Cinco fotografías de la fe(II): La tempestad sobre la barca -- Salvador Santos

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Enviado a la página web de Redes Cristianas

Jesús usa por segunda vez el término fe (??????) en el episodio de la tempestad sobre la barca (Mc 4,35-5,1; Mt 8,23-27; Lc 8,22-25). En su texto paralelo, Mateo utiliza otro término: “de poca fe” (?????-??????).
Este relato de la barca sufriendo un temporal fue incluido por Marcos en la secuencia de las parábolas. Aislarlo de ese contexto supone descargarlo de su significado.

En dicha sección se presenta a Jesús enseñando a “una multitud grandísima” (Mc 4,1). Utiliza ejemplos (“con parábolas”; v.2). Lo hace desde una barca (“subió a una barca”; v.1). La barca es figura representativa de la nueva sociedad (los Doce) constituida en el monte (3,13-19). La gente tiene ocasión de tener a la vista el novedoso Proyecto del Galileo.

Él expondrá, usando repetidamente la imagen de una semilla, el humilde comienzo del reino de Dios y su espléndido desarrollo. Anima a adherirse a su propuesta. Pero los discípulos
se muestran contrariados por tal planteamiento. No entienden qué objetivo persigue con la enseñanza a la multitud usando parábolas (“le preguntaron la razón de usar parábolas”; 4,10).

Ellos están persuadidos del naufragio de su descabellado plan. Se hundirá sin remedio ante la extrema e inevitable violencia
del imperio dominante. Los discípulos apuestan, en cambio, por contar con la multitud e impulsar un levantamiento popular como método eficaz para obtener el poder e instaurar el reino de Dios.

En esta escena cargada de simbolismo Jesús habla de fe dirigiéndose
directamente a los discípulos:
“¿Por qué sois cobardes? ¿Aún no tenéis fe?” (v.40)

Fe y cobardía se contraponen.
En la narración del paralítico, la fe se descubre en el movimiento decidido para ponerse al lado de Jesús. Aquí la ausencia de fe se manifiesta en la pasividad de los discípulos ante la propuesta del Galileo. Independientemente de las diferencias entre los textos sinópticos, los tres coinciden en la idea de que el miedo se opone a la fe.

Según Marcos, los discípulos están en contra de secundar la estrategia de Jesús.
Piensan que por la vía de constituir una insignificante sociedad alternativa el proyecto del Reino de Dios se iría a pique a las primeras de cambio. Ellos prefieren la fuerza de la multitud. Siguen aferrados a la toma del poder y al establecimiento de un imperio hegemónico.

La actitud de los discípulos ha generado una situación crítica en sus relaciones con Jesús: una fuerte tempestad
sobre la barca: “Sobrevino un fuerte torbellino de viento; las olas se abalanzaban contra la barca y la barca empezaba ya a llenarse” (v.37).

El Galileo ocupa el lugar desde donde se patronea la embarcación. Pero, intencionadamente, evita dirigir. Ni siquiera interviene. Les deja hacer. Son los discípulos quiénes tienen que decantarse por una opción: “él se había puesto en la popa, sobre el cabezal a dormir” (v. 38).

El proyecto de sociedad alternativa se halla estancado por la nula adhesión del grupo de discípulos. Ellos consideran equivocado el plan de Jesús y se encierran en sus planteamientos, incapaces de tomar alguna iniciativa. Demuestran su inmadurez escurriendo el bulto y urgiendo al Galileo a que sea él quien cambie de idea:
“Maestro, vamos a sucumbir, ¿y no te importa?” (v.38).

Pero él no se plegará a sus exigencias. Antes bien, les echará en cara la falta de adhesión (fe) a su propuesta: “¿Aún no tenéis fe?”
Fe es sinónimo de adhesión a su persona y a los objetivos que él persigue. Los discípulos, temerosos, han dado muestras evidentes de renunciar a comprometerse con la propuesta de Jesús. Él les reprocha su deslealtad: “¿Por qué sois cobardes?”

La carencia de fe se observa al recular.
Se han echado atrás. El miedo paraliza e impide avanzar. La falta de fe del grupo coincide con su arraigo en la religiosidad del Antiguo Testamento y su plena confianza en las promesas divinas de hegemonía política para Israel. La religión les proporciona seguridad. El plan del Galileo, dudas. El choque de modelos resulta inevitable. Los discípulos originan el temporal.

Se oponen a seguir el programa de Jesús y tratan de frenar su avance enquistándose en la pasividad.
El miedo al fracaso de la sociedad alternativa señala la falta de aceptación de la misma. Sin adhesión, los seguidores revelan no serlo. Se vuelven paralíticos. Lo contrario a la fe no es, por lo tanto, el ateísmo, sino la falta de compromiso provocada por el miedo que abate y condena a la inmovilidad.

Para Jesús, la condición de discípulo conlleva implicarse con la vida en el desarrollo de su programa. Por eso exigirá la fe: una lealtad sin fisuras, certificada con la práctica y a prueba de temporales.