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Después de Bonafini y Blumberg. Hacia un modelo no ingeniero de seguridad -- Leonardo Belderrain (Argentina)

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“La especie humana no puede soportar demasiada realidad” T.S. Eliot “Murder in the Cathedral”.
1. El héroe en nuestra literatura:
“Según Jorge L. Borges la Argentina habría tenido un destino de diferente, quizás de grandeza si no hubiese elegido como héroe literario a Martín Fierro, y hubiese optado por el «Facundo» de Sarmiento, testimonio de la lucha contra la barbarie” Jorge Fernández Diez.

Otros señalan que de haberse elegido el modelo borgeano seríamos más despectivos con los aborígenes y mestizaje.
Elegir a Martín Fierro como héroe gauchesco, denota la identificación de un sector social que careció de suficiente poder y desconfió de los pobres.

Martín Fierro relata la vida de un gaucho holgazán, que mata sin culpa, es prófugo de la justicia, abandona a su familia para huir. Este es el prototipo en nuestra literatura.
Sarmiento, en cambio, propone en Facundo la oposición entre personajes “bárbaros” y aquéllos del mundo de la ilustración.

2.- La necesidad de los mitos: Ante un hecho inexplicable se recurre a los mitos. Hay una imperiosa necesidad de encontrar respuestas ante la inseguridad.
La primera forma de violencia e intolerancia consiste en no considerar al otro interlocutor válido, creer que el otro nada válido puede decir.

El acusado desoye la prédica, se abroquela, cree en su culpa, y lejos de revertirla, la retroalimenta.
Así se explican civilización y barbarie, unitarios y federales, peronistas y antiperonistas. Entre el mito de Facundo y Martín Fierro en el inconsciente colectivo aparece una religiosidad no institucionalizada que se solidariza con los mas pobres, ofreciendo un modelo lejano a lo reaccionario y próximo a los pobres, superando así la visión de Hernández.

3.- El mito del Gauchito Gil:
En Argentina hay una tradición de santuarios a la orilla del camino, en memoria de personajes legendarios. La representación de un hecho religioso convive con creencias, mitos, rituales, que diluyen los límites entre lo cotidiano y lo religioso: esto impregna el acontecer diario.

Antonio Gil nació en Pay Ubre (Corrientes), en 1847. Se enamoró de una viuda pretendida por el comisario del pueblo. El policía, despechado pues la viuda lo rechazaba, persiguió a Antonio Gil abusando de su autoridad, hasta que lo enfrentó en una pulpería. El Gauchito Gil le perdonó la vida. El policía siguió persiguiéndolo y Gil huyó del pueblo. Se alistó en la Guerra del Paraguay.

Un año después, una partida militar lo encontró y un soldado dijo por fin te agarramos! y el gauchito señaló “yo ahora soy mas libre que nunca y puedo llenarme de Dios, incluso hasta mi sangre derramada será motivo de salud para mi pueblo y en especial para tu hijo que sé que esta enfermo”. Los soldados lo ejecutaron.

Cuando el policía volvió a su casa encontró que su hijo, enfermo, estaba curado; así comenzaron una serie de supuestos milagros atribuidos a Gil. Quien lo mató y otros vecinos, decidieron venerarlo allí donde murió; erigieron una cruz que se convirtió en su estandarte inequívoco. El santuario es parada obligada de quienes veneran a ese ser que “se llenó de Dios”, y no olvida a los pobres.

4. La manipulacion en los discursos de seguridad:
La inseguridad es estandarte de discursos proselitistas, que recurren a mitos del imaginario popular.
Los mitos de la antinomia se hacen presentes en quienes descalifican a Blumberg o Bonafini, marcando sólo sus errores.

Sospechan de Bonafini más resentimiento que amor equilibrado; no rescatan su lucha contra el estado fascista.
Sospechan de Blumberg, por ser empresario; no rescatan su discurso enfático contra el connubio y la corrupción subyacente entre políticos, funcionarios y negocios clandestinos.
La sospecha impide ver allende el prejuicio, e invalida aspectos valiosos del otro. Repensar la seguridad implica aceptar que el sistema económico-social no es solidario.

El hombre medio carece de referentes, no asume un compromiso estable y duradero, es indiferente y de convicciones confusas, es dogmático en posturas de izquierda o derecha, no admite contra argumentaciones. Es el mismo problema de Jesús, al revelar un Dios parcial con los despreciados, en un mundo estructurado por el poder que niega derechos a los pobres; por ello que fue considerado blasfemo y ajusticiado.

5. Los reduccionismos en seguridad.
La izquierda tuvo errores al afirmar: La inseguridad es común en países con políticas económicas neoliberales: Estudios sobre el delito revelan que países con políticas neoliberales evidencian tendencias dispares respecto al índice delictual.

La inseguridad surge de la impunidad, la corrupción y la impericia de la policía y de la justicia:
En Argentina hay impunidad, los responsables de las páginas más negras de nuestra historia están libres. Quienes argumentan la necesidad de mayor dureza de las penas olvidan cuales son los mayores símbolos de la impunidad en nuestro país y desconcen los componentes sociales del delito (desocupacion, exclusión, hambre).

La causa de la inseguridad es la pobreza y el desempleo.
Es la tesis de quienes desean otro orden económico sin aclarar con quién, cómo, ni con qué recursos lo harán. Este discurso vago sugiere que a corto plazo no hay solución, sino a largo plazo. Así descalifican las redes de organización y cuidado comunitario. Son inoperantes y alimentan discursos autoritarios.

La inseguridad nace en la crisis familiar, droga, desarraigo.
Esta afirmación recoge datos de la realidad que se corresponden con la precariedad de vínculos parentales, desarraigo, adicciones y delitos. Se construye el discurso desde aparentes estados idílicos pretéritos de familias “bien constituidas” sobre la hipocresía, la discriminación, generando situaciones de violencia y mentira crónica.

La inseguridad surge de haber perdido la comunión con Dios: Hacer lo que dicta el corazón da seguridad. Ciertas propuestas espirituales buscan la comunión con Dios sin remarcar las injusticias institucionalizadas y la violencia del poder. En Latinoamérica el espiritualismo fue el mejor aliado de la doctrina de la seguridad nacional y cierte teologia de la prosperidad un modo ilegitimo de engordar pastores opio del publo .

El vicio de la izquierda es creer que la delincuencia es producto de la miseria y del capitalismo, así los delincuentes son víctimas del sistema e integran la lucha de clases y se rebelan contra las injusticias del Estado. Son víctimas y deben preservarlos de la persecución policial. Sólo el crecimiento económico y la equidad social, menguarán el crimen.

Las derechas ignoran o minimizan la injusticia. En países donde el 10 % de la población consume el 80 % de la riqueza, no son casuales los delitos contra la propiedad. Algunos políticos ganan elecciones reclamando poder para la policía con una política dura.
La antinomia argentina entre quienes adscriben a Bonafini o Blumberg, antagoniza la problemática de la seguridad instalándose en el agotamiento y la búsqueda de nuevas síntesis espirituales.

6.- La inseguridad en el nuevo paradigma
Las condiciones de indigencia y pobreza no explican íntegramente el delito.
Como señala el doctor Yrimia también hay conflictos en orden a la falta de salud mental “hay una predisposición sicológica de andar por la vereda equivocada, pero hay dos condicionamientos que sí son fáciles de cambiar; el social y el familiar”.

La teología católica descubrió los pecados estructurales para intentar rebatir las enfermedades y no sus síntomas . Las mafias policiales engordan con la impunidad de lo estados autoritarios ora militares ora democráticos, cuando aniquilan las luchas populares e instauran aquel modelo neoliberal individualistas sin cogestión y participación en las empresas ni control ciudadano de la seguridad en los barrios (foros vecinales) .

Aumentar penas no disminuye el delito. Los estados con pena capital no han disminuido el índice de delitos. A veces los legisladores aumentan penas sin conocimiento cabal con el objetivo de obtener rédito electoral.
Suma seguridad toda red social ,estructuras antimafias enmarcadas en una política integral que desarticule las connivencias del poder y el delito organizado. Deberán respetarse la Constitución, Derechos Humanos y tratados Internacionales.

Tendremos un futuro sin violencia construyendo un País Justo y Solidario, donde todos tengan acceso a la educación, a la salud y a la justicia.
Escuchar los mitos y construir una moral y políticas públicas concretas, requiere alejarse de sofismas. El mito del gauchito Gil impulsa a ser solidario con los pobres y con lo mas enfermo del sistema. A partir de esta hierofanías se da conocer una gracia que nutre la seguridad, para que los hombres se encuentren.

Para el pensamiento cristiano el mal es no-amor, injusticia, descuido del hermano y de uno mismo, del bien, la verdad y la belleza y solo se cura sumando amor. Blumberg y Bonafini fueron dos momentos importantes del amor para recontratar socialmente
Los argentinos tendrán el distintivo que expresa Helder Camara para los cristianos: el amor a los pobres junto al amor a los enemigos.

Los mitos cristianos remiten a la Pascua del Cristo en la cruz en una expresión de extrema inseguridad, que manifiesta un modelo de ética de la seguridad originado en una confrontación crítica y real de los mitos existentes. Desde la inseguridad y el dolor, buscaremos consensos. Así se reconcilia la derecha que minimizó la justicia para pensar la inseguridad con la izquierda que la maximizó.

Hay modos de vincularnos con pasión por la justicia como correlato, inicio y fin de un amor de calidad que nos haga sentir seguros. Así entramos en la mecánica de dar y recibir propia del comportamiento de los justos. Podemos recuperar la familia humana: somos parte de un pueblo concreto que suele amarnos, incluso cuidarnos y restablecer la dicha y el gusto de entregarnos.

(*) Leonardo A. Belderrain – Doctor en ética aplicada – exdirector del CEAS centro de ética aplicado a la seguridad de la policía bonaerense (gestión Lugones) profesor de ética del instituto superior de formación técnica de la Universidad de la Plata

leonardobelderrain@ciudad.com.ar

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