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Celebramos la esperanza cristiana -- Benjamín Forcano, teólogo

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Benjamín Forcano1Panel Litúrgico, Febrero 2017
1 CELEBRAMOS LA ESPERANZA CRISTIANA. Benjamín Forcano
En memoria de …
. El hecho de esta celbración, tiene específico e importante signidicado y da para que lo valoremos y vivamos en sí mismo sin mezclarlo con la Misa, que requiere otro espacio y tratamiento.
Saludo y acogida
Hay algo que nos distingue a los cristianos –creyentes en Jesús de Nazaret- de los que no creen: la esperanza en la resurrección. No es lo mismo creer que la vida termina con la muerte y acaba en la nada, que creer que continúa y alcanza la plenitud en su encuentro con Dios Padre, Señor de la Vida y de la muerte.

Nos reunimos para compartir y afianzar esta nuestra fe. Lo hacemos en un mundo multiformemente descreído, de espaldas al parecer a todo lo que no sea disfrute del mundo presente, sin negarles por ello autenticidad y calidad de vida. Nosotros podemos compartir con ellos su calidad de vida, sus nobles propósitos por mejorarla, pero aportamos algo nuevo, que es señal de nuestra identidad cristiana: la esperanza en la resurrección.
Y lo hacemos en memoria de …… creyente al igual que nosotros. Y lo hacemos por dos motivos: para celebrar su encuentro gozoso y definitivo con Dios Amor y por sentirnos agradecidos por el ejemplo, coherencia y fidelidad de su larga vida. Gozo, pues, estímulo, compromiso y esperanza, son los sentimientos que nos mueven a estar juntos en esta celebración.

Lecturas que alumbran y fortalecen nuestra esperanza

Del moralista Bernhard Háring
Cuando un casquillo de granada me hirió en la cabeza, pensé: “Ha llegado el momento: el Señor me llama”. Pero no llegué a morir. A partir de entonces, me familiaricé con la idea de la muerte y muchas de las cosas que nos molestan perdieron importancia. Ante la muerte todo adquiere un significado distinto. …”
Cuando alguien me pide que hable de la muerte, yo digo que me la imagino como la fiesta más grande a que jamás me hayan invitado. Para mí, y para todo creyente, representa la alegría del encuentro con el Señor de la vida”.

Del obispo Pedro Casaldáliga
“¿Por dónde iréis al cielo,
si por la tierra no vais?
Morir siempre es vencer
desde que un día,
alguien murió por todos, como todos,
matado, como muchos…
Procura que la Gracia y la Ternura
llenen de vino nuevo…
tu ánfora de barro.
Ama a todos los hijos de los hombres.

Si no tuviera fe para negar la muerte, quizá yo no tendría coraje de nombrarla.
Quizá yo no sería capaz de estos caminos, si no estuviera Dios , como una aurora, rompiendo la niebla y el cansancio.

El amor no es bueno
por ser mandamiento
mas por ser amor”.

Del teólogo Leonardo Boff
Los sabios a fuerza de vivir y de aprender las lecciones de la vida, acaban por superar todos los miedos. Especialmente el miedo a la muerte. Superar el complejo más difícil de integrar, según Freud, que es el complejo de la muerte. Porque los sabios ven a la muerte como parte de la vida. Se dan cuenta que la vida es mortal, que vamos muriendo despacio, lentamente, a prestaciones, desde el primer momento hasta acabar de morir.
Al integrar a la muerte en la vida , superan la muerte. Ingresan en el reino de la plena libertad. Morir es entonces solamente un cerrar los ojos para ver mejor, para ver los espacios infinitos del mundo y los secretos más escondidos de la vida.
Los que en su vida profundizan en el sentido del amor a Dios, empiezan a experimentar la inmortalidad y las bienaventuranzas que ese amor confiera a la vida. Vivir es esperar esperando ´para pasar a mejor vida” como dicen las gentes de los pueblos. Morir entonces no es morir. Es caminar al encuentro de la Fuente para beber de la vida eterna. Es entrar en “un alegre amanecer”. Morir, entonces, es vivir más y mejor”.

Principio del formulario

Del apóstol San Pablo ( I Cor 15,1-21)
Hermanos: “Os transmití que Cristo fue sepultado y que resucitó al tercer día. Y que todos los que han gozado de su aparición y yo mismo, el último, os hemos predicado que Cristo ha resucitado de entre los muertos. ¿Y cómo pues andan algunos diciendo que Cristo no resucitó?
Si Cristo no resucitó, vacía es nuestra fe. Si solo para esta vida tenemos puesta nuestra esperanza en Cristo, somos los más desgraciados de los hombres. ¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos como primicias de los que murieron”.

Del evangelista Lucas (24, 1-12)
Muy de mañana, las mujeres fueron al sepulcro, llevando aromas que habían preparado. Llegaron y entraron pero no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. Y no sabían que pensar de eso.
Entonces se les presentan dos hombres resplandecientes que les dicen: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado. María Magdalena, Juana y María la de Santiago, regresando del sepulcro comenzaron a contar todas estas cosas a los apóstoles y a todos los demás. Sus palabras les parecían desatinos y no las creían. Sin embargo, Pedro voló hacia el sepulcro, se inclinó, vió sólo las vendas y se volvió asombrado por lo sucedido”.

Comentario – Explicación

Hermanos y amigos, queridos todos.
No por el azar nos encontramos hoy aquí. Ha habido caminos previos hasta llegar aquí:
caminos de encuentro y amistad, en los que nos hemos conocido, tratado y ayudado.
Creo que han sido momentos gratos, inolvidables, donde se estrechaban lazos de nuestro mutuo querer.
Es lo que de una manera más o menos intensa tejimos algunos con ….. Se nos convoca a esta celebración para considerar y valorar su fallecimiento a la luz de nuestra fe cristina.
Me gustaría compartir con vosotros algunas cosas.

En primer lugar, constatar y felicitarnos por los que, aún sin ser parientes de….. han sabido estar junto a ….. como si lo fuera, con mucho amor, sin limitar para nada el cuidado.

En segundo lugar, subrayar que, detrás de todo eso, está la huella de Dios, alienta la existencia de quien nos ha hecho, la grandeza misma de Dios, del Dios Amor, nuestro Padre,que nos declara hijos suyos y no siervos.
El Padre y yo somos una misma cosa, dice Jesús. Y el amor con que él me ha amado, es con el que yo os he amado.Y os pido que os améis los unos a los otros como yo os he amado. En esto conocerán todos que sois discípulos míos.

Y, en tercer lugar, proclamar algo que sobrepasa todo lo que nuestra imaginación pueda soñar: que la vida de cada uno de nosotros , encuentra en la muerte la puerta que se le abre al cielo, que es Dios, quien nos ha hecho para estar eternamente con El, y gozar cabe él, de toda plenitud de bien, de belleza, de libertad, de amor, de felicidad.
Y esto lo sabemos más que por la razón, por la verdad más asombrosa que jamás haya oído la humanidad: que Jesús ha resucitado, que el Nazareno, dado por muerto y fracasado, está vivo, venció a la muerte.
Frente al odio y soberbia de los poderosos que lo crucificaron, Dios hizo valer su señorío, rescatando a Jesús de la muerte.
No sé si hemos reparado en el impacto que supuso la resurrección de Jesús para los discípulos que le siguieron y convivieron con El. Su final en la cruz, tan violento e inesperado, los dejó desolados. Estaban abatidos y asustados.
Pero la noticia dada por María Magdalena, María la madre de Santiago y Salomé, de que el sepultado no estaba en la tumba y de que a varios de ellos se había aparecido vivo y hablado con ellos, los deja aún más trastocados. Un hecho semejante no cabía en la cabeza de un judío. ¡Imposible!
Pero, a partir de este hecho, los apóstoles quedan transformados, convencidos de que la verdad asistía al crucificado.
Y, sin miedo, salen a proclamar: “Vosotros, jefes de Israel, matasteis al autor de la vida, pero Dios lo resucitó, nosotros somos testigos”.
Pero la cosa no acaba ahí. Jesús añade que lo mismo que El, también nosotros resucitaremos: “Volveré y os tomaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros”.
Ciertamente, esta verdad es una de las que constituyen la identidad de nuestra fe cristiana. Admiro a los que, sin fe, luchan por la justicia y la verdad y reivindican el bien y derechos de todos. Hay quienes identifican la vida con la materia, y creen que una vez se acaba la materia, se acaba también la vida.
Yo, ni racional, ni científica, ni filosóficamente creo eso. Y lucho como ellos por aproximar cada vez más esta tierra al cielo que nos espera, pero creo y añado algo más: que el Dios Amor nos mostró en Jesús de Nazaret el sentido y la meta última de nuestra vida, certificándolo con el hecho ineludible de su Resurrección.
El resucitó y con él resucitaremos nosotros.

Esta es la noticia más grande que debemos albergar en nuestro corazón: ”Nunca, de nadie, en ningún lugar, se ha dicho lo que de Jesús de Nazaret: ha resucitado”.
Hermanos y amigos: “Vivimos no para morir, sino para resucitar”.
La ausencia de…… y de tantos otros seres queridos, nos entristece pero a la vez nos libera de toda pena porque sabemos que ella ha entrado a gozar con Dios de la bienaventuranza plena.
Poco más podría añadir a estas palabras. Resucitar es abrigar como un tesoro esta convicción, es ir adelantando con nuestra vida el género de vida que llevaremos junto al Dios Padre, que nos ama y nos espera.
Disponemos de una vida: hermosa si la vivimos como Jesús de Nazaret, libre cada vez más de ataduras, miedos y contradicciones; debemos ir construyendo ese hombre nuevo de justicia, de libertad, de ternura, de amor y de solidaridad que nos enseña Jesús; debemos aproximar cada vez más esta tierra al cielo que nos espera; debemos hacer que nuestras obras, en una y otra parte, sean capaces de suscitar la querencia y el encuentro con Dios, que es Dios de todos y de todo.
El resucitó y nosotros resucitaremos con El. La muerte vista así, bien puede llamarse como la llamaba San Francisco de Asís “Nuestra hermana la muerte
¡Celebramos la vida, celebramos la resurrección!
Esperanza , pues, amor, júbilo, solidaridad y ymucha paz.

CREDO de la esperanza cristiana

Creemos
Que más allá de este mundo y después de la muerte, se cumplen los más antiguos y apremiantes anhelos de la humanidad: la muerte no es lo absolutamente definitivo, el sufrimiento, el infortunio, el dolor, la vejez no es lo definitivo.

Creemos
Que nuestra búsqueda terminará en una realidad plenamente nueva.

Queremos
Trabajar por una sociedad e iglesia mejor, -más justas, más libres, más pacíficas – sin olvidar que esta meta nunca la podremos realizar aquí plenamente.

Creemos
Que esta plenitud de libertad y felicidad es para todos,incluso para los han sufrido y llorado sangrando en el pasado. Habrá muerte para la muerte. Liberación sin una nueva esclavitud.

Creemos
Que entonces tendrá vigencia directa el reinado de Dios: reino de salvación definitiva, de la justicia cumplida, de la libertad perfecta, de la verdad inequívoca, de la paz universal, del amor infinito, de la alegría desbordante, de la vida eterna.
Amén. Así sea.

Nuestro orar es comprometerse

Señor, Tú nos creaste para seguir a Jesús y vivir como él anunciando tu Reino.

1.En lugar de anunciar ese Reino, muchas veces hemos anunciado el reino del egoísmo, de la prosperidad y del beneficio propio. No hemos compartido nuestros bienes con los que lo necesitan.
Todos: Noz rrepentimos Señor y actuaremos con solidaridad.

2.Tu reino se construye optando por la justicia y el amor. Nosotros lo hemos negado pactando a veces con los ricos, facilitándoles la opresión y dominación de muchos hermanos.
Todos: Nos duele , Señor, esta complicidad y prometemos enmendarnos.

3.Hemos querido compaginar a veces nuestra apatía, cobardía o indiferencia a este mundo con un desprecio o huida hacia un mundo espiritual ficticio. Queríamos asegurar el cielo olvidándonos de la tierra, casa nuestra y obra tuya.
Todos: Lo confesamos, Señor, y trabajaremos por vivir solidariamente con los demás.

4.La resurrección de Jesús alumbró nuestras vidas. Pero esa luz se nos desvaneció no poco y volvimos nuestra vida oscura y triste, por nuestro apego a este mundo.. Y dejamos de ser sal y luz de la tierra. Y dejaron de alabar al Padre.
Todos: Lo reconocemos , Señor, y trabajaremos para que nunca se apague en nosotros esa luz.

Oración
Señor, Tú nos conoces, nos quieres y sabes cuanto padecemos, gozamos y necesitamos . Tú nos quieres vigilantes, activos, solidarios, esperanzados para hacer de este planeta Tierra, un hogar anticipo del que nos espera en el cielo.
Es tarea que nos proponemos hacer como Jesús de Nazaret, fieles al anuncio de tu reino.
Todos:Amén.

Oración del Padre nuestro
“Cuando recéis, no seáis palabreros como los paganos, que se imaginan que por hablar mucho les harán má caso. No seáis como ellos que vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que se lo pidáis. Vosotros rezad así:
Padre nuestro del cielo,
proclámese que Tú eres santo,
llegue tu reinado,
realícese tu designio en la tierra
como en el cielo;
nuestro pan del mañana dánoslo hoy
y perdónanos nuestras deudas
que también nosotros perdonamos a nuestros deudores;
y no nos dejes ceder en la prueba,
sino líbranos del Malo “ ( Mt 6, 7-18)

RECUERDO y TAREA
Hacer nuestro el retrato del hombre nuevo

El hombre nuevo:

1.Mantiene una actitud crítica
y una gratuidad contemplativa

2. Se hace libre frente a los poderes y seducciones.
Su libertad es la de los que están dispuestos a morir por el Reino.

3.Vivir en estado de alegría.

4. Su tesoro son los pobres.

5. Su pasión: la justicia y la verdad, la denuncia profética y la revolución diaria.

6. Le guía la fraternidad igualitaria, el ecumenismo, por encima de razas y edades,
De sexos y credos.

7. Su objetivo es lograr una sola clase humana, aboliendo las clases sociales.

8. Habla lo que cree.
Cree lo que predica.
Vive lo que proclama.

9. La esperanza es su estrella, desde el hoy para el mañana, desde la historia hasta la plenitud del Reino.
Pedro Casaldáliga

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