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Chile: Jesús nace cada día para iluminar la historia -- Varias organizaciones

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Reflexión y Liberación

Las organizaciones abajo firmantes comparten el siguiente Mensaje de Navidad, dirigido a las comunidades y al pueblo de Chile.
I.-“Tu plata se ha convertido en escoria, tu vino está mezclado con agua. Tus jefes son unos rebeldes, compinches de ladrones; todos buscan recompensas, y van detrás de los regalos, no hacen justicia al huérfano, ni atienden la causa de la viuda”. (Is. 1, 22s.).

El texto del profeta Isaías pareciera un mensaje explícito y directo al país del Bicentenario, empapado de fiestas, conmemoraciones grandilocuentes, miembro de la OCDE, pero que vio caer el telón tras el terremoto de febrero pasado, junto a la huelga de hambre de los presos políticos mapuche (ocultada por los medios de prensa), y el accidente de los mineros (también ocultado como accidente evitable, pero exaltado en la fase de rescate).

Se suman los conflictos por devolución de tierras y la represión en Rapa-Nui; la huelga de hambre de los pobladores de Caimanes; la “revolución educacional”; el juicio en ausencia realizado en Francia a violadores de derechos humanos de Chile; la extensión de paros laborales; las “desvinculaciones” de trabajadores de la administración pública; etc…; etc…

Todo esto también ocultado tras los artificios de la Teletón, salvo las muertes ocurridas en el incendio de la cárcel de San Miguel, que no fue posible ocultar porque los reclusos se comunicaron con algunas radioemisoras.

II
En este marco será la Navidad. El nacimiento de Cristo que es recordado por quienes son sus discípulos y misioneros, quienes dedican su tiempo a otros y que son capaces de escuchar; son siervos de Dios a través de los cuales Dios sirve y se manifiesta al mundo tomando sobre sí los sufrimientos ajenos y haciéndolos propios.

El nacimiento de Cristo nos sindica que en la vida siempre hay que elegir. Al seguir el “camino ancho”, se arrastrará una vida pobre y monótona, viviendo y muriendo como los carneros, que dejan tras de ellos algo de lana, algunos balidos y mucho estiércol. Si se sigue el “camino estrecho”, esto es, el bien, se tendrá el amor, la lucha, el sentido de la existencia.

III.
Es este último el camino del cristiano, quien debe salir a transformar el mundo para que en él reine la solidaridad. Es el testimonio lo que refleja la unión con Dios. Y el espíritu habitado por Dios puede ver el sentido oculto de los acontecimientos, purificando la tierra para poder plantar la nueva simiente. Cada uno es responsable ante Dios de sus decisiones últimas, en un mundo en el que la mascarada del mal ha revuelto los conceptos éticos, mostrándose bajo la apariencia de la caridad, oscureciendo la necesidad histórica, de la justicia. Es ésta una expresión demoníaca.

IV
¿Qué rumbo adoptar?
Al evitar el conflicto, existe la posibilidad del refugio en las virtudes individuales, cerrando los ojos y los labios ante la injusticia que ocurre a nuestro alrededor. No obstante, el autoengaño no tranquilizará la conciencia ante lo que se habría dejado de hacer.
También es posible aceptar resignadamente lo que ocurre en el mundo. O entregarse incondicionalmente al más fuerte, o al vencedor, o al exitoso. Otro camino consiste en ponerse los innumerables disfraces para esconder la irresponsabilidad, aceptando continuar con una conciencia tranquila en lugar de una conciencia digna. Es común aceptar lo malo para evitar lo peor, sin visualizar que allí se encuentra el comienzo de las tragedias.

V
¿Qué hacer?
La fe y el “Dios con nosotros” exhortan a la acción de mayor responsabilidad, respondiendo su llamado. Dios esconde siempre en el fondo de los cimientos del mal, la voz tenue pero insoslayable de la justicia. Es, entonces, un deber del cristiano estar atento a los avatares del devenir de la historia. La contemplación y el compromiso con la historia son dimensiones sustantivas de la existencia cristiana y, en consecuencia, no pueden eludirse.

La presencia de Dios y su palabra deben ayudar a discernir cómo se establece la relación entre la vida de fe y las exigencias de construcción de una sociedad humana y justa. La promoción de la justicia es hoy la expresión sustantiva de la fe. La justicia es otra cara de la verdad. Y la verdad otorga sentido de trascendencia al hombre, creando la posibilidad de grandes acciones. La mentira corroe la vida.

El hombre justo y veraz se transforma en profeta. El profeta, cuando todo el mundo desespera, es el único que espera. Y cuando los otros esperan, es el único que se impacienta. Es la rebelión frente al mal que, cuando es por causa de Dios y del prójimo, es resurrección. “No hay para Cristo espacios sagrados y profanos. (…). Dios está especialmente en las prácticas humanas que ayudan a construir el Reino, que es justicia y paz”. (…) Porque “Dios no llama al hombre a huir del mundo, sino a la responsabilidad con el otro, con la justicia, con la verdad, con el respeto, con el trabajo honesto”. (Boff, L., “Jesucristo y nuestro futuro de liberación”, IndoAmerican Press Service, Bogotá ,1978, pág. 45 ).

Es ésta la solidaridad, que permite ver que no hay verdad en las mascaradas, ni en el brillo de las luces de colores, ni en los Viejos Pascueros, ni en la sonrisa cínica de las autoridades y de los “rostros” de la televisión. La solidaridad es capaz de superar la aparente contradicción entre la acción y la contemplación, asumiendo el conflicto y haciéndolo desaparecer.

Es difícil reconocer a Dios bajo los disfraces. No obstante, toda la realidad es la encarnación de la Palabra de Dios. Estamos habituados a experimentar a Dios desde el exterior. Pero la experiencia de solidaridad es desde la interioridad. La Navidad capitalista procura volcarnos hacia el exterior, a estar pendientes de consumir y de las sensaciones de fuera. Por eso nos pasan inadvertidas las voces de la propia conciencia.

El profeta Isaías permite sintetizar el sentido de la Navidad, al señalar que “el espíritu del Señor Yavé está en mí, porque Yavé me ha ungido. Me ha enviado a llevar la Buena Nueva a los pobres, a curar a los corazones oprimidos, a anunciar la libertad a los cautivos, la liberación a los presos”. (…). “Ellos reconstruirán las viejas ruinas, levantarán de nuevo los edificios caídos del pasado, restaurarán las ciudades demolidas, las ruinas de pasadas edades”.(Is. 61, 1-4).

FRATERNIDAD LAICA CARLOS DE FOUCOULD/CHILE

REVISTA “REFLEXION Y LIBERACION”

GRUPO DE REFLEXION CRISTIANA VALPARAISO

OBSERVATORIO POR EL CIERRE DE LA ESCUELA DE LAS AMERICAS

COMISION ETICA CONTRA LA TORTURA

COMITE OBISPO OSCAR ROMERO – CHILE

Chile, Navidad de 2010.

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