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Diploma y Medalla de Oro de la Liga Española pro Derechos Humanos al Prof. Juan José Tamayo-Acosta -- Federico Mayor Zaragoza

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Enviado a la página web de Redes Cristianas

Madrid, 13 de enero de 2014.
Hay una frase de Víctor Frankl que encaja perfectamente en el polifacético y riguroso semblante de Juan José Tamayo: “Si tienes claro el por qué superarás todos los cómo”.
Admirador del Prof. Juan José Tamayo, cuento con frecuencia que decidí estudiar bioquímica porque, convencido de que saber quién somos parecía una empresa imposible, procuraría al menos contribuir a saber mejor cómo somos. A medida que ha transcurrido el tiempo, ya me interesa más saber quién soy que las moléculas que me integran e interactúan. En esta transformación de “intereses esenciales” ha influido muchísimo el Prof. Tamayo.

Juan José Tamayo-Acosta, con profundas raíces en la Castilla alta (Anusco, Palencia, 1946), es hombre-luz, hombre-vigía, que indaga y explora sin cesar la desmesura del ser humano, anclado, incardinado en finitas y putrescibles estructuras biológicas, capaz de pensar, de anticiparse, de creer y no creer, de ¡crear!
Ha tenido la audacia y el coraje de adentrarse en el quién, en el por qué. No en los medios para vivir sino en las razones para vivir, como tan bellamente expresó el Obispo Helder Cámara.

“Me encuentro huyendo de mí, cuando conmigo me encuentro”. Este preciso y precioso verso de José Bergamín resume el temor a mirar el hondo pozo nuestro. Durante siglos invisibles, anónimos, silenciosos, sumisos, obedientes, ofreciendo la propia vida a los designios del poder, siempre absoluto, siempre masculino. Siempre los seres humanos atemorizados. Por eso es tan importante la expresión del primer párrafo del preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Son para liberar a la humanidad del miedo”.

Ahora, por fortuna, el tiempo del silencio ha concluido. Y debe tener lugar sin demora “la revolución espiritual” que anunció Federico García Lorca en abril de 1936.
En su discurso de investidura, el Presidente Nelson Mandela, que demostró que muchos imposibles hoy pueden ser realidad mañana, dijo: “Cuando nos liberamos de nuestro miedo, liberamos también a otros”.

Para ser “libres y responsables” –que es como la Constitución de la UNESCO define la educación- necesitamos conocer en profundidad y mirar hacia adelante, iluminando los caminos de mañana. Y actuando en virtud de nuestras propias reflexiones, y nunca al dictado de nadie.

La libertad es el don supremo de la especie humana. Al filo exacto de las luces y de las sombras, de las certezas y de las incertidumbres, el ser humano libre. Libres y audaces para pensar en la vida y también en la muerte. ¿Será la muerte tan inverosímil como la vida? En Teotihuacán escribí el 23 de septiembre de 1981:
Nada sé, salvo que soy
salvo que estoy aquí
estremecido.
Salvo que veo, pienso y tiemblo.
Nada soy, salvo que sé,
perplejo y confundido,
que cuando emergió el hombre
-con conciencia de la Tierra,
y de la mar
y del viento y de la nube-
el universo se pobló de luz,
de creadores.
Y sé que puede rebelarme,
que puedo hacer esto o lo otro,
que puedo iluminar o ensombrecer,
que puedo ascender o sumergirme.
¡Y sólo espero, Señor,
-de Ti que viniste
a suplir por el amor la ira-
que la muerte sea
tan inverosímil
como la vida!
Juan José Tamayo vive y se desvive para iluminar, para ayudarnos a ascender.

Y es que éstas son las grandes cuestiones. Las que el Prof. Juan José Tamayo, aborda, escribe, cavila… y expresa sencillamente, comprensiblemente, con el atractivo adicional de su sonrisa.
¡Filosofía! Esto es lo que necesitamos –y no inglés o matemáticas o “cultura de defensa”- en un proceso educativo de calidad.
¡Enseñanzas artísticas… literatura… música… para desarrollar la facultad creadora que distingue a todos los seres humanos iguales en dignidad!

¡Y teología!, para buscar sin descanso y siempre, por fortuna, sin éxito, en lo que queda de estos seres misteriosos habilitados para volar en el espacio infinito del espíritu.

Filósofo, teólogo, libre y responsable, hombre-faro, hombre-vigía… Pero no sólo quiero destacar la profundidad sino la extensión: ¿dónde halla tiempo para escribir tanto y preparar tantas intervenciones?

En la sucinta intervención del autor que se hace en su libro “Cincuenta intelectuales para una conciencia crítica” se dice: “Juan José Tamayo es figura clave en la teología de la liberación y de la teología de las religiones en Europa… Ha publicado más de 60 obras, muchas de ellas traducidas a varios idiomas”.
Como escribe este gran intelectual en la introducción del libro, parafraseando a Edward Said, “Quizás el intelectual sea una especie de memoria antagonista, con su discurso antagónico propio, que no permite que la conciencia mire hacia otro lado o se adormezca”.

Gracias, Prof. Juan José Tamayo, por ayudarnos a no tener miedo; por ayudarnos a tomar en nuestras manos las riendas del destino.

Mi enhorabuena a la Liga Española pro Derechos Humanos por la concesión, en el centenario de su constitución, del Diploma y Medalla de Oro al Prof. Tamayo “por su compromiso y trabajo intelectual en favor del diálogo entre las religiones”.

Para concluir, algunos párrafos de su reciente conferencia sobre el libro “Invitación a la utopía. Estudio histórico para tiempos de crisis”: “Las utopías son hoy más necesarias que nunca porque, en tiempos de crisis tan aguda y que afecta a los sectores más vulnerables de la sociedad como la que estamos viviendo, tiende a apoderarse de la gente el pesimismo, la desesperanza, la apatía, la indiferencia, la pasividad, el desencanto, incluso la depresión, porque nos roba la esperanza y nos prohíbe enseñar”. “Si no nos dejan soñar, no les dejaremos dormir”, gritaban los manifestantes del 15-M.

Porque “Es en estos momentos especialmente críticos cuando se formulan utopías movilizadoras de las energías emancipatorias de la humanidad”.
Del “Decálogo para el despertar y activar la conciencia utópica”, transcribo este párrafo luminoso: “Debemos caer en la cuenta de que el hecho de que las cosas vayan mal, de que haya disfunciones en la realidad, no es algo natural, ni necesario, ni es fruto del destino o del azar… Las disfunciones de y en la realidad históricas hay que situarlas en el ámbito de la responsabilidad personal y colectiva…”

Prof. Juan José Tamayo, gracias por enseñarnos que el por-venir está por-hacer y que deben inventarlo, con las facultades que poseen en exclusiva, los seres humanos actuando libre y responsablemente.

13 de enero de 2014.

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