otros 50 minutos, más de lo habitual. Un dato que invita a pensar que se ha proundizado y llegado al detelle técnico de cuestiones tratadas con anteriormente con el Papa.

En el comunicado oficial del Vaticano, de forma absolutamente genérica, se han reseñado algunos de los asuntos abordados. «Se ha manifestado el deseo de una colaboración serena entre el Estado y la Iglesia Católica en los Estados Unidos, comprometida en el servicio a la población en los campos de la salud, la educación y la asistencia a los inmigrantes. Las conversaciones también han permitido un intercambio de puntos de vista sobre algunos temas relacionados con la actualidad internacional y con la promoción de la paz en el mundo a través de la negociación política y el diálogo interreligioso, con especial referencia a la situación en Oriente Medio y a la tutela de las comunidades cristianas».

DONALD TRUMP Y EL PAPA FRANCISCO

Cita en el Vaticano en las antípodas ideológicas
El papa Francisco y Donald Trump, situados en polos ideológicos difícilmente conciliables, se reunirán mañana por primera vez
EL PAÍS, España, desde Roma 24 MAY 2017 – 12:17 COT

Donald Trump es recibido por el papa Francisco. ALESSANDRA TARANTINO (AFP) / VÍDEO: REUTERS-QUALITY
MÁS INFORMACIÓN
EVAN VUCCI AFPFOTOGALERÍA El Papa recibe a Donald Trump, en imágenes
“El peligro en tiempos de crisis es buscar un salvador que nos devuelva la identidad y nos defienda con muros”
¿Y si Francisco fuera un impostor?

Trump visitará Arabia Saudí, Israel y el Vaticano antes de las cumbres de la OTAN y el G 7
Un graffiti en la vía del Banco di Spirito Santo, al otro lado del Vaticano, caricaturiza al papa Francisco, vestido como un ángel, besándose con un Donald Trump ataviado como un demonio y un revólver asomándole por el bolsillo. La pieza, de mejor o peor gusto, podría ser un reflejo de la idea que subyace en el imaginario colectivo sobre ambos líderes. Dos antagonismos acentuados por la frontalidad de su mensaje, pero con discursos difícilmente conciliables. Sabemos ya prácticamente todo lo que piensa Donald Trump sobre las plazas importantes de la geopolítica mundial. Sin embargo, falta por descifrar su visión sobre el Vaticano, una vieja obsesión del asesor ideológico del presidente de EE UU, Steve Bannon, a cuyo inquilino visitará el miércoles a las 8.30 de la mañana.
Tras meses de especulaciones y alusiones veladas, como parada previa a su participación en el G7 de Taormina (Sicilia) e impulsado por las labores diplomáticas del cardenal Donald Wuerl, arzobispo de Washington, Trump visita al Papa Francisco en el Vaticano.

No se conocen, y el Pontífice sostiene que hablará con él sin prejuicios. Sin embargo, es evidente que sus maneras de entender el mundo se encuentran en las antípodas ideológicas y prácticas. De hecho, en las palabras de Francisco de los últimos meses es fácil desbrozar críticas veladas al muro que Trump quiere construir en México —dijo que quienes los alzan no son cristianos, a lo que Trump contestó que era “vergonzoso que un líder religioso cuestione” su fe —, al populismo en tiempos de crisis -se le oyó en Egipto- o a los peligros de no tomar en serio el cambio climático —Laudato Si, su poderosa encíclica sobre la ecología lo dice todo—, algo que a Trump, a diferencia de su predecesor, Barack Obama, que alabó explícitamente la labor del Papa, trae completamente al pairo en estos momentos.
Donald Trump y su comitiva aterrizan hoy en Roma sobre las 18.30. Pero la reunión en la Santa Sede se producirá a las 8.30 de la mañana y durará unos escasos 20 minutos. Habrá que rebuscar en el fondo del cajón ideológico para encontrar también puntos en común, aunque más allá de cuestiones como la oposición al aborto será complicado sintonizar ambos modos de pensar. El gran objetivo del papa Francisco, las periferias sociales, culturales y económicas, no está en la agenda de Donald Trump. Pero la paz, tras el atentado de Manchester, y a través de vías distintas, quién sabe, puede ser un canal abierto de comunicación. Tampoco hay que subestimar la influencia del mundo católico en EEUU para entender la relevancia del encuentro.

En EE UU hay alrededor de 72,3 millones de bautizados, casi una cuarta parte de la población. Pero su influencia ha crecido en los últimos años. Un tercio de los congresistas es católico, según un estudio de Pew Research Centre. Las vocaciones han caído más que en ningún lugar y los escándalos de pederastia, con el ya famoso caso de Boston, han hecho bastante daño. Sin embargo, la relación de los nuevos inquilinos de la Casa Blanca con el Vaticano es un melón por abrir. Se sabe, eso sí, que Steve Bannon tiene una cierta obsesión con la Santa Sede y que hasta ahora, uno de los hombres más influyentes de Estados Unidos en el Vaticano, el cardenal conservador Raymond Burke, ha chocado frontalmente con el papa Francisco, provocando uno de los episodios más violentos en el nuevo papado al rechazar su exhortación apóstolica Amoris Laetitia. Algo que, por otro lado, no auguraría tanta sintonía con Bannon y Trump, que se han divorciado y casado tres veces.

ver fotogaleríaEl papa Francisco durante la audiencia con Donald Trump. AP
Pese a representar los polos opuestos, Trump y Francisco comparten una manera de comunicar directa, poderosa y sin ambages. También una cierta imprevisibilidad que desconcierta a menudo, incluso, a sus colaboradores. Los dos surgen de una etapa de crisis y de la necesidad de un cambio radical en las formas de gobernar. Pero hasta aquí llegan las similitudes.

El Papa habló por primera vez de forma directa sobre Trump en el vuelo de vuelta de su viaje a Fátima el pasado fin de semana. “Nunca juzgo a una persona sin escucharla. Diré lo que pienso y él dirá también lo que piensa. Pero yo nunca he querido hacer un juicio sin escuchar a primero a la persona. En cada caso siempre hay puertas que no permanecen cerradas, así que hay que buscar las que estén un poco abiertas, entrar ahí y hablar para avanzar, paso a paso. La paz es algo artesanal, se hace cada día, como la amistad entre las personas, la estima también es artesanal, se hace cada día, con el respeto al otro”. Si, pero, piensa que tras el encuentro puede cambiar algo en su manera de hacer?, le preguntaron a Francisco. “Ese es un cálculo político que no me permito hacer”.
Al término de la reunión, Trump se reunirá con el presidente de la República italiana, Sergio Mattarella y con el primero ministro, Paolo Gentiloni. La esposa del presidente de EE UU, Melania Trump, y su hija, Ivanka, tendrán su propia agenda una vez termine el encuentro con el Papa. La primera visitará visitará el hospital pediátrico del Vaticano, el Bambino Gesù (niño Jesús). Y la segunda, se desplazará hasta la comunidad de San Egidio, el grupo católico que ayuda al Papa en la acogida de refugiados y ha establecido los «corredores humanitarios».

 

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