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Fuente: Observatorio eclesial
En vísperas de las elecciones en Estados Unidos estoy leyendo Raza contrarreloj. La política de una Norteamérica en vías de oscurecerse, que acaba de publicar Ediciones del Oriente y del Mediterráneo. Su autor
es el escritor Keith Boykin, comentarista político para
el canal de noticias de CNN, que ha trabajado en varias campañas editoriales y ha recibido el premio Lambda, otorgado a obras sobre la temática LGTB+.
En él ofrece su visión de la cuestión racial en Estados Unidos desde la vivencia personal de hombre negro y gay a través de la política como asistente de la Administración Clinton, de la docencia en varias universida-
des nacionales y de su colaboración en los medios de comunicación. Y todo ello bajo la inspiración e influencia de Malcolm X, Martin Luther King jr. y del pastor Jesse Jackson.
Recuerda el título de uno de los libros de Luther King jr, que planteaba las siguientes preguntas: Adónde vamos. ¿Caos o continuidad? y el discurso pronunciado en Atlanta, donde recorrió los logros del movimiento
por los derechos civiles, habló de las tareas pendientes e hizo el siguiente
diagnóstico de la discriminación racial en Estados Unidos:
?De las cosas buenas de la vida, el negro tiene aproximadamente la mitad que el blanco. De las cosas malas, el doble. Además, la mitad de los negros se alojan en infraviviendas y gana la mitad que los blancos. En
cuanto a las experiencias negativas de la vida, el negro tiene doble ración en comparación con el blanco, doble desempleo, doble mortalidad infantil y, en proporción a su población, doble bajas en Vietnam?.
La pregunta y el diagnóstico son tan pertinentes hoy
como hace sesenta años, ya que perviven abismales
desigualdades raciales entre personas y colectivos
blancos y negros. He aquí algunos ejemplos. Las per-
sonas negras de a pie sufren las disparidades raciales
antes de nacer e incluso después de morir. Las proba-
bilidades de morir antes de un año de vida es el doble
en un infante negro que en otro blanco.
En las ceremonias de graduación suele haber más es-
tudiantes blancos que negros. Los jóvenes negros que
no asisten a clase tienen más probabilidades de termi-
nar en la cárcel que los blancos. Las personas adultas
negras tienen menos probabilidades de encontrar tra-
bajo que las blancas. La probabilidad de que los estu-
diantes negros obtengan una licenciatura es menor
que la de los blancos.
Las personas licenciadas negras ganan menos que las
blancas sin estudios. El desempleo entre la población
negra es superior a la blanca. La tasa de encarcela-
miento en la población negra en prisiones del Estado
es cinco veces superior a la blanca. Las probabilidades
de que los fiscales pidan la pena de muerte son mayo-
res cuando el asesinado es blanco que si es negro.
La disparidad se aprecia también en el patrimonio. Se-
gún el Boston Globe, en 2017 el patrimonio medio neto
de las personas negras de Boston era de 8 dólares -la
noticia insistía: ?no se trata de un error tipográfico?-,
mientras que el de las personas negras ascendía a
247.500 dólares.
El libro analiza cómo se construye el racismo estructu-
ral en Estados Unidos, cómo se perpetúa la injusticia
racial y cómo ha fracasado todo intento de compaginar
y armonizar el binomio igualdad y libertad. El racismo
no es una mera enfermedad pasajera, sino crónica.
Buena parte de los problemas de Estados Unidos pasa
por la cuestión racial.
Lo que demuestra el pasado de este país es que el ra-
cismo en la política estadounidense va más allá de que
gobierne un partido o un dirigente u otro, afirma Bo-
ykin, y no va a resolverlo una Administración, ya que
tanto el Partido Republicano como el Democrático han
defraudado a la comunidad negra, y lo seguirán ha-
ciendo gobierne Donald Trump o Kamala Harris.
Tampoco va a resolverse con panaceas ni con fórmu-
las mágicas. La respuesta está en la afirmación, real-
mente profética, del escritor y activista de los derechos
civiles estadounidense James Balwin en 1955: ?El
mundo ya no es blanco, ni volverá a serlo?. Por eso, un
Estados Unidos en proceso de diversificación y trans-
formación debe poner fin al supremacismo blanco.
Para ello es necesario que la Norteamérica blanca ex-
píe el legado del racismo y de la esclavitud, todavía
vigente y actuante hoy, y que la Norteamérica negra
exija que los partidos políticos dominantes respondan
a las necesidades de la comunidad negra. Tras su
análisis Boykin concluye: ?Norteamérica debería mos-
trarse agradecida por el hecho de que los afroameri-
canos aspiren a la igualdad, no a la venganza?.
Muy poca gente sabe que uno de los candidatos a las
elecciones estadounidenses es Cornel West, filósofo,
teólogo de la liberación, prestigioso intelectual negro,
activista de los derechos humanos, profesor de Filoso-
fía y Estudios Afrodescendientes en el Union Theologi-
cal Seminary y participante en el Coloquio ?El poder de
la religión en la esfera pública? junto con Judith Butler,
Jürgen Habermas y Charles Taylor (Trotta, Madrid,
2011).
El desconocimiento no se debe a que haya renunciado
a hacer campaña electoral -todo lo contrario, la está
haciendo y de manera muy activa y concientizadora
contra el racismo estadounidense-, sino por la invisibi-
lidad a la que le someten los medios de comunicación.
Recientemente ha escrito dos libros: Partir pan. Vida
intelectual negra insurgente, en diálogo con la intelec-
tual feminista bell hooks, y Fuego profético negro, en
diálogo con la investigadora alemana Christa
Buschendorf. Ambas están publicadas por Ediciones
del Oriente y del Mediterráneo.
Su objetivo al presentarse a las elecciones es resucitar
y mantener vivo el fuego profético, moral y revolucio-
nario negro, que es, a juicio de Christa Buschendorf,
?la levadura en la hogaza democrática norteamerica-
na?. Es el candidato que podría contribuir a resolver la
cuestión racial. Por eso no será el ganador.
(amerindiaenlared.org) 08/11/2024