diosenlafrontera
Cuando un líder necesita imaginarse como salvador, la política deja de ser realidad y se convierte en fantasía. Y cuando esa fantasía se rompe, lo que queda no es grandeza, sino fragilidad.
La política contemporánea ha aprendido a convivir con la exageración, la provocación y el espectáculo. Sin embargo, hay gestos que no pueden reducirse a una simple estrategia de comunicación, porque revelan algo más profundo: una determinada concepción del poder, del yo y de la realidad. Ver noticia original en …

