Desde que monseñor Martínez Fernández llegó al arzobispado de Granada, hace ahora tres años, sus actuaciones han estado sistemáticamente marcadas por la polémica. Polémicas también las tuvo en Córdoba, siendo obispo, donde se le enfrentaron varios sectores de la sociedad cordobesa, incluida la mismísima Caja Sur -donde la Iglesia es accionista mayoritaria- y con cuyo ex presidente, Miguel Castillejos, mantenía una enemistad tan pública como correspondida.
Quienes conocieron en Córdoba a monseñor Martínez no comprendieron nunca por qué le ascendieron en el escalafón de la jerarquía eclesiástica nombrándolo arzobispo de Granada y ya, entonces, vaticinaron no pocos problemas ante una personalidad tan compleja. Y estaban en lo cierto.
No sólo está presente el enfrentamiento con el profesor, ex canónigo y ex archivero de la Catedral, Francisco Javier Martínez Medina que lo va a sentar en el banquillo, sino con otras instituciones como la propia Facultad de Teología a cuya apertura de curso ni tan siquiera apareció. Algo inaudito. Difícil es saber si es porque la Facultad, que dirige la Compañía de Jesús, ha mantenido como profesor a Francisco Javier Martínez y no lo ha expulsado de su claustro docente, o porque en ella ha visto un foco de progresismo que no está dispuesto a permitir. Dicen.
De hecho, decidió retirar a los seminaristas que recibían su formación en esta institución académica y lo hizo argumentando que esta Facultad no era «la adecuada en el contexto cultural actual de la Iglesia». De los ocho que había, sólo uno quedó en el centro. Seminaristas que, por cierto, ya habían levantado su voz cuando incluso se les llegó a suprimir la conexión a Internet en el Seminario.
Ni que decir tiene que congregaciones, religiosos, sacerdotes y alumnos han denunciado el proceder de monseñor Martínez y, algunos, lo han elevado hasta la Santa Sede, como a la Santa Sede han llegado también las airadas protestas de católicos granadinos que han decidido no acatar, con la obediencia debida, las actuaciones unipersonales de su arzobispo.
(El Ideal de Granada)