El Papa y el capitalismo de última generación -- Jorge Costadoat

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Enviado a la página web de Redes Cristianas

Fuente: Observatorio eclesial
Hace 135 años, León XIII publicó la encíclica Rerum novarum, con la cual la Iglesia salió al paso de los efectos perversos de la Revolución Industrial, en particular de la explotación de los trabajadores. El Papa atribuía al capitalismo la motivación de esa época y lo condenaba por igual que al comunismo.

Hoy, el papa León XIV firma Magnifica humanitas.No tiene ante sí el marxismo, sino la última generación del capitalismo de los big data, los algoritmos y la inteli-gencia artificial, factores de injusticias actuales y futuras impredecibles. Esta crítica no es el único asunto del do-cumento, pero, desde la Doctrina Social de la Iglesia,debe vérsela como la principal.

El panorama es inquietante. Se eleva ante millones de seres humanos un poder tecnológico que se expande sin límites claros, en manos de privados multimillona-rios difíciles de controlar por los Estados. La concentra-ción de poder es espeluznante. La inteligencia artificial demanda una enorme cantidad de recursos, a la vez que su impacto en las sociedades y en las personas se-rá incalculable.

Lo que más preocupa esta vez es la acumulación de poder sobre la verdad. Inquieta que grandes empresas incidan en la producción de información y conocimiento,engañando a sus usuarios por la mera ignorancia de estos. La IA se presenta como un instrumento neutral y objetivo. No lo es.No es que mienta, pero toda interpretación de la reali-dad lleva las huellas digitales de su autor y, en este ca-so, la autoría corresponde a los propietarios de las má-quinas.

«Venden verdad», como pueden hacerlo los li-bros en las librerías o las universidades, pero pueden ocultar cómo la producen, incluso sin mala intención,simplemente porque sus creadores son seres humanos.Son máquinas inteligentes. No se diga que carecen de emociones y motivaciones. Son capaces de orientar in-teresadamente las decisiones de las personas e institu-ciones que las utilizan.

Su servicio a la verdad merece,pues, interrogantes. Esta podría llamarse «la encíclica de la sospecha». Así como Freud desentierra las motivaciones incons-cientes de la mente, Marx alerta contra los medios de producción y Nietzsche desenmascara las pretensiones de verdad que encubren una voluntad de poder, León XIV protege a las eventuales víctimas de «la verdad».

Y,por el contrario, celebra cuando ese servicio contribuye al desarrollo del bien común.La situación guarda una inquietante semejanza con la denunciada por León XIII. A fines del siglo XIX, los tra-bajadores ignoraban con frecuencia los mecanismos mediante los cuales eran explotados. Hoy, millones de personas ignoran los mecanismos mediante los cuales sus opiniones, preferencias y deci-siones pueden ser condicionadas.

Entonces se explo-taba a los trabajadores; ahora se puede abusar de lacapacidad humana de comprender y juzgar la realidad.

Magnifica humanitas hace un llamado ético no solo a los dueños de los instrumentos digitales y de la IA, sino también a la política y a los Estados. Estos deben con-trolar los posibles abusos y establecer reglas transna-cionales de regulación. Se requiere una acción manco-munada internacional de protección de personas y pue-blos.

Es sabido que la Doctrina Social de la Iglesia no propo-ne un modelo económico en particular. Pero en todas las encíclicas se insiste en un principio fundamental: la propiedad universal de los bienes. Estos, señalan es-pecialmente los últimos pontífices, no son solo las tie-rras y las aguas, sino también los bienes generados por la inteligencia humana.

La ciencia y las mejores tecnologías han sido inventa-das y construidas por seres humanos bajo el mandato del Creador de compartirlas. No debe olvidarse que la propiedad privada, según la enseñanza de la Iglesia, noes más que un instrumento, entre otros, para compartirla creación.

No es casual que León XIV se haya dejado acompañar por Christopher Olah, cofundador de Anthropic, al pre-sentar la encíclica. El Papa no respalda empresas, pero distingue entre las que son movidas por un interés ético y las que no. No condena la inteligencia artificial, pero advierte sobre la necesidad de interrogar al servicio de quién se la desarrolla.(amerindiaenlared.org) 04/06/202642. Juan José Tamayo: “La Región de Mu