Religión Digital
«Ahora que ha muerto, tal vez algunos quieran reducirlo a un cura “singular”, a una voz periférica o a un recuerdo incómodo. Sería injusto. Faustino fue, ante todo, un hombre de Dios y del pueblo. Un cura de los de verdad»
Como dice el tópico (aunque en este caso no lo sea), Faustino Vilabrille se ha ido como vivió: con los ojos abiertos sobre el sufrimiento del mundo, la fe pegada a la vida y una palabra libre que no aceptaba el silencio como precio de pertenecer a la clerecía de Iglesia. Ver noticia original en …

