De Lisboa (2023) a Seúl (2027), las JMJ y los jóvenes en la construcción de la paz -- Leandro Sequeiros, presidente de ASINJA (Asociación Interdisciplinar José de Acosta)

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Enviado a la página web de Redes Cristianas

Hace tres años, en 2023, tuvieron lugar en Lisboa, del 1 al 6 de agosto,
las JORNADAS MUNDIALES DE LA JUVENTUD. Miles de jóvenes de todo el
mundo se dieron cita en Portugal. De España la presencia de jóvenes fue
impresionante. Tras el derroche de entusiasmo, muchos se preguntan:
¿después de Lisboa, ¿qué? ¿Cuál es el efecto que esta experiencia ha tenido
sobre la maduración en la fe cristiana de estos jóvenes? ¿No refuerzan la
adolescencia prolongada de la que hablan los sociólogos?

Los jóvenes que han asistido ¿han crecido en la fortaleza de una fe que resiste los ataques del consumismo? ¿Serán hombres y mujeres más comprometidos en la
transformación de la sociedad, en la tolerancia y el respeto a la casa común?
Desde ASINJA hicimos una propuesta a los educadores para ayudar en
este proceso de maduración y que presentamos en este modesto libro:
SEQUEIROS, L. (2024) https://www.bubok.es/libros/277439/transmision-de-la-
fe—despues-de-la-jmj-2023-de-lisboa

Seúl, cuatro años más tarde
El próximo año, 2027, tendrán lugar en Seúl (Corea del Sur) las próximas
Jornadas de la Juventud. Para preparar estas Jornadas, el 30 de octubre pasados tuvo lugar en Roma una Conferencia preparatoria de la que se hace eco la agencia vaticana de noticias: De Lisboa a Seúl, las JMJ y los jóvenes en la construcción de la paz

– Vatican News
Según la oficina de prensa del Vaticano, las Jornadas Mundiales de la
Juventud de 2023 y 2027 fueron el tema central de la conferencia celebrada el
30 de octubre en Roma, en la Embajada de Portugal ante la Santa Sede,
incluida en el Festival de la Diplomacia.

La embajadora Maria Amalia Paiva reconoce el compromiso de las
nuevas generaciones «cuando promueven el perdón en su propia comunidad y
utilizan las redes sociales para desarmar los discursos de odio».
“Desde la experiencia de acogida de jóvenes de todo el mundo vivida en
Lisboa, en el verano de 2023, hasta la espera de un nuevo encuentro en la
Jornada Mundial de la Juventud de Seúl, en agosto de 2027. Este fue el hilo
conductor de la conferencia organizada por la Fundación Juan Pablo II para la
Juventud, que tuvo lugar la mañana del viernes 30 de octubre en Villa Lusa, en

Roma, sede de la Embajada de Portugal ante la Santa Sede, la cual, junto con
la Embajada de la República de Corea ante la Santa Sede, quiso reflexionar
sobre el tema «De Lisboa a Seúl: un camino hacia un futuro valiente,
respetuoso y pacífico»”.

Inauguración de la conferencia «De Lisboa a Seúl» en la sede de la Embajada
de Portugal ante la Santa Sede

El Festival de la Diplomacia: correr por la cresta
La conferencia formaba parte del programa de la 17ª edición del Festival
de la Diplomacia, un evento dedicado a la geopolítica, la economía global y las
relaciones internacionales, cuyo tema este año es «¿What’s the next? Running
on the edge», «¿Qué nos espera? Correr por la cresta».

Shin: en Seúl, los jóvenes mantendrán diálogos sinceros
Al dar la bienvenida a los participantes, el embajador de la República de
Corea ante la Santa Sede, Hyung-sik Shin, delineó el espíritu de la JMJ de Seúl
2027, prevista del 3 al 8 de agosto de 2027.

«Seúl se convertirá en un gran escenario de encuentros, capaz de
superar las divisiones entre Corea y el mundo, entre las diferentes religiones y
culturas, entre generaciones y regiones», subrayó el embajador. La esperanza
se irradiará desde Seúl hacia el mundo y desde el mundo volverá a Seúl.

«Venid a Seúl, de la mano de vuestros jóvenes —fue su invitación—. Aquí, los
jóvenes de todo el mundo se reunirán, mantendrán diálogos sinceros, rezarán
codo con codo y se convertirán en auténticos compañeros de paz».

Todos los testimonios de la conferencia
En el encuentro en la Embajada de Portugal el 30 de octubre, moderado
por la periodista Maria Gomiero, de Avvenire, también ofrecieron su testimonio
la anfitriona, la embajadora de Portugal ante la Santa Sede, Maria Amélia
Paiva; el presidente de la Fundación Juan Pablo II para la Juventud, Daniele

Bruno, don Riccardo Pincerato, de la Pastoral Juvenil de la Conferencia
Episcopal Italiana, los jóvenes Gian Marco Esposito y Alessandro Galbiati, y
Badriyyakhanim Soltanli, en representación del Festival de la Diplomacia.

La mesa de ponentes en la conferencia
El diálogo como puente hacia Seúl 2027
La preparación de la JMJ de Seúl 2027 fue el tema central de las
intervenciones de la conferencia. El embajador de Corea del Sur ante la Santa
Sede, Shin, ha destacado que será la primera vez que la Jornada Mundial de la
Juventud se celebre en un país sin mayoría católica y cuya lengua no tenga
orígenes europeos: «un auténtico camino sinodal, que acoge a los jóvenes
como el “ahora” de la Iglesia y como compañeros activos que caminan juntos».

En su opinión, el evento ofrecerá a la Iglesia universal «un testimonio vivo de
fe, mostrando de forma concreta cómo el Evangelio se ha inculturado, con
gracia y belleza, en el rico patrimonio cultural de Asia».
Seúl, foro para discernir los «signos de los tiempos»

En su discurso, titulado «Una peregrinación de esperanza, el valor que
florece en Seúl», recordó las raíces de la Iglesia en Corea, nacida incluso antes de la llegada de los misioneros extranjeros y marcada por el testimonio de más de 10 000 mártires.

Al evocar la historia de persecuciones y sufrimientos durante la dictadura
militar, afirmó que la JMJ, al situar la paz en el centro, deberá «permitir que
esta ola de paz se propague más allá del encuentro, llegando a Asia y al resto
del mundo».

Seúl, según el embajador, será un foro global en el que discernir los
«signos de los tiempos», reflexionando sobre las inquietudes de los jóvenes, la
crisis climática, el capitalismo de consumo y la ética en la era de la inteligencia artificial.

La preparación de la JMJ 2027
«Seúl se está preparando con el máximo empeño para acoger a los
jóvenes de todo el mundo», aseguró, citando la labor de las misiones
diplomáticas, la simplificación de los trámites de visado, el alojamiento en toda la ciudad, los abonos de transporte, las comidas, la seguridad, la asistencia médica, el apoyo multilingüe las 24 horas del día y las iniciativas ecológicas, con el objetivo de «ofrecer un entorno seguro y acogedor, en el que los peregrinos y sus familias puedan sentirse tranquilos».

Pincerato: en la JMJ uno descubre que forma parte del mundo
La perspectiva pastoral la presentó don Riccardo Pincerato, responsable
de la Pastoral Juvenil de la Conferencia Episcopal Italiana. Al recordar la
multitud de Lisboa y su espíritu de alegría y fraternidad, afirmó que, aunque
atraviesa continentes, lenguas y formas diversas, la Jornada Mundial de la
Juventud conserva intacto su corazón: «los jóvenes descubren que no son
pocos, que no son extraños, que pertenecen a algo más grande que su propia
parroquia y su propio país». Son relaciones que perduran mucho más allá del
evento.

Las preguntas fundamentales de los jóvenes
Para los jóvenes italianos, ir a Seúl significará, según el padre Riccardo,
«ante todo recibir y solo en un segundo momento dar». «La Jornada Mundial
de la Juventud no es un evento para consumir. Tiene la forma de un rito de
paso, como cualquier peregrinación», subrayó el sacerdote, recordando que en
esa ocasión los jóvenes se enfrentan a preguntas fundamentales: ¿quién soy?
¿Por quién vale la pena dar la vida? ¿Qué quiero construir?

Bruno: no a un futuro marcado por los miedos del presente
Para concluir la mesa redonda, Daniele Bruno, presidente de la
Fundación Juan Pablo II para la Juventud, retomó el tema del Festival, que
invita a mirar hacia el futuro: «La voz de los jóvenes es indispensable: no
porque ya tengan todas las respuestas, sino porque son capaces de afrontar el
miedo con esperanza, la resignación con el deseo de participar y el
distanciamiento con la disposición a encontrarse con el otro».

Bruno subrayó la necesidad de escuchar a los jóvenes que «se niegan a
permitir que el futuro esté marcado únicamente por los miedos del presente» y
retomó la invitación del Papa Francisco a una Iglesia en la que haya sitio para
todos.

Además, reiteró la misión de la Fundación: «hacer posible la
participación en la Jornada Mundial de la Juventud también a aquellos jóvenes
que, sin apoyo, no tendrían los medios para asistir, para que cada uno sepa
que es en Seúl, la conferencia de la Fundación Juan Pablo II

El 2 de agosto de 2027, en vísperas de la JMJ, la Fundación organizará
en la Universidad Católica de Corea la Quinta Conferencia de la Jornada
Mundial de la Juventud, bajo el lema «Los jóvenes y la fraternidad: el reto de
una corresponsabilidad valiente». Se abordarán temas como la paz, el cuidado de la creación, la promoción de la vida, la amistad social, la economía, la salud
mental y la investigación científica.

Los jóvenes, la paz y la diplomacia
El tema de la diplomacia como instrumento para la construcción de la
paz ha sido el nexo común en las reflexiones de Badriyyakhanim Soltanli,
representante del Festival de la Diplomacia, y de la embajadora de Portugal
ante la Santa Sede, María Amélia Paiva.

Para Badriyyakhanim, que acaba de concluir una formación en
mediación internacional para la paz, la paz va más allá del silencio: es
dignidad, oportunidad, justicia y esperanza. El valor, explicó, no consiste en
gestos grandilocuentes, sino en optar por el diálogo cuando la violencia sería el camino más fácil; el respeto, en cambio, reside en reconocer la dignidad del
otro, incluso en el desacuerdo.

«Mediar no significa tener todas las respuestas, sino crear un espacio en
el que se pueda escuchar a las personas», afirmó. Ante los conflictos, las
migraciones, el cambio climático y la desinformación, defendió la necesidad de
una diplomacia concreta, inclusiva y valiente, capaz de traspasar las fronteras y de poner a los jóvenes en condiciones de asumir un papel de liderazgo,
subrayando en particular la contribución de las mujeres a la construcción de
una paz duradera.

Paiva: jóvenes, sean embajadores de la armonía
La embajadora María Amélia Paiva, que asistió a la JMJ de Lisboa, ha
renovado la invitación a los jóvenes para que sean «artífices de la paz y
diplomáticos de la esperanza», no simples espectadores, sino protagonistas.
Ha recordado la «diplomacia de la vida cotidiana», a través de la cual la
Iglesia invita a los jóvenes a aprender «el delicado arte de la diplomacia y el
oficio de la reconciliación», basados en los derechos inviolables de la persona,
en la libertad y en el Estado de derecho.

Esta diplomacia se traduce en gestos concretos: «cuando promueven el
perdón en su propia comunidad, cuando utilizan las redes sociales para
desarmar el discurso del odio y cuando se acercan a quienes son diferentes».
Y concluyó con un llamamiento: «No entierren sus talentos. Sean auténticos
artífices de la paz. Embajadores de la armonía».

Los jóvenes: la JMJ continúa en las comunidades y en las redes sociales
El testimonio de los jóvenes Gian Marco Esposito y Alessandro Galbiati,
que compartieron lo que vivieron en Lisboa, dio un rostro a lo que repitieron
todos los diplomáticos y agentes pastorales: la Jornada no termina cuando se
apagan las luces del escenario. Continúa en la comunidad, en las redes
sociales, en las decisiones cotidianas, hasta que, en 2027, este camino
valiente, respetuoso y pacífico alcance su próxima etapa: Seúl.