diosenlafrontera
El celibato obligatorio no nace del Evangelio, sino de una decisión histórica que hoy muestra sus grietas. Mantenerlo como ley universal no solo es discutible: es ignorar un problema que la Iglesia ya no puede seguir aplazando.
El celibato sacerdotal, tal como se vive hoy en la Iglesia latina, no puede entenderse sin distinguir con claridad entre carisma evangélico y ley eclesiástica. La confusión entre ambos planos ha generado una de las tensiones más persistentes del cristianismo: imponer como norma universal lo que en su origen pertenece al ámbito de la libertad y del don. Ver noticia original en …

