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Caso Arregi: «Que no venga un juez USA y mande a la cárcel al obispo…» -- Xavier Pikaza, teólogo

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Xavier Pikaza

Tres incógnitas, tres luces: Arregi, Munilla, Franciscanos
Munilla+Arregi*Arantzazu… Es una ecuación difícil de resolver, aunque no imposible (pues nada hay imposible para Dios, como repite la Biblia). Pero un famoso profesor de universidad, de cuyo nombre no quiero (puedo) acordarme, me escribe diciendo: «Que no venga un juez USA y condene al obispo…», como podrá ver quien siga leyendo este post.

El tema de fondo es conocido, pues viene apareciendo en los medios eclesiásticos,pero quiero recordar algunos datos, para los menos expertos en temas de pequeña iglesia (la Gran Iglesia es mucho más que todo esto, aunque anda metida también en estos «pucheros», marmitakos o caldos):

1. José Ignacio Munilla es nombrado obispo de San Sebastián (10 01 10), y Joxé Arregi, teólogo franciscano de Arantzazu, afirma que viene con (o tenía ya) una carpeta “electrónica” en la que precisa los cambios que deben hacerse en la diócesis (citando a las personas, sobre todo sacerdotes) con las que se debe y no se debe contar. Todo normal: es normal que un obispo (como cualquier gerente) traiga su carpeta de acción y que todos sepan lo que contiene. Parece que el tema no agradó a algunos. Como se ve es un tema de “secretos”. Con esta ocasión, los superiores franciscanos (=Arantzazu), tras contacto con Munilla, pidieron a Arregi que guardara silencio por un tiempo, y él aceptó la petición. Sigue el silencio o secreto.

2. Pero el pasado 17 de junio apareció en todos los medios eclesiásticos (RD, Atrio, Cristiano Adulto, Redes Cristianas) una reflexión de Arregi pidiendo y tomando de nuevo la palabra, tras siete meses de silencio. En ella decía públicamente que Munilla había querido “imponer” a los de Arantzazu una solución para su caso.

«Debéis callar del todo a José Arregi. Yo no puedo, hasta dentro de dos años [hasta que haya tomado las riendas de la diócesis], adoptar directamente esta medida contra él. Pero ahora debéis actuar vosotros. Os exijo que lo hagáis”. Y pidió a mi provincial y vicario provincial que me destinen a América a trabajar con los pobres, y ello –les dijo– como “como medida de gracia”, como “ocasión de gracia”. Soy – les dijo también – “agua sucia que contamina a todos, a los de fuera de la Iglesia al igual que a los de dentro”. O irme a América o callar del todo: he ahí la alternativa».

De nuevo el silencio impuesto o la lejanía. Comenté este “mandato” del obispo en mi post del mismo 17. 06. 10.

3. El 20 de este mismo mes, los superiores de Arantazu (la noticia está en todas las redes) han respondido “lamentando” que «unilateralmente se haya roto la privacidad y confidencialidad de un proceso de conversaciones no acabadas» que, a su entender, debe desarrollarse dentro de los «ámbitos internos de la orden y de la Iglesia».Indican asimismo que, con frecuencia, «una expresión sacada de su contexto se distorsiona en su significado y adquiere muchas veces proporciones distintas a las reales» como «lamentablemente» -aseguran- ha ocurrido también en este caso. Señalan, por último, que harán «todo lo posible para que el conflicto se resuelva del mejor modo, dentro de los cauces normales de una institución, con el mayor respeto a la persona y a la misma institución».

Esta declaración de los superiores de Arantazu parece una “condena” contra Arregi, y así la han tomado algunos medios. Pero, en sí misma, ella refleja (a mi juicio) la mayor condena contra Munilla, pues supone de hecho que las palabras de Munilla (quizá sacadas de contexto) son verdad. Según los franciscanos, Munilla ha dicho que quiere tomar en dos años las riendas de la diócesis, que Arregi es agua sucia y que hay que callarle etc… Aunque puedan estar sacadas de contexto, esas afirmaciones de Munilla, no desmentidas por los franciscanos, me parecen gravísimas.

Los tres protagonistas

En un primer momento, este asunto (caso Munilla o cao Arregi) me parecía más sencillo y tenía mis preferencias, pero una vez que lo pienso con cierta distancia me resulta muy complejo y me produce inmensa pena, pena por Munilla y por Arregi, pena por Arantzazu y, sobre todo, pena inmensa por la Iglesia. Me resulta muy difícil tomar distancia. Me gustaría responde con la “gracia” y transparencia franciscana de Matilde (¡gracias, gracias!) en las cartas admirables que escribe a José Ignacio obispo y a Telesforo provincial (cf. http://www.feadulta.com/MARTIR_arregi-2_cartas-Munilla-provincial.htm), pero quizá mi aportación como cristiano y teólogo puede ser algo distinta.

En primer lugar, quiero decir que el tema me afecta, no puedo ser neutral. Por eso, lo que digo deberá tomarse con cierta precaución.

a) Al primero que me gustaría hablarle es a José Ignacio Munilla. No le conozco personalmente, aunque he leído algo suyo y he escuchado varias veces sus intervenciones en Radio Maria. No concuerdo con su visión de la Iglesia y de la Teología, pero pienso que tiene todo el derecho a defenderla. Lo que me parece mal es que le hayan hecho obispo de una diócesis que no le ha elegido…; lo que me parece mal es que pueda ser (y parece que va a ser) un obispo de partido y no de Iglesia. Pienso que podía ser bueno que le promovieran (promoveatur ut amoveatur)… o que él mismo quisiera ser y fuera pastor de todos, sin agendas secretas (sin decir que hermanos como Joxe Arregi son agua mala).

b) De Joxe Arregi no quiero opinar, en principio, aunque de hecho lo haré. Nos conocemos, confío en él, estoy convencido de su sinceridad y me sorprende (me agrada) su ingenua transparencia. Quiere ser agua limpia (el otro día le llame ur-ona, hoy le llamaría un-zuri, ur-garbi). Pero tengo la impresión de que le va a ser difícil mantener su transparencia y “pedir la palabra”, como ha vuelto a pedirla, dentro de una institución oficial, como la Iglesia, donde siguen dominando demasiado las palabras secretas, los “secretos de Dios” (¡esto lo arreglamos nosotros desde fuera!).

c) De los Franciscanos de Arantzazu y en especial de Juan Telesforo Zuriarrain sólo puedo decir cosas buenas. Arantazu ha sido para mí, desde siempe, un lugar de referencia; allí fui con mi madre cuando era niño, allí volví a llevarla en los últimos meses de su vida… Cuando tuve grandes problemas, los franciscanos de Arantazu (donde había dado ejercicios espirituales varias veces y que me habían invitado a sus cursos de renovación en Liébana), me ofrecieron su solidaridad y su ayuda humana, como nadie ha sabido hacerlo. Nunca podré pagarles (esas cosas no se pagan) lo que hicieron por mí. Por eso, eskerrik asko. Pero no lo tienen fácil en este caso. Sé que intentarán resolverlo con fraternidad franciscana. Ruego por ellos, y en especial por Juan Telesforo.

Una primera respuesta franciscana

Como podrá verse por lo anterior, tengo mucha dificultad en ofrecer una opinión, en un asunto tan difícil. Por eso he pedido ayuda a un amigo franciscano, que conoce a Joxe Arregi, pero que vive lejos; fuimos compañeros de estudio hace ya muchos años, a veces nos escribimos. Es profesor de una de las universidades más prestigiosas del mundo y me empieza diciendo que:

«Joxe siempre fue muy inteligente… Me duele mucho lo que pasa con Joxe. Él es también un poco ingenuo y creo que así ha sido siempre: un hombre que ve el lado positivo de las personas a veces sin caer en cuenta de lo «tricky» que podemos ser». Le he pedido una opinión más precisa y me escribe lo siguiente:

Querido Xabier:
Sobre Joxe, no tengo muchas ideas.

Me imagino que el proceso habrá sido:

1. El obispo escribe al Provincial
2. Se le pide que le calle a Joxe y que le envíe a América.
3. El Provincial le ha hecho a Joxe partícipe de la carta
4. Joxe publica el contenido.

Deduzco esto de la nota para la prensa de la provincia en la que se dice que Joxe ha publicado unilateralmente el contenido de la carta y que quiere que se solucione el problema dentro de la iglesia (=en silencio).

Esto me revuelve un poco las tripas. Parece que no se ha aprendido nada de todo el jaleo de los escándalos sexuales, donde la misma actitud de resolver los crímenes (porque esas acciones están tipificadas como crímenes a lo que nosotros llamamos «problemas» de abusos sexuales) «dentro de la iglesia» (=en silencio) ha prevalecido.

La única defensa que tiene la víctima es la publicación de estos hechos de coerción y abuso (de autoridad, sexual, violencia física y verbal, etc…).

Lo que la nota de prensa de la provincia, y la de la diócesis dicen a mi entender es, que:

1. Joxe ha roto el «silencio» que se espera de un inferior religioso. Esto ya es problemático en el siglo XXI).
2. Que la institución debe ser salvaguardada por encima de la realidad de la víctima (todos los juicios por los que diferentes diócesis en el mundo están pagando cuantiosísimas cantidades de dinero atestan lo contrario)
3. Que está bien ser colonialistas en el siglo XXI.

Es un chiste que desde Pablo VI, fiel seguidor de las bases filosóficas personalistas de Jacques Maritain y otros, se haya establecido el personalismo como uno de los pilares de la reflexión ética y que la iglesia hable de los derechos humanos «fuera» pero se los pasa por el arco del triunfo dentro de ella, en aras ideas tan peregrinas como «verdad absoluta y revelada y la autoridad apostólica» por mencionar sólo dos.

Me temo que llegará un día cuando algún juez/a en EEUU enviará a prisión a algún obispo que en nombre de estos principios ha humillado, excomunicado, a algún fiel, por considerar que en aras ideológicas no se puede castigar a ninguno. Vendrá ese día! Desde fuera de la iglesia se nos está enseñando poco a poco a tener «manners» más humanas y más de acorde con los principios liberales (=de libertad de conciencia) del siglo XXI.

La autoridad eclesiástica tendrá que aprender (por imposición judicial, que tanto la teme) al menos en el procedimiento, a no ser dictatorial, absoluta, intransigente y talibana.

El caso de Joxe refleja que el principio personalista hay que aplicarlo a la víctima. El obispo es también persona, naturalmente, pero ha sido él quien ha pedido a una persona

1. que se calle
2. que es agua sucia.
3. que sea expulsado
4. a un país del «tercer mundo.»

En este contexto el obispo ha faltado gravemente al concepto personalista sobre el que se basa el entramado ético de la enseñanza oficial de la iglesia. El obispo es verdugo.

Un abraza para tí Xabier

Una reflexión final, sin grandes conclusiones

Me ha impresionado esta carta de «Francisco», un franciscano que enseña en la Universidad de un país que podéis imaginar. No quiero ni puedo poner su nombre (¡¡porque sigue habiendo miedo en los medios eclesiales, porque él es franciscano!!), pero lo que dice resulta estremecedor, sobre todo un día como hoy (26 06 10) cuando la justicia de Bélgica está encausando (o puede encausar) a los miembros supremos de la iglesia por cuestiones vinculadas al “silencio”. Quiero repetir de nuevo sus palabras:

Me temo que llegará un día cuando algún juez/a en EEUU enviará a prisión a algún obispo que en nombre de estos principios ha humillado, excomunicado, a algún fiel, por considerar que en aras ideológicas no se puede castigar a ninguno. Vendrá ese día! Desde fuera de la iglesia se nos está enseñando poco a poco a tener «manners» más humanas y más de acorde con los principios liberales (=de libertad de conciencia) del siglo XXI.
Esto dice mi amigo franciscano. Pero, hoy por hoy, no veo que las cosas se arreglen con intervenciones exteriores (ni quiero que sea así). Yo, por mi parte, no tengo solución, aunque en el post del pasado ofrecía ya algunas ideas:

a) Munilla podría cambiar, y decir que no ha dicho lo que dicen que ha dicho… o decir que lo ha pensado mejor y que se puede hacer camino con todos, incluso con Arregi, sobre todo con personas como Arregi.

b) Los Franciscanos de Arantzazu lo tienen difícil, pues, como gran santuario, no pueden desafiar a su obispo ni desobedecerle abiertamente… No lo tienes fácil, Telesforo, no lo tenéis fácil hermanos… Sólo quisiera pediros que seáis fieles a Francisco de Asís y a su alegría, siendo fieles a Jesús de Nazaret. Lo que os pide Matilde en la carta citada me parece muy hermoso, pero quizá no habrá que llegar hasta el final… La Orden de los Hermanos Menores encontrará un camino en la Iglesia y Arantzazu seguirá siendo el lugar donde fueron mis aititas al casarse y donde yo fui de niño con mi ama, con toda la ilusión cristiana.

c) Y tú, Joxe, ánimo… y gracias por ser quién eres. Al final de todo está la transparencia y la verdad… Ya no es tiempo de callarse y ocultar… Como te decía el día 17, el año 1984, yo me callé, no dije nada, me fui en silencio por cuatro años, por esos países de Dios, arrastrando mi tristeza… Fueron bueno años, pero hoy no los repetiría de aquella manera. Que sea Dios el que te dé la palabra y sea la de Jesús, para todos nosotros.

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