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CEBS en renovación -- Padre Pablo Urquiaga, Parroquia de Caricuao, Caracas, Venezuela

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Comunidad de base2Con motivo del Encuentro Nacional de CEBS, Venezuela, Noviembre 23-26 de 2017
Aporto unas pistas a esta búsqueda.
1) Actualizar y renovar el discernimiento del momento actual. En el método de las Cebs., el punto de partida es siempre el VER la realidad. En estos momentos de cambios rápidos, frecuentes y profundos, es necesario hacer análisis cultural. tratando de aclarar en qué consiste el cambio cultural que estamos viviendo. Partir, en las reflexiones de las Cebs. de problemas reales que estén viviendo las Cebs. es fuente de una nueva mentalidad. La conciencia de que navegando en el neoliberalismo, en la civilización del consumo, de la diversión, vamos al fracaso, nos ayudará a cambiar las cosas y a buscar alternativas viables.

2) Profundizar el mensaje de Jesús en el Evangelio. Volver a Jesús. Hoy el conocer su proyecto y la forma en que él cumplió la misión encomendada, es indispensable. Sólo así podremos asimilar las actitudes que son centrales en el Evangelio: Sentir desde las entrañas, compadecerse y compartir. En Jesús encontramos la respuesta a los problemas actuales. Por tanto, la formación bíblica es necesaria para descubrir al Jesús histórico en relación de identidad con el Cristo de la fe. El Papa Francisco en la exhortación sobre la Alegría del Evangelio, nos invita a un encuentro con Jesús y a ser sus testigos en el mundo actual. Las Cebs. están llamadas a encontrarse con Jesús y a dar testimonio de su proyecto de vida.

3) Vivir la Mística del seguimiento de Jesús. Seguir a Jesús es la única forma de creer en él. La espiritualidad del seguimiento de Cristo, cuya misión es la construcción del Reino de Dios, consiste en dejarse guiar por el Espíritu porque es el motor que guía a los seguidores de Jesús, con su soplo dinamiza su caminar les anima en la esperanza. Es una espiritualidad en medio de la persecución, una espiritualidad pascual. Este ministerio tendrá que facilitar tiempos y dinámicas para vivir las motivaciones propias del discípulo/a misionero/a, que invita a la misión, paradigmática y programática, a decir del Papa Francisco. Una espiritualidad centrada en el Reino de Dios, viviendo la opción por los pobres.

4) Vivir la mística del “Pueblo de Dios”, respetar la autonomía de los laicos y laicas. Viviendo “el sentido de fe.” En el modelo de Iglesia de comunión circular, no hay niveles de unos sobre otros, sino comunión en la horizontalidad. La comunión supone la igualdad. Las Cebs. están llamadas a vivir la libertad en el servicio al Reino de Dios. El parámetro de la comunión no está sólo ni principalmente en la relación con los pastores, sino en el servicio al Reino. Vivir esta libertad supone riesgos, valor para pronunciar su palabra con libertad, pero con respeto y en comunión.

5) Vivir las cebs como expresión de la iglesia comunidad. Durante mucho tiempo y aún actualmente, muchos piensan que las Cebs. son grupos de reflexión bíblica. Esta concepción se queda corta y es ambigua ya que no expresa su identidad de Iglesia de Jesús. Un grupo no tiene todas las características de Iglesia, en él no es posible vivir los elementos constitutivos de la misma; en el grupo, a lo sumo se viven algunos: el tener la Palabra de Dios en el centro de su vida, pero no el de celebrar la vida, el de vivir la comunión, la Ministerialidad y la Misión. El grupo puede ser uno de los elementos de la Ceb, pero no la Ceb.

Comprender esta identidad eclesial y buscar caminos concretos y adaptados al contexto en el que se vive, lleva a precisar cómo ser un nivel de base de la Iglesia y vivir la espiritualidad de seguimiento en el Espíritu. Es importante la vivencia de Asambleas comunitarias en las que participen todos los grupos y campos de trabajo del barrio o rancho en la toma de decisiones, en la animación de la vida eclesial, en la formación, en la celebración de la vida; y de Consejo comunitario, es decir, de equipo coordinador.

6) Vivir el servicio de la articulación, con una sencillez y humildad testimoniales, es un desafío de las Cebs., y por tanto, un compromiso,. “Entre ustedes el que quiera ser el más grande, hágase el servidor de los demás y quien quiera ser el primero hágase el sirviente de todos. Porque el Hijo del hombre no vino a ser servido, sino a servir y a dar la vida como rescate por muchos” (Mc 10,44-45). Para servir es necesaria la libertad que da el Espíritu. En una palabra, las Cebs, deben romper el clericalismo y vivir la libertad del Espíritu en la comunión.

7) Comunidades en las que los niños/as, adolescentes y jóvenes sean nuevos sujetos de la era digital. Ellos son los que pueden ayudar en la comprensión del mundo actual, pero además ellos son los sujetos naturales en esta nueva época digital. Ayudar a los jóvenes a prever las consecuencias de dejarse arrastrar por este sistema digitalizado y de depredación del planeta, de su actitud irresponsable, inmediatista y hedonista, a buscar un desarrollo sostenible. Hay que apoyarlos para que busquen y encuentren a Dios en el silencio en la oración, en el servicio al prójimo, muy especialmente en los despojados, a encontrarse con Jesús. Hay que estar dispuestos a aprender de ellos para insertarnos en esta cultura digital de la que ellos son expertos. Ellos son “digitales natos”, nosotros somo “digitales migrantes”. Es indispensable aprender a usar los medios digitales (redes sociales) en la evangelización.

8) Comunidades ministeriales con ministerios nuevos sobre todo en la esfera social. La Iglesia es el pueblo de Dios, que lleva a cabo su misión a través de los ministerios, que son la puerta y la ventana de salida al mundo; es a través de ellos que sale de sí misma para comunicar la buena noticia del amor de Dios, para anunciar alegremente que está decidido a ofrecerle la salvación. Como Jesús, ella lleva a cabo la misión a través obras y palabras que manifiestan su compasión; este es el gran servicio que ofrece. La Iglesia, continuadora de la obra de Jesús, está llamada a ser servidora, a ejemplo de Jesús, que no vino a ser servido sino a servir y a dar la vida por muchos (Mc 10,45) y es a través del servicio que ella cumple su misión.

Las Cebs., Iglesia de Jesús, están llamadas a ser comunidades servidoras, de aquí que uno de los desafíos surgidos en este nuevo contexto, sea el ser una Iglesia ministerial, promoviendo sobre todo los ministerios en el campo social.

+ Ministerio de la concientización política. Este ministerio está ligado al tercer paso del método: el actuar. Aquí hay una variedad grande de servicios que las comunidades puede ejercer: la promoción de la economía solidaria y consumo responsable, el cuidado de la creación, la asistencia a los necesitados y pobres, la promoción del comercio justo, la promoción de la paz, la relación y participación con otras organizaciones que trabajan por responder a la problemática del pueblo. Además es muy importante que haya quien ayude a las organizaciones promocionales a dar el paso a la concientización política. No se trata tanto de un poder de gobierno, sino de la toma de conciencia de que la sociedad civil es la promotora de un nuevo orden social y del control de los que ocupan puestos de responsabilidad pública. Cuando las organizaciones sociales, no tienen una dimensión política ciudadana, quedan muy débiles y pronto pueden disolverse o ser coptadas por partidos políticos. Es aquí donde las Cebs tienen que hacer un gran esfuerzo, porque la situación de apatía social y política hace que sus miembros poco participen en el campo social y político. Este es un gran desafío.

+ Ministerio de la solidaridad. En este inhumano que invita a un individualismo exacerbado, en donde se vive un culto a la personalidad narcisista, que hace que los individuos busquen la solución a sus problemas sin referencia a la comunidad, el ministerio de la solidaridad de las Cebs. es fundamental. De hecho se da diversas acciones y organizaciones de ayuda mutua que las comunidades promueven, desde la asistencia social en los momentos de emergencia, hasta las siembras en común, tienda comunitaria, fondos comunes de ahorro, cooperativas, fondos de producción. Esto hace que las Cebs. sean solidarias no únicamente por sus acciones y organizaciones, sino sobre todo por su actitud de preocupación de la comunidad. Esta solidaridad es un rayo de esperanza en la noche sombría, sino también un signo, un sacramento para la civilización del amor.

+ Ministerio del diálogo y acción ecuménica. Sobre principios de sólida identidad eclesial, la comunidad eclesial de base debe abrirse a un ecumenismo no tanto teórico sino práctico. Esto supone una actitud que rechaza la confrontación y que promueve la apertura a los otros grupos religiosos y otras Iglesias. Este ecumenismo no inicia con diálogos doctrinales, sino acciones a favor de la mejora de las condiciones del pueblo. La cooperación en luchas a favor de la justicia social, de la defensa de los DDHH. Ahí se inicia el camino de los pobres hacia un ecumenismo que quizás mañana pueda ser doctrinal y quizás disciplinario. La práctica ecuménica de los pobres es el reconocimiento de qua la salvación de Cristo y la liberación humana operan en ámbitos más allá de las fronteras visibles de la Iglesia.

+ Ministerio de promoción de la paz. El sistema neoliberal que vivimos es un proyecto que mata, porque causa deliberadamente la muerte a pueblos enteros. Nunca se había producido tanta riqueza como actualmente, pero no se reparte de una manera equitativa, sino que unos pocos son los que gozan de las riquezas producidas y la mayoría pasan hambre y necesidad. Esto causa violencia, que es pretendida conscientemente los que tienen el poder económico, político y cultural. Las víctimas de este sistema, que son la mayoría, son llamadas “efectos necesarios” para que todo marche bien. Los gobiernos ya no atacan las causas de la violencia, sino que buscan controlar los efectos, para que no se vayan más allá de los límites permisibles y haya seguridad, y las cosas sigan como están. Procuran seguridad, no paz.

Urge promover la paz, que no es únicamente ausencia de guerra, sino una búsqueda de un nuevo estilo de vida, en el que todos puedan tener una vida digna, con lo necesario para tener una convivencia pacífica.

Las Cebs deben considerar la causa de la paz como una tarea a la que no pueden renunciar y buscarla desde la familia, el contexto pequeño en el que viven. Deben colaborar a través de los ministerios de paz, con las organizaciones ciudadanas que tienen el mismo objetivo: Construir la paz.

9) Comunidades que reactualicen la Opción por los pobres, tomando en cuenta los nuevos pobres en este sistema que ha excluido a muchos de su dignidad y de los bienes necesarios para una vida digna. Es importante la defensa de los DDHH, sobre todo de las víctimas de la violencia. En esto puede orientar los documentos del Papa Francisco: La exhortación sobre “La alegría del Evangelio” y la Encíclica “Laudato si”.

CONCLUSIÓN.

Una característica de este nuevo rosto de las Cebs es el dejarse guiar por el Espíritu Santo. La acción del Espíritu es impulsarnos a vivir la libertad en el amor. Esta libertad es un don del Espíritu, pero también es una conquista humana, a través del proceso de liberación, en primer lugar del sistema que oprime, sobre todo a los pobres, que no tienen libertad, ni económica, ni social, ni política. Los procesos de liberación son signos de la presencia del Espíritu que empuja hacia la meta del Reino de Dios. Participar en los procesos de liberación supone una libertad frente a las leyes que oprimen, frente al sistema que ha puesto el dinero en el centro y que sacrifica la vida de los pobres. Libertad frente a las ideologías que justifican las prácticas de dominación. Sin libertad nos quedamos pasivos ante las injusticas. El miedo nos paraliza.

Este es el gran reto de las Cebs que en muchos casos están autoreferenciadas, volcadas sobre sí mismas. Las Cebs han de estar en salida hacia las periferias. Es conocida la frase del Papa Francisco: “Prefiero una Iglesia accidentada por salir a la calle, que una Iglesia metida en la comodidad de un hospital”. La Iglesia que no está en salida no es Iglesia de Jesús.

Es el Espíritu el que nos conducirá por los caminos desconocidos, y nos dará la sabiduría y fortaleza para responder a los desafíos que el cambio de época nos presenta. Así como condujo a las primitivas comunidades al abrirse al mundo greco romano.

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