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Denuncia en acción -- Benjamín Forcano

Publicado en

1.La quiebra del proyecto europeo
2.Por una economía más justa y eficiente
3. La derecha se radicaliza
4. Un sindiós
5. La muerte de un cuento de Hadas
6.El gobierno del PP sufre un desgaste acelerado

1. LA QUIEBRA DEL PROYECTO EUROPE0

Benjamín Forcano

Los que seguimos con interés el estudio de quienes analizan el proceso de la Europa que siguió a las II guerra mundial, advertimos en ellos una especie de pesar o lamento por lo que pudo ser y no está siendo.

Habría una disolución del aliento original, de la dimensión social y política y se avanzaría hacia el desgarro de unos procedimientos democráticos vulnerados y la pérdida de los derechos ciudadanos mediante la consolidación de una disciplina monetaria y financiera que responde a dogmas sobradamente equivocados. “Las grandes empresas y los capitales financieros se apoderaron del proceso de construcción de la Unión Europea y ganaron hegemonía de manera inexorable .

Y así, como mínimo desde los años 90 hasta la fecha, la construcción de la Unión europea es, para quienes apostaron en su momento por la construcción de una Europa de derechos y ciudadanía, la historia de una pacto traicionado y una subversión democrática” ( Mª Angels Castells).

Hay una añoranza de estos primeros sueños emancipadores, convertidos hoy en pesadilla por la demanda creciente de recortes sociales, austeridad y sacrificios. Los graves problemas de la Europa actual estarían en que “La racionalidad del mercado se apoderó de las racionalidades política y social. Es el mercado quien inicialmente construyó el ADN de Europa y a quien se confía la resolución de sus problemas.

Todas las instituciones locales, nacionales e internacionales quedan sometidas a la ley del mercado , aunque produzca enormes pirámides de sacrificios, debilite la democracia y desmovilice a la ciudadanía. La última versión del capital financiero es que se reproduce a sí mismo y se independiza del proyecto político y de la sociedad civil europea” (Joaquín García Roca).

El Tratado de Maastrich sólo aparentemente intentó consagrar la consagración de la “Europa de los ciudadanos” pues en todo el proceso posterior no ha jugado papel alguno el protagonismo real de la ciudadanía. En Maastrich se fijaron, ya con acento germánico, la nueva moneda europea y los criterios para poder acceder a ella.

Se acordó una liberalización completa de capitales; una programación, convergencia y protagonismo de la actividad económica de los Estados para reducir la inflación y controlar la deuda pública; y la creación de una moneda única bajo una única institución rectora de la política monetaria y al margen de todo control democrático.

El Banco Central Europeo fue concebido sin ninguna responsabilidad política. Ni él ni los bancos centrales de cada país pueden prestar directamente a los Estados, obligados a acudir a los mercados privados de capitales. Con lo cual quedaban supeditados a su dominio todas las políticas de empleo y de los derechos de la ciudadanía. Y esto es lo que hemos venido viviendo : los bancos, la patronal y el Consejo Económico y Financiero han reiterado por activa y pasiva que el desempleo es responsabilidad de los trabajadores que no aceptan los necesarios ajustes y de los sindicatos que defienden rigidices incompatibles con la seguridad requerida por los empresarios para poder crear empleo.

Esta Europa, vaciada de sus energías emancipadoras, se encuentra sin alama y con su identidad perdida.

2. Por una economía más justa y eficiente

VICENÇ NAVARRO -JUAN TORRES LÓPEZ -ALBERTO GARZÓN ESPINOSA
Catedráticos de Economía

Quien quiera entrar má a fondo en el tema puede leer el libro de estos autores “Hay alternativas” -Propuestas para crear empleo y bienestar social en España -, publicado por la editorial Sequitur, ( Madrid 2011). Estos son sólo unos párrafos de su diágnóstico y soluciones.

Se mire por donde se mire, esta crisis es el resultado de defectos muy profundos, arraigados y extendidos en la economía y la sociedad capitalistas.

Y esto no lo decimos solamente los economistas más progresistasy críticos. Incluso tuvo que ser reconocido por los
propios dirigentes conservadores cuando la crisis empezó a
manifestarse con toda su crudeza. Quizá las declaraciones que
se hicieron más famosas fueron las del presidente francés
Sarkozy cuando reiteraba que la crisis obligaba nada más y
nada menos que a «refundar el capitalismo», a «moralizarlo» o a
instaurar «un nuevo orden»….

COMPROMISOS EN SACO ROTO

Pero no fue sólo Sarkozy. Las cumbres del G-20 de

Washington de noviembre de 2008 y la de Londres de abril de

2009 reconocieron también claramente que la crisis afectaba a

lo más profundo de las economías capitalistas y los líderes que

se reunieron allí no escatimaron palabras rimbombantes para

calificar la situación y decir al mundo que arreglarían el problema

sin dilación…

Dos o tres años después de ese «compromiso inquebrantable»

lo cierto es que el sistema financiero sigue actuando básicamente

bajo los mismos principios. Se sigue permitiendo que

se generen burbujas especulativas y que los bancos las alimenten

desatendiendo la financiación a empresas y consumidores.

Se ha dejado que financieros con los mismos pocos escrúpulos

que los que difundieron las hipotecas basura ahora arruinen

países enteros apostando especulativamente contra su deuda

soberana (que ellos mismos provocaron)…

Los paraísos fiscales siguen actuando y la mayoría de los bancos y las grandes empresas (28 de las 35 más grandes españolas según un

informe reciente) los utilizan para facilitar la evasión fiscal y los

delitos económicos de sus clientes.

HAY ALTERNATIVAS

Se han acordado normas que van por la vía contraria: por ejemplo, permitir que los bancos valoren en sus balances sus propiedades a precios de adquisición, mucho más altos, y no a los actuales de mercado, mucho más bajos, para así disimular sus pérdidas. O se han realizado pruebas de estrés bancario para saber si los bancos están o no en buena situación patrimonial, claramente manipuladas también para ocultar la realidad. Así lo demuestra el hecho de que los bancos irlandeses las pasaran con éxito en 2010 y semanas después hubiera que inyectarles 80.000 millones de euros porque resultó que estaban en la ruina…

MÁS DE LO MISMO Y EMPEORAMIENTO DE LA SITUACIÓN ECONÓMICA

La prueba de que no se han tomado las medidas adecuadas

es que, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT),

el número de personas desempleadas en el mundo registró un

récord histórico de 205 millones de desempleados al inicio de

2011, que haya aumentado también la pobreza o las personas

que pasan hambre y que la actividad económica no se haya

recuperado aún con suficiente consistencia como consecuencia

de que las autoridades no han logrado lo principal: que fluya de

nuevo el crédito para la creación de empleo y riqueza productiva.

Aunque, por el contrario, lo que sí viene ocurriendo es que

aumenta el número de personas con grandes fortunas, el de las

que tienen al menos un millón de dólares subió el 8,3 por ciento

hasta los 10,9 millones de personas en 2010, lo que significa

que el 0,16 por ciento de la población mundial se apropia ya del

equivalente al 66 por ciento de los ingresos mundiales anuales…

Con la excusa de salir de la crisis lo que en realidad ha conseguido es favorecer aún más a los propietarios del gran capital y a las clases más ricas.

Esto es igualmente evidente en España, en donde las reformas

que se han adoptado no han logrado disminuir el paro ni

mejorar el crédito ni aumentar la actividad pero sí aumentar el

contraste entre las ganancias de los trabajadores y las de los

bancos y de las grandes empresas.

Los beneficios de las 35 mayores empresas españolas que

cotizan en Bolsa fueron de 51.613 millones de euros en 2010, lo

que supone una subida del 24,7 por ciento con respecto al año

anterior, mientras que los salarios perdieron 2 puntos porcentuales

de poder adquisitivo en ese mismo año, cuando sólo subieron alrededor del 1 por ciento frente al 3 por ciento de la

tasa de inflación…

En definitiva, los líderes mundiales se limitaron a volver a aplicar las políticas neoliberales de austeridad y recortes salariales que han procurado que aumenten los beneficios pero no el empleo ni la creación de riqueza. Y se ha podido comprobar, por ejemplo en el
caso de Irlanda, que los países que han sido alumnos más aventajadosa la hora de aplicar estas últimas han sido los que están
sufriendo peores resultados en sus economías, mientras que los
que optaron por separarse de la ortodoxia neoliberal han podido
evitar con mayor facilidad las consecuencias de la crisis…

Es más urgente que nunca proponer y aplicar otras medidas y políticas alternativas…

A nuestro juicio estas políticas deben estar encaminadas a

hacer frente a cuatro cuestiones principales :

La primera se refiere a la reforma profunda de las finanzas

internacionales y de la actividad bancaria para garantizar que la

creación de empleo y riqueza disponga de recursos y financiación

suficientes.

La segunda se orienta a crear las condiciones que permitan

volver a crear empleo de modo sostenible y decente, algo que

no va a ser posible manteniendo el modo de producir y de consumir

que ha predominado hasta ahora.

La tercera se refiere a la imperiosa necesidad de poner fin a

la causa última que provoca la crisis y que no es otra que el impresionante incremento de la desigualdad en todas sus manifestaciones.

La última: el necesario cambio de nuestra posición en el mundo de la economía, de nuestra cultura, de nuestros valores y de nuestros comportamientos personales………..

3.La derecha se radicaliza

Con el argumento de que no hay dinero todo está permitido. Solo el que paga existe.

Josep Ramoneda (El País, 28 ABR 2012 )

El Gobierno ha consumado una iniciativa miserable: el 31 de agosto caducarán las tarjetas sanitarias de los inmigrantes ilegales. Era un motivo de orgullo para este país: nadie se quedaba sin atención sanitaria. La salud por delante de las pertenencias nacionales y de las fronteras administrativas. Se acabó. A los parias, que los cure Dios. Es una medida injusta, porque nada tiene derecho a condenar a una persona a no ser atendida sanitariamente. Es una medida oportunista, para dar carnaza a la peor xenofobia. Es una medida peligrosa, porque puede tener consecuencias sociales y sanitarias muy negativas.

Y es una medida que da la dimensión de la talla moral del Ejecutivo. Porque las decisiones políticas como las decisiones económicas también son opciones morales por más que se haya pretendido que la política y la empresa fueran territorios de excepción, ajenos a las exigencias morales de la vida civil.

Después de esta fechoría, otra: el Gobierno decide que los jóvenes con más de 26 años que no hayan cotizado deberán probar que no tienen ingresos para acceder a la sanidad pública. Con el argumento de que no hay dinero, todo está permitido. De golpe y porrazo se rompe la universalidad de las prestaciones del Estado de bienestar y, como se ha dicho estos días, el derecho a la salud se convierte en un seguro sanitario.

Solo el que paga existe. Lo que fue una conquista de toda la sociedad española lo ha evaporado una idea nada inocente de la austeridad. El poder recubre todas estas decisiones con un discurso de choque que solo pretende anestesiar a la ciudadanía. Pero la estrategia está clara: liquidar las bases ideológicas y el consenso sobre el Estado de bienestar y consolidar un sistema político que divida a la sociedad entre los que pueden pagar y los que no pueden pagar.

Estas medidas han venido precedidas de una reforma laboral, claramente decantada a favor de los intereses del dinero, que, como era previsible, está dando paro y no empleo; una amnistía fiscal indecorosa que premia a los defraudadores del fisco en el mismo momento en que aumenta la presión fiscal, y un cambio legislativo sobre Radio Televisión Española para convertirla de nuevo en el órgano de propaganda del Gobierno.

La suma de todo ello no puede llevar a engaño. El objetivo es la consolidación de los privilegios de los que más tienen y el control social a través de la televisión, tanto la pública como la privada, en manos afines al PP. Un modelo que, si le añadimos unas dosis de corrupción, se asemeja mucho al berlusconismo.

Todo ello forma parte de una estrategia política basada en una ideología que se fundamenta en tres principios: la sociedad no existe, solo existen los individuos; por tanto, el vecino como potencial enemigo del bienestar propio. Todo lo que favorece al poder económico favorece a la sociedad; por tanto, la austeridad rige para todos menos para los más poderosos.

Y la economía es lo único importante, de modo que el primer criterio del Estado debe ser la cuenta de resultados. Aderezada, por supuesto, con el eterno recurso patriotero: los españoles primero. Aunque unos más que otros. Habría que recordarles a los gobernantes de la derecha que, como escribe Tzvetan Todorov, “el objeto del Estado no es la rentabilidad, sino el bienestar de los ciudadanos”.

Esta radicalización de la derecha, que se está haciendo extensiva a toda Europa, acostumbra a edulcorarse con un argumento falso: la distinción entre decisiones técnicas y decisiones políticas que es propia de unos tiempos en que la doctrina económica se ha convertido en el principal agente ideológico de la hegemonía conservadora. El argumento pretende que la política es deudora de intereses partidistas espurios y que solo cediendo la voz al experto se pueden tomar las decisiones adecuadas: las que la ciencia exige.

De modo que de un solo golpe hemos sustituido la soberanía ciudadana, como portadora de la última palabra, por la soberanía del experto. Una de dos: o aceptamos que la precariedad científica de la economía está probada por su falta de acierto en la previsión, o aceptamos que cuando se han equivocado ha sido a conciencia para beneficiar intereses determinados.

Ninguna de las dos hipótesis da una autoridad especial a la ciencia económica sobre la política. En realidad, toda decisión técnica tiene algún objetivo; por tanto, es política. Pero la aureola que todavía tiene la ciencia es útil para el político para convertir en verdad absoluta una afirmación ideológica: “No hay alternativa”.

4. Un sindiós

Juan José Millás – 27 ABR 2012

Desde que los ministros de Rajoy, en especial Montoro y Ana Mato, decidieron explicar didácticamente los porqués de la demolición del Estado, entendemos las cosas mucho mejor.

He aquí un resumen, claro como el agua, de sus argumentos: Se pone precio a la sanidad para que continúe siendo gratuita y se expulsa de ella a determinados colectivos para que siga siendo universal. Se liquidan las leyes laborales para salvaguardar los derechos de los trabajadores y se penaliza al jubilado y al enfermo para proteger a los colectivos más vulnerables.

En cuanto a la educación, ponemos las tasas universitarias por las nubes para defender la igualdad de oportunidades y estimulamos su privatización para que continúe siendo pública. No es todo, ya que al objeto de mantener el orden público amnistiamos a los delincuentes grandes, ofrecemos salidas fiscales a los defraudadores ambiciosos y metemos cuatro años en la cárcel al que rompa una farola.

Todo este programa reformador de gran calado no puede ponerse en marcha sin mentir, de modo que mentimos, sí, pero al modo de los novelistas: para que la verdad resplandezca. Dentro de esta lógica implacable, huimos de los periodistas para dar la cara y convocamos ruedas de prensa sin turno de preguntas para responder a todo.
Nadie que tenga un poco de buena voluntad pondrá en duda por tanto que hemos autorizado la subida del gas y de la luz a fin de que resulten más baratos y que obedecemos sin rechistar a Merkel para no perder soberanía. A no tardar mucho, quizá dispongamos que los aviones salgan con más retraso para que lleguen puntuales.

Convencidos de que el derecho a la información es sagrado en toda democracia que se precie, vamos a tomar RTVE al asalto para mantener la pluralidad informativa. A nadie extrañe que para garantizar la libertad, tengamos que suprimir las libertades

5. La muerte de un cuento de hadas
Paul Krugman ( El País,30- Mayo-2012)

Este fue el mes en que el hada de la confianza se murió.
Durante los últimos dos años, la mayoría de los responsables políticos de Europa y muchos políticos y expertos en Estados Unidos han sido esclavos de una doctrina económica destructiva. De acuerdo con esta teoría, los Gobiernos deben responder a una economía muy deprimida no de la forma en que los libros de texto dicen (gastando más para compensar la caída de la demanda privada), sino con la austeridad presupuestaria, recortando el gasto en un esfuerzo por equilibrar sus presupuestos.

Los críticos advirtieron desde el principio de que la austeridad en plena depresión solo lograría que la depresión empeorara. Sin embargo, los austeriacos insistieron en que iba a suceder lo contrario. ¿Por qué? ¡Confianza! «Políticas inspiradoras de confianza política fomentarán y no obstaculizarán la recuperación económica», declaró Jean-Claude Trichet, el expresidente del Banco Central Europeo. De esta llamada se hicieron eco los republicanos en el Congreso de EE UU. O, como señalé entonces, la idea era que el hada de la confianza vendría y premiaría a los responsables políticos por su virtud presupuestaria.

La buena noticia es que finalmente muchas personas influyentes están admitiendo que el hada de la confianza era un mito. La mala es que a pesar de este reconocimiento parece haber pocas perspectivas de un cambio de rumbo a corto plazo, ya sea en Europa o en Estados Unidos, donde nunca hemos abrazado plenamente la doctrina, pero donde, sin embargo, teníamos austeridad de facto en la forma de unos enormes recortes de gastos y empleo en el ámbito estatal y local.

Por tanto, acerca de esa doctrina: un llamamiento a las maravillas de la confianza es algo que [el presidente de EE UU durante la Gran Depresión de 1929] Herbert Hoover habría encontrado totalmente familiar. Y la fe en el hada de la confianza ha funcionado tan bien para la Europa moderna, como lo hizo para los EE UU de Hoover. Por toda la periferia de Europa, de España a Letonia, las políticas de austeridad han producido derrumbes y desempleo a nivel de depresión, y no se ve al hada de la confianza por ningún lado, ni siquiera en Reino Unido, donde el giro a la austeridad de hace dos años fue recibido con grandes alabanzas por las élites políticas de ambos lados del Atlántico.

Nada de esto debería ser una novedad, ya que el fracaso de las políticas de austeridad para cumplir sus promesas ha sido evidente. Sin embargo, los líderes europeos han perdido años en la negación, insistiendo en que sus políticas comenzarían a funcionar en cualquier momento y celebrando supuestos triunfos con la más débil de las pruebas.

Cabe destacar que el largo sufrimiento (literalmente) de Irlanda ha sido aclamado como una historia de éxito no una sino dos veces, a principios de 2010 y de nuevo en el otoño de 2011. Cada vez, el supuesto éxito resultó ser un espejismo: tras tres años con su programa de austeridad, Irlanda aún no ha mostrado ninguna señal de recuperación real de una recesión que ha llevado la tasa de desempleo a casi el 15%.

Sin embargo, algo ha cambiado en las últimas semanas. Varios acontecimientos (la caída del Gobierno holandés por las medidas de austeridad propuestas, la fortaleza del vagamente antiausteridad Hollande en la primera ronda de las elecciones presidenciales de Francia y un informe económico que demuestra que Reino Unido evoluciona peor ahora que en la década de 1930) parece que por fin han roto el muro de la negación. De repente, todo el mundo está admitiendo que la austeridad no está funcionando.

La pregunta ahora es qué van a hacer al respecto. Y la respuesta, me temo, es: no mucho.
Por una cosa: mientras que los maníacos de la austeridad parecen haber renunciado a la esperanza, no han superado el miedo. Miedo a dejar de decir que si no recortamos el gasto, incluso en una economía deprimida, nos vamos a convertir en Grecia, con los costes de financiación por las nubes.

Ahora, la teoría de que solo la austeridad puede tranquilizar a los mercados de deuda pública ha demostrado ser casi tan mala como las reclamaciones de que el hada de la confianza traerá prosperidad. Han pasado casi tres años desde que The Wall Street Journal advirtió sin aliento que el ataque de los vigilantes de los bonos de deuda de Estados Unidos había comenzado, y no solo los intereses siguen siendo bajos, sino que en realidad han disminuido a la mitad. Japón se ha enfrentado a advertencias sobre su deuda durante más de una década y esta misma semana podía pedir prestado a largo plazo a una tasa de interés inferior al 1%.

Y los analistas serios sostienen ahora que la austeridad presupuestaria en una economía deprimida, probablemente, se derrota a sí misma: al hundir la economía y dañar los ingresos a largo plazo, la austeridad probablemente hace que la perspectiva de la deuda empeore en vez de mejorar.

Pero mientras que el hada de la confianza parece estar enterrada y bien enterrada, los cuentos de miedo sobre el déficit siguen siendo populares. De hecho, los defensores de las políticas británicas rechazan cualquier petición de un replanteamiento de estas políticas, a pesar de su evidente fracaso para dar resultados, sobre la base de que cualquier relajación de la austeridad podría provocar que los costes de endeudamiento se disparasen.

Así que ahora estamos viviendo en un mundo de políticas económicas zombis, políticas que deberían haber sido eliminadas ante la evidencia de que la totalidad de sus premisas son erróneas, pero que aun así se mantienen arrastrando los pies. Y es tarea de cada uno adivinar cuándo va a terminar este reino del error.
Paul Krugman es profesor de Economía en Princeton y premio Nobel 2008

6. De la ENTREVISTA A A. Pérez Rubalcaba
El Gobierno del PP sufre un desgaste acelerado
. Por José Manuel Romero (El País, domingo, 22 abril 2012)

-Se están adoptado medidas de forma precipitada, improvisada, que afectan de manera irreversible a la sociedad española: educación pública, reforma laboral… Rajoy ha confundido la mayoría absoluta con un cheque en blanco para hacer lo que quiera.

-Lo de la herencia recibida es un recurso tramposo, una excusa que le sirve al Gobierno para justificar todo lo que hace… En lugar de pedir en Bruselas un trato específico para España, Rajoy nos helenizó. Todo ello ha restado credibilidad a la economía española. Los 100 días de Rajoy han aumentado la desconfianza en la economía española. Después de eso 100 días, todo está peor.

– Para lograr que se cumpla con el déficit del 5,3 % hay otros ingresos que se pueden tocar: quitar las desgravaciones fiscales por vivienda; crear un impuesto sobre la riqueza, sobre grandes fortunas; poner impuesto a los fumadores y al alcohol para financiar la sanidad; cambiar el impuesto de sociedades… Creo que se pueden mantener los derechos en materia de educación y sanidad, y gestionar mejor el Estado de bienestar…La reforma laboral es la peor. Y el recorte educativo es un desastre para el futuro. Y me parece intolerable la amnistía fiscal.

-Hay deudas que son renegociables y debates que deben abrirse sobre el tamaño de nuestras Fuerzas Armadas: ¿Cuánto tiempo vamos a estar en Líbano y Afganistán?

-Rajoy debería haber ido a Bruselas a decir que con esta senda de ajuste España no va a salir de la crisis sino que va a profundizar en la recesión. Es imprudente comprometerse a hacer cosas que sabes no vas a cumplir, como ha hecho Rajoy.

-Nosotros hicimos una reforma de pensiones; ahora nadie habla de ello, pero fue una buena reforma. Todo el mundo la dio por buena porque iba acordada. España ha tenido una conflictividad laboral bajísima porque ha habido muchos acuerdos; precisamente lo que ahora se pone en cuestión. Aquí lo que se cuestiona es la esencia de ese sistema, que es la negociación colectiva.

Un Gobierno que convoca una reunión apresurada para luego anunciar casi de tapadillo un recorte de 10.000 millones en sanidad y educación es que ha perdido el norte. El Gobierno ha hecho la reforma laboral que ha querido. Cuando volvamos al Gobierno recuperaremos los derechos de los trabajadores que este Gobierno ha eliminado. No estoy de acuerdo con que los pensionistas paguen. Cuando regresemos al Gobierno, lo quitaremos.

– La culpa de los cinco millones de parados está repartida. La crisis es mundial y en España tiene características singulares, básicamente la burbuja inmobiliaria. Esa burbuja que provocó el PP y que el PSOE no supo pinchar, pero de la que muchos empresarios hicieron beneficios.

– La política alemana actual nos lleva a una situación imposible.
-El Gobierno ha dado un golpe institucional para convertir la televisión pública en la televisión del PP. Es una decisión intolerable que además se ha

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