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CARLOS Gª DE ANDOIN (CRISTIANOS POR EL SOCIALISMO): “UN POLÍTICO SIEMPRE DEBE RECORDAR QUE TRAS UNA LEY HAY ROSTROS DE PERSONAS”

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Humanizar

Tras una buena granizada y un frío invernal, nada como compartir un café a media mañana con un tipo interesante. A sus 44 años, Carlos García de Andoin, autor de seis libros, es licenciado en Psicología, Teología y Ciencias Políticas y de la Administración. Trabaja en el Ayuntamiento como concejal del PSOE-PSE en el municipio vizcaíno de Sestao, donde vive con su mujer y sus dos hijos.

– ¿Cómo definiría humanizar?
– Poner la persona, el ser humano, los valores en el centro de las cosas y todo lo que la persona es. Poner los sentimientos, el amor dentro de la política, de la economía, del trabajo.

– ¿Cree que sería necesario humanizar la política?
– Sí, porque la política tiene un componente de deshumanización. Diría que la rivalidad entre partidos políticos, la competencia, la lucha por el poder, el conflicto entre las ideas y los valores que uno defiende y otro defiende realmente eso endurece la vida política y a veces hace perder el norte. Sí, creo que es un desafío humanizar la política cada día.

– ¿Qué añadiría para humanizar la política?
– Me parece que habría que ver al adversario político no como un enemigo sino como un adversario y ver ante todo una persona que tiene unas convicciones, una familia, una enfermedad, salud, una persona en definitiva y no tanto un enemigo a batir o incluso un enemigo a eliminar del escenario social. Creo que a veces el bien del partido se antepone al bien de las personas, al bien común. Por compararlo en la acción, en un compromiso desde el voluntariado siempre hay una presencia de la persona del otro como concreto, en un compromiso de servicio a la sociedad como es el de la política el servicio es a miles y millones de personas pero en esa multitud a la que se dirige el beneficio de la acción política se pierde la visibilización de la persona concreta. Un político tiene la necesidad de recordar permanentemente que tras una ley hay rostros. Lo importante es intentar ver las consecuencias de la política en personas concretas con nombres y apellidos.

– Desde fuera, la sensación es que humanización y política van por separado ¿Qué opinión le merece esta apreciación desde dentro?
– No creo que vayan por separado. Por ejemplo la ley de dependencia nace de la constatación que cada día hay más personas en situación de dependencia porque vivimos más años y entre terminar de trabajar y morir hay toda una etapa de vida. También las familias han cambiado, antes eran más amplias sobre todo porque la mujer estaba en la familia y cuidaba a niños y mayores. Hoy la mujer se ha incorporado al trabajo público y no hay espacio en la familia para el cuidado de personas en situación de dependencia. En este contexto de cambio social importante hay que dar todo un sistema de respuesta a las personas en situación de dependecia. La ley de dependencia es una ley basada en un principio de humanización muy importante. La política, no la que polariza a los grandes debates sino la que se desarrolla cada día en las leyes, en los presupuestos generales del Estado, en los presupuestos de los municipios, tiene mucho de humanización. Ahí quiero hacer una defensa de la política.

– Según su experiencia, ¿sería conveniente utilizar la religión para humanizar el poder o por lo menos a los políticos?
– Desde luego, la religión en política tiene un papel muy importante. Hoy diría que la religión en cuanto espiritualidad es determinante, porque mantener unos valores en la acción política se puede hacer en tanto que hay una experiencia espiritual. Resistir en política desde unos valores tiene mucho que ver con una vivencia de convicciones y con una vivencia de espiritualidad. En lo que el ejercicio del poder y el vértigo de la vida de la acción política deshumaniza la persona, la espiritualidad tiene un papel de vuelta a humanizar la propia persona que está en política.

– ¿Cómo compagina ser socialista y ser católico practicante?
– Cuando me hacen esa pregunta lo primero que digo es que esto no es una cosa de ”rara avis”. En las últimas elecciones generales el 46% del electorado del partido socialista se manifiesta católico practicante. Si no hubiera católicos que votan al PSOE los socialistas no estarían en el poder. De hecho el porcentaje de católicos que son electores del PSOE es mucho más elevado que el de no creyentes, el de agnósticos o que el de ateos a diferencia de otros partidos que la mayoría es de no creyentes, agnósticos o ateos. Luego tienes elementos de dialéctica dentro de un partido como el socialista pero que no son mayores que los de un cristiano en otro tipo de partidos. De hecho, gracias al socialismo avanza el reino de Dios. Y diría que leyes, políticas o medidas que ha habido a lo largo de esta legislatura tienen mucho que ver con el “fui extranjero y me acogisteis”, como es la de inmigración. En la política de paz de retirada de tropas de Irak bastante más sintonía había entre Zapatero y Juan Pablo II que entre el Papa y un ministro católico como era Federico Trillo. La verdad, creo que hay un avance del valor del evangelio en la sociedad gracias a la política socialista.

– ¿Tiene conflictos con lo que dice la Iglesia o con lo que dice el partido en determinados asuntos?
– Hay temas en conflicto, como el caso del matrimonio homosexual. En este asunto creo que la Iglesia, los obispos, plantean con razones que quizás no debiera haber una equiparación entre el matrimonio heterosexual y el homosexual. A mi parecer lo que ha hecho el Gobierno no ha sido un planteamiento de ir contra la Iglesia católica sino que ha hecho un planteamiento humanizador de respuesta a una situación de discriminación histórica que han sufrido las personas homosexuales. Lo que han intentado es reconocer a esas personas y extenderles los derechos de los que todos disfrutamos. Ha sido una perspectiva de humanización, no de ir contra la Iglesia. Con el tiempo tendrá que ser un conflicto que al final acabe aportando salidas en un lado y en otro.

– ¿En qué medida ha influido ser concejal y con una militancia cristiana religiosa en su familia?
– Al haber vivido como militante cristiano, en la Iglesia vivía como en un Arca de Noé, donde no formas parte de la diana. Cuando acepté la propuesta del partido socialista de ir de candidato para concejal inmediatamente me pusieron escolta. Al dar el paso, sales del arca y pasas a tener una existencia que ya por el hecho de ser socialista es motivo de amenaza. En el ámbito familiar supone un conflicto muy fuerte, nadie te anima, pero decidí actuar conforme a la conciencia cristiana y eso ha estado como eje de lo que han sido estos años de mi vida familiar y mi compromiso como concejal. Mi mujer, mi familia fue haciéndose a la idea y respetando mi decisión y lo hemos ido sobrellevando. Ahora hay más apoyos también por parte de la Iglesia.

– ¿Cree que hay diferencias entre ser concejal cristiano socialista de un ayuntamiento del País Vasco y otros concejales?
– Está el factor de la falta de libertad. En la relación concejal con los ciudadanos, en cuanto que tienes que tener unas medidas de seguridad y una protección, eso es un handicap en la relación con la sociedad. A nadie le apetece ponerse a hablar con un señor que tiene escolta; eso es un obstáculo, un muro en la relación, hay una diferencia ciertamente clara.

– ¿Crees que la Iglesia debería estar más presente en política?
– Que la Iglesia esté más metida en política, no. Creo que las personas que forman las iglesias cristianas, sí. La Iglesia, como tal, ha estado demasiado implicada en lo político en estos años y no es bueno que esté en primera plana de la acción política.

– ¿Haces diferencia entre Iglesia y religión?
– Entre obispos y cristianos fieles. Según el Concilio Vaticano II es a los fieles cristianos a quienes les corresponde estar presentes en las estructuras sociales políticas desde el evangelio y actuando con libertad y con la conciencia cristiana. Pero cuando es la institución, cuando son los obispos los que están tomando posición en temas muy concretos y casi convirtiéndose como en el principal partido de la oposición creo que es negativo porque al final oscurece el testimonio de Dios.

– ¿Qué haría para humanizar el poder?
–Humanizar el poder es una cosa que requiere humanizar los partidos políticos y éstos necesitan de personas que acuden a la acción política con convicción. Cuando en un partido político se está sólo por intereses de poder, la verdad es que es una decadencia, es un deterioro. Animaría a personas cristianas con un interés por lo público y por lo social a comprometerse en partidos políticos.

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