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Se está amasando una crisis global cuyo riesgo no se ve pero está ahí: uno, por el crédito privado o banca a la sombra, que ya mueve más de 60 billones de dólares, esto es, préstamos sin
intermediarios fuera de la regulación bancaria que ocultan altos riesgos bajo la promesa de grandes beneficios; dos, por la burbuja de la inteligencia artificial (IA), una bomba de deuda en sí misma, financiada con deuda masiva, 2,9 billones de dólares de inversión sin beneficios previstos hasta el año 2030; y tres, por el conflicto del Estrecho de Ormuz que está causando recesión global e inflación simultáneas, ya que aproximadamente el 35% del petróleo comercializado por mar, cerca de 17 millones de barriles de petróleo pasa diariamente por este estrecho, de ahí su importancia para la economía global.
Además, los bancos tradicionales deben asumir pérdidas del 30% sobre 1,8 billones prestados a la banca en la sombra, esto es,
500.000 millones de dólares. Y todo este dinero, al margen de la economía real.
¿Qué ocurre si estas empresas no pueden pagar sus deudas? El impago masivo no sólo afectaría a estas empresas, se desencadenaría una crisis sistémica que afectaría simultáneamente múltiples sectores,
generando efectos en cadena y repercusiones globales, debido a un sistema que hoy soporta una deuda récord de 300 billones de dólares.
Lo preocupante es que el riesgo está repartido en todos los frentes: los gobiernos deben 86 billones, las empresas otros 86 billones, los bancos 69 billones y los hogares 55 billones de dólares, según
el Instituto de Finanzas Internacionales. El presidente de la Corporación bancaria, JP Morgan, considera el crédito privado, el mayor riesgo oculto del sistema.
Vivimos en una sociedad al límite. Cuando los bancos cierran el grifo, la crisis golpea a unos hogares que ya están ahogados en sus propias deudas titulizadas que se han creado a partir de sus
préstamos individuales, como créditos de automóviles, tarjetas de crédito, deuda estudiantil, inmobiliario comercial, cuyo impacto en la economía real es de 6,2 billones de dólares, lo que se puede traducir en despidos masivos, carestía y quiebras personales.
Por otro lado, del 15 al 17 de junio de este año, el foro político y económico G7, formado por Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y Japón, además, de la Unión Europea, han
recortado la ayuda a los países más empobrecidos
del mundo en 48.000 millones de dólares entre 2024
y 2025, una suma que los milmillonarios del G7
acumularon en solo 11 días.
Desde la reunión del G7, 44 personas caen en emergencia humanitaria cada minuto. Sin olvidar a venta de armas a Israel, permitiendo el genocidio en Gaza. Además, 41 milmillonarios de la energía de
los países del G7 han aumentado su riqueza en 23.500 millones de dólares, esto es, 301 millones de dólares al día, desde que comenzó la guerra ilícita de EEUU e Israel contra Irán.
La riqueza de los milmillonarios ha aumentado hasta ahora en casi 10 billones de dólares en medio de la quinta crisis económica mundial registrada desde el año 2020.
Sin embargo, “para asegurar la asistencia del presidente Trump a esta cumbre, el presidente Macron aceptó excluir las discusiones sobre el colapso climático, la creciente desigualdad y la
necesidad de respuestas coordinadas ante las crisis globales superpuestas”, afirma el director ejecutivo de Oxfam Internacional. “Incluso palabras como «género» o «clima» han sido eliminadas de la
agenda para complacer a Washington.
Frente a un mundo al límite, el G7 debe optar entre los intereses de las megacorporaciones y los poderes militares, o por la vida humana y el Derecho Internacional. Este sistema económico sólo funciona para unas pocas personas a costa del Bienestar Público
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EN POCAS PALABRAS
Un paseo por el mundo
15-M RONDA Junio 2026 Nº45

