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«En verdad, ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero?»
«¡perder la propia vida!» (Marcos 8:36)
Durante las protestas de la «Primavera Brasileña» de junio de 2013, se escuchó un cántico o celebración habitual de la FIFA que simbolizaba la excelencia, especialmente en el contexto de los estados construidos o renovados para eventos internacionales. Sin embargo, la realidad sugiere que esta cualidad está lejos de alcanzarse por completo.
Elon Musk, de 54 años, es un magnate sudafricano-canadiense-estadounidense de origen afrikáner. Un afrikáner que se convirtió en trillonario sin saberlo, como dice el dicho: «no sabe lo que tiene».
Del mismo modo, no podrás disfrutar de todo el dinero que has acumulado a lo largo de todos estos años.
Según las cifras, la fortuna acumulada por este señor ronda los 1,1 billones de dólares estadounidenses (más de 5 billones de reales), que pertenecen al propietario de Tesla y SpaceX.
Una fortuna que incluye 167 mil millones de dólares en Tesla, 538 mil millones de dólares relacionados con sus acciones previas a la salida a bolsa de SpaceX, más 150 mil millones de dólares en opciones sobre acciones de estas empresas. Sin embargo, el patrimonio neto de Musk equivaldrá al 3% del PIB actual de Estados Unidos o del PIB de Brasil.
Si Musk gastara un millón de dólares al día, tardaría 2.740 años en gastar un billón de dólares, suponiendo que esa cantidad no generara intereses.
Estoy a favor de que los 8.300 millones de personas del planeta tengan el mismo nivel de vida que el afrikáner Musk. Él controla, o concentra en sus manos, los ingresos del 46% de la población mundial.
Cada uno de nosotros tiene un billón de dólares en su cuenta bancaria, aun sabiendo que esto genera intereses en el sistema bancario.
Actualmente, la humanidad consume 1,75 veces más de lo que la Tierra puede regenerar anualmente. Si todos tuviéramos los mismos patrones de consumo que los países ricos, necesitaríamos cuatro planetas Tierra más para sustentar a la humanidad.
Si los 8.400 millones de personas que habitamos el planeta tuviéramos y ganáramos 1 billón de dólares durante menos de 4 horas al ritmo económico actual, viviríamos aproximadamente 286 días si esa cantidad se destinara exclusivamente a alimentos y agua básicos para la subsistencia.
La humanidad no sobreviviría muchos años más porque habría agotado y exprimido la naturaleza. No quiero vivir una vida de pobreza, miseria o un estilo de vida como el de Musk, ni tampoco quiero tener todo el dinero del mundo.
Más bien, se trata de vivir una vida plena, donde todos tengan acceso a los medios de subsistencia. Esto incluye alimentación sana, salud, vivienda, vestimenta, la preservación y el respeto por la naturaleza y todo lo que nos ofrece. Porque el mundo no nos pertenece, sino que lo recibimos en préstamo de las generaciones futuras.
Esto lo recibimos de nuestros antepasados ??y debemos transmitirlo a quienes vendrán después de nosotros: a nuestros hijos, nietos y descendientes.
La fortuna de Musk podría acabar con el hambre y la pobreza en el mundo. Aun siendo el hombre más rico del mundo, carece de felicidad, seguridad y libertad. No tiene tiempo para disfrutar de su riqueza porque el dinero no lo es todo.
Vivir con lo justo, solo con lo necesario para vivir. La verdadera libertad reside en tener tiempo libre para dedicarlo a nuestras pasiones, afectos, a hacer lo que disfrutamos (trabajar, estudiar, investigar, el ocio), a nuestros seres queridos y a la vida misma, que es un gran milagro.
El dinero nos esclaviza, pues consume nuestra libertad y días de vida que jamás podremos recuperar.
Le preguntamos a Elon Musk si estaba contento con toda la riqueza que tenía. Su respuesta fue no.

