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Entrevista a Benjamín Forcano: Balance eclesial a los 40 años de la elección de Juan Pablo II

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Benjamín Forcano1“Jan Pawel II wstrzymal Sobor, Teologii wyzwolenia nie rozumial”-
(Publicada en la revista polaca KONTAKT 41 / 2019).

1. ¿Qué importancia da Vd. a la celebración del concilio Vaticano II en la iglesia católica?
El concilio Vaticano II marcó un cambio como hacía siglos no se daba en la Iglesia, que sometió a revisión todo un modo oficial de entender el cristianismo , muy arraigado en las conciencias y en la sociedad. Tal revisión iba a remover convicciones, intereses, privilegios, sentimientos, costumbres y normas que inquietarían a muchos y alegrarían a otros.

Había conciencia colectiva de los graves problemas de la humanidad , de que muchos de ellos no encontraban respuesta adecuada en la Iglesia, de que la Iglesia debía salir de si misma y establecer un puente de diálogo y colaboración con la sociedad, de que nuestro tiempo histórico era antropológica, científica, sociopolitica y culturalmente , nuevo, y requería una renovación radical:
“La Iglesia no puede da mayor prueba de solidaridad, respeto y amor a toda la familia humana que la de dialogar con ella acerca de sus problemas. El hombre será el objeto central de nuestras explicaciones” (Gaudium et Spes, 4).

“Asistimos a un cambio de mentalidad y estructuras , que somete con frecuencia a discusión las ideas recibidas . Las instituciones, las leyes , las maneras de pensar y sentir heredadas del pasado, no siempre se adaptan bien al estado actual de cosas. Surge una perturbación en el comportamiento y hasta en las mismas normas reguladoras de éste” (Gaudium et Spes, 1-7) .
Para esta nueva conciencia dos cosas eran obvias: La glesia no podía erigirse ya más como una realidad frente al mundo, como una “sociedad perfecta”, paralela, previniéndose y fotaleciendo sus muros contra los errores e influencia del mundo.

Esa antítesis de siglos debía superarse. Y la renovación había que aplicarla al interior de la Iglesia, pues ella no era el Evangelio ni era perfecta seguidora del mismo. En ella se habían establecido muchas costumbres , leyes y estructuras que no respondían a la enseñanza y práctica de Jesús.
Era el momento de acabar con un modelo de Iglesia vinculado casi por dos mil años a un espacio cultural relativamente unitario: el europeo occidental. Nos asentamos en el modelo judaico-helénico-romano y nos detuvimos en el patrístico medieval. Trento fue la medida y la meta. No logramos asimilar la posterior y moderna evolución europea:
“ Se requiere un cambio de rumbo de parte de la Iglesia y de la teología: abandonar decididamente la imagen del mundo medieval y aceptar consecuentemente la imagen moderna del mundo , lo que para la misma teología traerá como consecuencia el paso a un nuevo paradigma” (Küng, H., Ser cristiano, p. 173).

2. ¿Qué supuso para la Iglesia católica la Asamblea del Episcopado Ltinoamericano en Medellín 1968?

El Vaticano II necesitaba ser recibido y asimilado en la Iglesia, por más que, según se fue viendo, no dejaba de encontrar resistencia en quienes, dentro de instituciones relevantes del mismo Vaticano, seguían firmes en su teología legitimadora de los poderes imperialistas y colonizadores.
Sin embargo, el Episcopado Latinoamericano en su Asamblea de Medellín (1968) mostró una recepción plena, aplicando la enseñanza del Vaticano II a la singular situación de los pueblos del Tercer Mundo.

Tal fue la importancia y novedad de sus Documentos que, en ese mismo año, Rockefeller, después de una gira por Latinoamérica, dijo: “ Si la Iglesia latinoamericana cumple los acuerdos de Medellín, los intereses de Estados Unidos , están en peligro en América latina”.
Y, en tiempos del presidente Regan la alarma se tornó en toque de guerra en el Documento de Santa Fe: “La política exterior de Estados Unidos debe comenzar a enfrentar (y no simplemente a reaccionar con posterioridad) la teología de la liberación, tal como es utilizada en América Latina por el clero de la Teología de la Liberación”.

La Teología de la Liberación recibió impulso con el Vaticano II y recibió consagración oficial en la reunión de Medellín del episcopado latinoamericano. Pero, no tardó en llegar la restauración.

3. ¿Comparte la opinión de que el Papa Juan Pablo II, contra lo que se esperaba, paralizó la renovación del concilio Vaticano II y combatió la Teología de la Liberación?

No fue casual, que la teología de la liberación suscitase alarma. Y vino a aumentarla la obra del teólogo Gustavo Gutiérrez, -considerado “padre” de la misma- quien por entonces lanza un planteamiento teológico nuevo con su libro (“Teología de la liberación”) desdeel contexto latinoamericano: ¿Cómo presentar a Dios en un mundo bipolar de ricos y pobres, donde por lógica su relación es de injusticia y exclusión y cómo, ahí, la fe es capaz de provocar cambios radicales? Esos cambios apuntan a que los pobres, los exluidos, los discriminados dejen de serlo, lo cual no es posible sin dar la vuelta al sistema .

En 1978, el concilio y la teología de la liberación llevan ya un buen recorrido. En ese mismo año, Karol Jósef Wojtyla es elegido Papa. Es el primer papa polaco, no italiano desde 1523.
Hoy nadie duda de que Juan Pablo II representa un modo de entender el critianismo tan fuerte y definido que uno se pregunta si la Iglesia iba a poder emprender nuevos rumbos o sentirse esclava de ese modo wojtyliano de anunciar el Evangelio. En su 26 años de Papa, la Iglesia Institución, protegida por él en todo su aparato clerical y organizativo , cobró tal relevancia y uniformidad, que incita a reflexionar si esto no lo hizo en base a desmedular la iglesia de esa savia original, la más profunda y reveladora de su mensaje, que es el amor, la demoracia y la libertad.

4.¿Pero, Wojtyla, el Papa viajero – visitó 129 paises- no atraía a multitudes de toda edad y color, y se le aplaudía en todas las partes que visitaba? ¿Cómo explicar entonces esta duplicidad de popular aclamación y teologal crítica eclesial?

El liderazgo externo del Papa Wojtyla contrasta enormemente con el ejercido al interior de la Iglesia.En un comienzo, se creyó que Wojtyla iba a ser la confirmación del Vaticano II. Pero, pronto se vió que él se alineaba de la parte inmovilista de la historia, que avanzaba a la defensiva, con apego al pasado y con miedo al futuro. Wojtylla traía otro modelo de Iglesia que el diseñado por el Vaticano II y a él se iba a dedicar con toda su enegía.
El provenía de una formación tradicionalista, que le había hecho ver que Europa no marchaba en la dirección de su pasado, sino que avanzaba por las sendas de la secularización y del laicismo , del ateismo y de un materialismo hedonista y consumista. Su visión de la modernidad era negativa, pues en ella la Iglesia había ido perdiendo prestigio y hegemonía y se iba reduciendo cada vez más al ámbito de la privado.

Su opción iba a ser restaurar, cristianizar a Europa, reconducir todo al pasado. Lo males presentes era preciso remediarlos reintroduciendo la imagen de una Iglesia preconciliar: una iglesia centralizada, androcéntrica, clerical, compacta, bien uniformada y obediente, antimoderna.
La restauración de Wojtyla alcanzó a la Iglesia en todos los niveles y estamentos: sínodos, conferencias episcopales, reuniones del Episcopado Latinoamericano, congregaciones religiosas, la CLAR, (confederación de religiosos y religiosas latinoamericanos), obispos, teólogos, profesores, publicaciones, revistas, etc.

Y para llevar a cabo la restauración había que volver a los instrumentos de poder y había que contar con movimientos fuertes e incondicionales: Opus Dei, Comunión y Liberación, Neocatecumenales, Legionarios de Cristo , etc.

5.¿Pero, Vd. cree que esta involución proviene directamente del Papa Wojtyla? ¿Qué papel le atribuye al cardenal Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe? ¿ No lo nombró él para que llevara las riendas de esta involución?

Lógicamente, la restauración quedaba bajo el control del cardenal Ratzinger. Es precisamente él, quien en 1984 , a los 20 años del concilio, escribe su documento “Informe sobre la fe” en el que muestra los graves errores de la teología de la liberación.
Pero, al Prefecto no le hubiera sido posible proyectar por sí mismo esta restauración en contra del concilio Vaticano II y de la recepción que estaba teniendo en la Iglesia, sin el apoyo del Papa Wojtyla que lo respaldaba con su suprema autoridad.
6. Pero, la crítica a esta involución de Wojtyla, que se colocaba de espaldas a la historia, no parecía venir de parte del pueblo que le aclamaba en todas partes.

La contestación a la posición involutiva del Papa fue por parte de los teólogos contundente y masiva. Por supuesto , entre ellos estaban casi todos los que intervinieron en el concilio como peritos de sus respectivos Episcopados, y a ellos se los considera artífices del pensar y de los documentos del concilio.

Cito como un eco de otras mil voces la del gran teólogo Schillebeekc: “Existe ahora la tendencia a ponerse en contra de la modernidad, considerada como una especie de anticrito. El Papa actual parece negar la modernidad con su proyecto de reevangelizar Europa : es necesario, dice, retornar a la antiga Europa de Cirilo y Metodio, santos eslavos, y de san Benito. El retorno al catolicismo del primer milenio es, para Juan Pablo II el gran reto. En el segundo milenio Europa ha decaído y, con ella, toda la cultura occiental. Para evangelizar Europa es necesario superar la modernidad y todos los valores modernos y regresar al primer milenio. …Es la cristiandad premoderna, agrícola, no crítica, la que, según el pensamiento del Papa, es el modelo de cristiandad. Yo critico este retorno porque los valores modernos de la libertad de conciencia, de religión, de tolerancia, no son , desde luego, los valores del primer milenio” (Soy un teólogo feliz, pp. 73-74).

Y en otro lugar añade: “ Ahora parece que sea sólo el cardenal Ratzinger el único autorizado para interpetar auténticamente el concilio. Esto va contra la tradición. En ese sentido reafirmo que se está traicionando el espíritu del Concilio” (Idem, pg. 42).

¿Cómo interpreta que en 1994 Juan Pablo II dijera que la Teología de la Liberación colapsó con la caída del socialismo real y en otra parte afirmara que la Teología de la Liberaión era necesaria para América Latina?

El Papa Wojtyla llevaba muy adentro, alimentada por él y aireada por el Prefecto Ratziger, la idea de que los teólogos de la liberación habían hecho suya la visión marxista de la vida. Una visión, de ser así, atea. Tal idea resulta a todas luces falsa y calumniosa. Ningún teólogo de la liberacion , que yo sepa, hizo esta opción, que sería contradictoria con la fe cristiana, aunque sí hicieran uso del marxismo como instrumento de ayuda científica para un análisis real del origen, alcance y objetivos del sitema capitalista. Esta era una mediación necesaria, valiosa como pocas, para conocer y combatir las causas de la pobreza y no evadirse a una teología idealista a la hora de enfrentarla con el mensaje de Jesús.

Por carecer de este análisis, el teólogo J.B Metz hubo de reconocer: “Entre nosotros , la identidad cristiana está marcada, no exclusivamente, pero sí fundamentalmente , por la religión burguesa. Nosotros sólo tenemos experiencia de una Iglesia que ha legitimado y apoyado los poderes estatales” (Centro Valdivieso, Nicaragua, El proceso revoluionario de Nicaragua, Managua, 1981).
Esto explicaría que en el pasado todas las revoluciones se hicieran contra la Iglesia o sin ella y sólo con la Teología de la Liberación comenzase la época subversiva de la Iglesia, según el mismo autor.

Y, según el teólogo Victor Codina, la irrupción de los pobres en la Teología se realiza de verdad en el ámbito de los países del Tercer Mundo , concretamente en América Latina, a partir del 68 (Medellín, y Puebla) bajo los auspicios de la Teología de la Liberación ( Cfr. La irrupción de los pobres en la teología contemporánea”en Misión Abierta, Noviembre 1981) .

¿ Entonces, cómo habría que entender esta relación de la Teología de la liberación con el sistema capitalista?

Importa distinguir dos momentos en el quehacer teológico de esta relación.
a) Nomento primero de la teología de la liberación
El momento primero es partir de que la pobreza en nuestro tiempo aparece como parte integrante del sistema capitalista. El capitalismo se presenta como generador de una riqueza que jamás antes existió, pero oculta el recorrido tortuoso hasta llegar ahí y las víctimas sin cuento que va dejando en el camino.

Paradójicamente, se va cumpliendo, pero con abultada crueldad, el diagnóstico de Marx. La estructura neoliberal del capitalismo nos da la clave para explicar su funcionamieno y resultados, positivos para unos y negativos para otros.
En él, la pobreza aparece como realidad dialéctica, hay pobres porque hay ricos, una mayoría de pobres porque hay una minoría de ricos. Los ricos se hacen ricos porque desposeen a los pobres de lo que es suyo, de su salario, de sus tierras, de su trabajo, etc. Por eso, los ricos son los empobrecedores y los pobres los empobrecidos, lo ricos son los desposeedores y represores y los pobres los desposeídos y reprimidos. Que el Norte tenga mil veces más que el Sur, que consuma, domine, tenga un per capita muy, muy superior, se arme hasta los dientes y desatienda la necesidades básicas de la humanidad, no es fruto de la escasez, sino del resultado dialéctico entre ricos y pobres.

Esto da como resultado que “ los pobres en nuestro tiempo sean, según el teólogo Gustavo Gutiérrez, las clases explotadas, las razas marginadas, las culuras despreciadas”.
Esto se revela especialmente en la dimensión ecológica. La dominación del sistema actúa invadiendo territorios, saqueando resursos naturales, con el único objetivo del lucro y dejando por doquier desolación y muerte. Este arrasamiento habría que tipificarlo como delito de “ ecocidio”.

Frente a esto y frente a los que afirman que no hay otro sistema mejor que el capitalismo , hay que afirmar la simple verdad:
-Una economía que no sirve al hombre, que se sustrae al control del Bien Común ejercido por el Estado, que produce resultados positivos únicamentre para unas minorías y negativos para las mayorías, que se rige por la dinámica propia del egoismo, del lucro, de la ley del más fuerte y que impide una relaciones individuales y comunitarias basadas en la justicia, el amor y la solidaridad, es un error, esa economía es un error.

La cultura, derivada del capitalismo, es la que nos quiere hacer creer que la felicidad consiste en el tener: adquirir propiedades, cosas, lucrar , conseguir poder. Y acabamos por admitirlo como lo natural: ser egoistas, avaros, soberbios, dominantes serían indicadores de nuestra identidad humana, cuando en realidad los más grandes valores de la persona son ser justos y fraternos, crear relaciones de amor y liberación, no ser frívolos ni insensibles al sufrimiento ajeno, no vivir pendientes del reconocimiento y del aplauso social, dedicarse a satifacer las necesidades primarias de los seres humanos y luchar para suprimir cuanto los hace sufrir.

b) Momento segundo de la teología de la liberación
Con razón, la Teología de la Liberación no tenía parangón con las teologías del pasado, se había establecido un Orden socioeconómico y político mundial de acuerdo a las leyes del más fuerte, consagrado éticamente y bendecido por la volunad de Dios. De esa manera , ese Orden quedaba consolidado en países cristianos y obtenía legitimidad de la teología oficial.Cualquier intento de cambiarlo era considerado sacrílego.

Externamente los centros financieros y políticos no dudaban en apoyarse en esta teología que en nada los cuestionaba , fomentaba la resignación y mostraba las desigualdades sociales y los males como pruebas mandadas por Dios para santificarse y acumular méritos para el cielo. Un teología ésta, indiferente, que enaltecía la gloria de Dios y, a la par, justificaba la conculcación de los derecho humanos y en especial de los más pobres.

El ensimismamiento de la Iglesia en sí misma, acompañada de una teología indiferente ante el dolor y esclavitud de mayorías,desarrollaba continuas pompas y ceremonias religiosas, orientadas a asegurar el negocio de la propia salvación; enarbolaba preceptos, doctrinas, leyes y dogmas que se habían de saber de memoria; promovía rezos y misas interminables, pero todo a la postre quedaba como obras piadosas, sin plantear para nada lo que la vida de Jesús pedía denunciar y hacer en cada lugar y momento de la sociedad.

Con innegable razón, frente a grupos integristas o neoconnservadores que rechazaban un cambio social y pregonaban una religión que pretende ser apolítica, 32 teólogos de la revista europea Concilium “Buscaba afrontar el problema de los oprimidos a la luz de la fe y promover su liberación integral”. En esa misma línea, La Asociación española de Teólogos/as Juan XXIII escribía: “Compartimos con los teólogos de la liberación la tarea de elaborar en la “óptica del pobre” una reflexión cristiana rigurosa, una espiritualidad del seguimiento de Jesús , una Igesia comunitaria y una acción pastoral solidaria con los desheredado de la tierra en el interior de un pluralismo de opciones que no rompe con la comunión eclesial”.

Sería interminable, una evocación de la presencia y expansión que en Europa ha tenido esta onda de una teología liberadora. Pero, como testigo y editor de ella en España, no me resisto a subrrayar lo que esta teología ha sido y significado, a través de sus Congresos de Teología, iniciados en el año 1980 y continuados hastahoy mismo. Celebrados ininterrumpidamente, durante cuatro días la convocatoria congregaba a unas 1.500 personas. Cada Congreso trataba un tema, con método interdisciplinar, con participación de unos siete Ponentes, Mesas redondas , Comunicaciones y Eucaristía final.

Como era de esperar, su celebración despertó desconfianza en el Episcopado, que intentó controlarlos , pero la Asociación de teólogos/gas Juan XXIII reaccionó unánimente en contra y pudo seguir con los Congresos, sin que la jerarquía eclesiástica, a pesar de intentarlo de diversas maneras, pudiera coartar la libertad de sus ponentes , planteamientos y objetivos.

¿Supuesta esta tan importante presencia y repercusión de la teología de la liberación, podría sintetizar , para cuantos la ignoran o sólo han oido hablar mal de ella , los rasgos principales de la Teología de la Liberación?

Nada fácil, si atendemos a la pirámide inmensa de libros, artículos, publicaciones, colectivos, movimientos y proyectos que se mueven en torno a ella. Pero , lo voy a intentar.
Lo más básico de la Teología de la Liberación, podría resumirse acaso en los sigientes puntos:
1. La TdL surge de las necesidades de un mundo mayoritariamente pobre y oprimido .
2. Incluye negativamente una liberación del pecado, de la esclavitud y de la muerte y positivamente una liberación centrada en el Reino de Dios , en la creación de un hombre nuevo y en la consumación de la historia.

3. Liberar es su finalidad última. Liberar a la realidad oprimida, a los pueblos que mueren lentamente o son crucificados, a las personas y pueblos que son oprimidos.
4. Se centra en el Reino de Dios como referente y medida de la transformación que hay que realizar. Dicho Reino es para implantarlo ya en en este mundo y lograr que le vida de los pobres llegue a ser realidad.

5. La revelación de Dios además de darse en la Escritura, la Tradición elesial y el Magisterio de la Iglesia, se da también en la historia del pasado y del presente, en los signos de los tiempos: “La miseria colectiva que clama al cielo y el anhelo de liberación de todas las esclavitrudes”, fue sancionado por el Episcopado Latinoamericano (Medellín 1968) como uno de esos signos.

Esta revelación se da también en la respuesta práctica de los fieles a través del seguimiento de Jesús, pues “Dios no es puramente alteridad transcnedente con respecto a la historia sino que se da El mismo a la Historia” (Jon Sobrino).

6. El quehacer teológico de la TdL significa:
-Hacerse cargo de la realidad conociéndola, escuchándola y dejándose afectar por ella, lo cual requiere utilizar los necesarios conocimientos científicos, filosóficos, etico-sociales, etc.
-Encarnarse en el mundo de los pobres, con ineludible parcialidad, pues sólo desde la parcialidad se conoce mejor la verdad que desde la totalidad: “Desde el Tercer mundo se conoce mejor la verdad de éste y se descubre mejor la verdad del Primero; lo cual no acaece a la inversa” (Jon Sobrino).

-Caminar con un talante que verifica si se es fiel a lo revelado `por Dios y produce en el Pueblo de Dios lucidez y ánimo para la construcción del Reino. Si la iglesia es Pueblo de Dios y es una Iglesia de los pobres debe ejercer su responsabilidad en medio de ella. De no ser así, esa teología debe cambiarse.

Poseída de la compasión, la TdL descubre las causas que a tantos empobrecen y los hace sufrir y busca creativamente soluciones, lo cual le introduce en los conflictos de la historia y le hace enfrentarse con las falsas divinidades y difícilmente podrá escapar a la persecución de los poderes de este mundo.
-Este compartir con los pobres le hace avanzar con ojos nuevos, que le hacen ver y tocar lo más sagrado: que Dios, su Reino y Jesús son buenos, buenos para el hombre y la historia, buenos porque humanizan y salvan , buenos sobre todo para los pobres y su liberación.

Entonces, Vd. concluye que para la TdL los caminos de los pobres y los de Dios van unidos en este mundo. ¿Por qué no nos da un final que, sin eludir este nuestro mundo neoliberal cínicamente opresor, nos haga soñar esperanzados con otro mundo más igual, fraterno, libre y pacífico?

Sí, y lo hago con la voz de un obispo, Pedro Casaldáliga: que celebra este año los 50 de la Fundación de su Prelatura de Sao Félix do Araguaia (Brasil).
La voz de un poeta, místico y profeta
“Cuando no se vive con los pobres, es difícil cambiar. Y ocurre que, cuando se vive entre los pobres no hay modo de entender los deslices mayores de nuestro querido cardenal Ratzinger, condenando la teología de la liberación. La Iglesia católica ha pecado por plantear la pérfida dicotomía Iglesia-Mundo, esa dicotomía orden natural-orden sobrenaural. Hay un solo Dios , una sola creaión, una sola humanidad”.

“Sólo en la medida en que el Primer mundo deje de ser Primer mundo podrá ayudar al Tercer mundo. Para mí , esto es dogma de fe. Si el Primer mundo no se suicida como Primer mundo, no puede existir “humanamente” el Tercer mundo. Mientras haya un Primer mundo habrá privilegios, exclusión, dominación , lujo y marginación. Si vosotros en el Primer mundo no resolvéis ser un Mundo humano , nosotros no podemos serlo” (En Entrevista a Benjamín Forcano)

“Creo que el capitalismo es intrínsecamente malo: porque es el egoismo socialmente institucioanlizado, la idolatría pública del lucro, el reconocimiento oficial de la explotación del hombre por el hombre, la esclavitud de los muchos al yugo del interés y la prosperidad de los pocos.
Una cosa he entendido claramente con la vida: las derechas son reaccianarias por naturaleza, fanáticamente inmovilistas cuando se trata de salvaguardar el propio tajo solidariamente interesadas en aquel orden que es el bien… de la minoría de siempre”.
“La blasfemia de nuestros días, la herejía suprema , que acaba siendo siempre idolatría, es la macroidolatría del mercado total. Jeús dijo abiertamente que el antidios es el dinero. Esto no es de ningún marxista ni de ningún teólogo de la liberación. Es del Señor Jesús”.

“He pasado a las opciones del socialismo. Por el contacto con la dialéctica de la vida, por las exigencias del Evangelio y también por algunas razones del marxismo. Qué socialismo, no lo sé a punro fijo, como no sé a punto fijo qué Iglesia será mañana la que hoy pretendemos construir, por más que la queramos cada día más cristiana”.

“Siempre lo hemos dicho , la teología de la liberación es teología y es de liberación, no porque optó por Marx sino por el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, por su Reino y sus pobres. Nuestro Dios quiere la liberación de toda esclavitud. La situación de los 2/3 de la humanidad es contraria a la voluntad de Dios y la teología de la liberación asume el compromiso de transformar esa situación. Sólo a los enemigos del pueblo irrita la teología de la liberación. Y por eso la han calumniado y perseguido”.

Poema de Pedro:

YO ME ATENGO A LO DICHO
La justicia:
a pesar de la ley la costumbre,
a pesar del dinero y la limosna.
La humildad,
para ser yo, verdadero.
La Libertad,
para ser hombre.
Y la pobreza,
para ser libre.
La fe, cristiana,
para andar de noche,
Y, sobre todo, para andar de día.
Y, en odo caso, hermanos,
yo me atengo a lo dicho:
¡LA ESPERANZA!

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