Antonio Duato

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El sábado 22 de Noviembre ha fallecido Antonio Duato a los 93 años. Los últimos meses muchas personas quisimos contactar con él y no pudimos. De algún modo ya se había despedido en silencio. Nos queda la memoria de su entrañable persona. Y también de su rica personalidad con una vida larga e intensa. Yo pude honrarme con su amistad desde hace muchos años y el aprecio mutuo.

De familia importante, vivió su vocación sacerdotal e intelectual con una sólida formación en Comillas y en Salamanca, codeándose con compañeros que luego fueron obispos y teólogos de prestigio. Él llegó a ser vicario episcopal y se “cantaba” que iba para obispo o más. Pero se secularizó, se casó, fue padre de familia y trabajador incansable en dos proyectos importantes: la revista Iglesia Viva y el portal Atrio.

Vivió intensamente el Concilio Vaticano II y la apertura que significó marcó su vida, su fe y su teología. Fruto de esa siembra es la revista “Iglesia Viva”, fundada en 1966, con más de 300 números publicados (trimestrales); “revista” que con sus 180 páginas es cada una todo un libro de temas muy diversos y de acuciante actualidad: de “pensamiento crítico y cristianismo”, un tesoro de contenidos diversos, abiertos, críticos, pioneros…, reflejo de la Iglesia abierta a la Modernidad, a la secularidad, al mundo de hoy, la Iglesia postconciliar y ahora diríamos sinodal. “Iglesia Viva”, de la que Antonio fue alma y editor, constituida en Asociación, sigue viva más allá del protagonismo de Antonio y dirigida ahora por Teresa Forcades.

En la misma dimensión de apertura y diálogo, Antonio fundó el portal Atrio, “lugar de encuentro de muchas sensibilidades”, del que ha sido animador hasta el final (aunque sin encontrar el relevo que él deseaba). El 25 de Junio es la última colaboración publicada. Y curiosamente el último artículo firmado por él el 23 de Junio fue sobre la ordenación episcopal de Christina Moreira y un comentario a un libro de Victorino Pérez Prieto y sobre su obra y su persona. En Atrio han participado muchas personas, desde teólogos de prestigio a lectores y lectoras que han colaborado con publicaciones o con comentarios en ese diálogo abierto y respetuoso característico de Atrio. Y Antonio fue, más que “moderador” animador.

Antonio nos acompañó a las Comunidades Cristianas Populares, se interesaba por Moceop y le entusiasmó el inicio de Redes Cristianas, en el que participó (y en Valencia Xarxa Cristiana), así como el Fòrum Cristianisme i món d’avui, el Grup Cristià del Dissabte, del que formaba parte, y todo lo que significara una Iglesia abierta y dialogal.

“Seducido” y entusiasmado por la espiritualidad y personalidad de Marcel Légaut y de Alexander Grothendieck, formó un grupo de lectura con personas que durante bastantes años han ido leyendo, comentando e interiorizando esa línea de espiritualidad.

Con gran lucidez mental y espiritual era muy consciente de la última etapa de su vida y confío que su final fuera en esa paz que da la confianza de una fe madura. Nos queda su testimonio vital y su huella espiritual. Gracias, Antonio.

(Deme Orte, Comunidades Cristianas Populares de la Comunidad Valenciana)