Cristianismo y Justicia
Aprendimos a ser anticapitalistas en el patio del recreo cuando, encaramados sobre el tocón del último árbol que resistió el envite de planchas de cemento, gritábamos sobrexcitados: ¡casa!, desafiando a los amigos que les tocaba ligarla en un divertido pillapilla escolar.
Kant, alumno aventajado que iba varios cursos por encima de su edad, nos enseñó que «casa» es valor y «pillapilla» precio, y que el juego de una vida digna consiste en preservar y ampliar los espacios de la casa, de los cuidados y de los derechos, defendiéndolos de las zarpas de un mercado que, desde siempre, busca ligarnos para mantenernos corriendo alocadamente sobre el asfalto de bazares que nunca duermen.Ver noticia original en …

