El rincón del peregrino
Y, sobre todo, no te tomes tan en serio: Ríete de tus propios fallos, pide perdón cuando metas la pata y da gracias por estar vivo cada vez que te vayas a la cama.
Perdona al instante: No cargues jamás con piedras en el zurrón del rencor.
Cuando te ofendan, trágate el orgullo, sonríe y rompe la cadena del odio antes de que llegue la noche.
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