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EL COLTÁN. José Lucas

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Umoya

El nombre “coltan” procede de la abreviatura de columbita y tantalita, minerales que contiene este tipo de roca. De estos minerales se extrae el tantalio y el niobio, utilizados en distintas industrias de aparatos eléctricas, centrales atómicas, misiles, fibra óptica, y otros, aunque la mayor parte de la producción se destina a la elaboración de condensadores y otras partes de los teléfonos móviles.

La escalada de precios del coltan comenzó hace relativamente poco tiempo y tuvo que ver con el uso de tantalio para la fabricación de microchips de nueva generación que permitían baterías de larga duración en teléfonos móviles, video juegos y portátiles. Los precios se dispararían aun más, unos años antes del 2000, cuando comenzaron a escasear las reservas de coltan en Brasil, Australia y Tailandia. Como ejemplo ilustrativo, basta decir que por ejemplo, la japonesa Sony, tuvo que aplazar el lanzamiento de la segunda versión de la Play Station 2, debido a este inconveniente.

Ante todo esto, las miradas se habían vuelto hacia la Republica Democrática del Congo, país que posee el 80 % de las reservas mundiales de coltan en el subsuelo de las provincias del este, especialmente el los Kivu, fronterizos con Ruanda y Uganda; los más fieles aliados de EEUU en la zona.

El coltán puede considerarse como la principal causa del desencadenamiento de la última guerra en el Congo. Un conflicto que tiene su origen en agosto de 1998 y que terminaría oficialmente en 2003 y sobre el que Naciones Unidas en su informe S/2002/1146 de 16 de octubre de 2002 (cuatro años después del inicio) dijo:” Para los más de 20 millones de personas que viven en las cinco provincias de la región oriental de la República Democrática del Congo, el número de defunciones directamente atribuibles a la ocupación de Ruanda y Uganda puede estimarse entre 3 y 3,5 millones de personas.”. Mas recientemente, en Julio del 2004, el “internacional Rescue Committeé”, estimaría en 3.8 millones el numero de muertes atribuibles directa o indirectamente a la guerra desde el año 1998

En realidad el mayor beneficiario del coltan congoleño durante la guerra fue Ruanda. Según informes de Human Right Watch, el ejército regular o bien alguna de las guerrillas que financiaba, empleaba prisioneros hutus, así como a población local, incluidos niños para la extracción del mineral en los yacimientos de aluvión que salpicaban el área bajo su control. Antes de que el mineral fuera transportado por carretera o avión a Ruanda, habría pasado por cuatro o cinco comisionistas, generalmente miembros de alto rango del ejercito o de alguna de las facciones guerrilleras.

Una vez en Ruanda el mineral pasaba al departamento administrativo informal “congo Desk” y dos empresas: Rwanda Metals y Grand lacs. La organización de Uganda en la extracción del coltan, según informes de la ONU era mucho menos sistemática y piramidal, y tambien estarían involucrados altos cargos del ejército o de las guerrillas financiadas, entre ellos un hermano del actual presidente de Uganda.

A partir del año 2001 la ONU había enviado a la zona un “Grupo de Expertos”. Los informes por ellos elaborados proponían medidas para acabar con la guerra, como: decretar un embargo en la zona tanto de armas como de las importaciones y exportaciones de oro, diamante y coltán sobre los países invasores, sancionando tanto a los países como a las empresas que incumplieran con el embargo. Igualmente proponía una congelación de los activos financieros de los movimientos rebeldes (aliados de los países invasores) y sus líderes y que se estableciera un proceso de certificación de origen del diamante, oro y coltán.

Los innumerables informes de ONGs, de la propia ONU, que iban saliendo a la luz y que acusaban a Ruanda y Uganda del expolio de las riquezas minerales del Congo, permitieron una cierta presión internacional y el establecimiento de listas negras de empresas que operaban en la zona. Así 34 empresas (27 occidentales) fueran acusadas de importar coltan y casiterita y se consiguió que la compañía aérea belga Sabena, suspendiese el transporte del mineral que realizaban desde Kigali (capital de Ruanda) a Bruselas. Sin embargo, otras rutas alternativas siguieron funcionando y un considerable porcentaje del coltan congoleño siguió saliendo al mercado camuflado como procedente de Brasil o Tailandia.

Las medidas tomadas resultaron muy poco efectivas y en el Consejo de Seguridad no se llego a ningún acuerdo para adoptar otras más influyentes. En realidad, ni el gobierno de EEUU, ni los de la Unión Europea mostraron una voluntad política real para acabar con el conflicto en detrimento de sus intereses particulares. Más bien al contrario, muchos países occidentales siguieron ayudando a Uganda y Ruanda tanto militarmente como a través de cuantiosas ayudas al desarrollo. Por ejemplo, la agencia de ayuda inglesa (DFID) anuncio en septiembre del 2000 un préstamo de 95 millones US$ sobre un periodo de tres años para ayudar al gobierno ruandés [1]. Resultando paradójico y difícil de comprender como era necesaria una ayuda a países que poseían los suficientes recursos para invadir a su vecino.

En este sentido, informes publicados por la ONU en abril del 2001, estimaban que el gasto militar de Ruanda en municiones, abastecimiento y vuelos de su ejército en el Congo rondaba los 60 millones de US$ al año [2] [3], mientras otros informes también publicados por la ONU y por comisiones independientes, estimaban que en el año 2000 Ruanda había ganado 40 millones US$ por diamantes, 15 millones US$ por el oro y 191 millones US$ por el coltan todos extraídos en suelo congoles. Uganda, habría ganado en sus zonas bajo control: 1.8 millones US$ por diamantes, 105 millones US$ por el oro y 6.2 millones US$ por el coltan [4],[5],[6].
Ruanda y Uganda no solo se beneficiaron durante el periodo de guerra de la ayuda de los países donantes, sino que parte de sus deudas externas fue cancelada y además fueron considerados como modelos de desarrollo económico [7].

Por otro lado, la ayuda militar también continuo durante el conflicto y fueron firmados planes de cooperación entre EEUU y los dos países africanos, sorprendentemente el acuerdo con Ruanda llego después de que una de sus guerrillas tomase Bukavu, la capital de Kivu Sur, en mayo – junio del 2004 [8].

José Lucas
Comité de Solidaridad con África negra

[1] United Kingdom, Department for International Development, Building Support at http://www.dfid.gov.uk/public/news/pr26sept00b.html
[2] Report of the Panel of Experts on the Illegal Exploitation of Natural Resources and Other Forms of Wealth of Democratic Republic of Congo (S/2001/357), para 113. p27
[3] Final Report of the Panel of Experts on the Illegal Exploitation of Natural Resources and Other Forms of Wealth of Democratic Republic of Congo (S/2002/1146) para 71. p15
[4] S/2001/357 Op Cit, and Willum, Bjorn. Foreign Aid to Rwanda, Op cit, pp 58-60.
[5] S/2001/357 Op Cit Table 5, para 104, p25.
[6] S/2001/357 Op Cit para130 p29
[7] Ver The Economist. “Economics Focus: Lion cubs on a wire”. Agosto 16, 2003. p 68 y “Aid Policy: Short Change”. Noviembre 02, 2002. p59
[8] Associated Press. “U.S. and Rwanda sign first ever deal on military cooperation”. Julio 13, 2005.

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