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Angelelli beato, el mártir que aún “molesta a los poderosos” -- Beltramo Álvarez

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VATICAN INSIDER_ LA STAMPAANDRÉS
Al cumplirse 42 años del asesinato de Enrique Angelelli reaparecen en Argentina duros ataques contra su figura y acusaciones contra el Papa por autorizar su beatificación con un objetivo “político-ideológico”. El obispo Marcelo Colombo replica: Su figura “molestó y molesta a los poderosos”
“Angelelli de ninguna manera constituye el modelo de ejemplaridad cristiana que la Iglesia exige para iniciar un proceso de canonización”. Una sentencia neta, que sorprendió y causó indignación entre los obispos argentinos en los últimos días. No provino de un experto en derecho canónico, ni de un teólogo. Fue el núcleo de la editorial en un conocido diario, que con especial rudeza cuestionó directamente al Papa por autorizar “una beatificación de tono político-ideológico”.

Al cumplirse exactamente 42 años del asesinato del histórico pastor de La Rioja, el 4 de agosto de 1976, y en la víspera de su reconocimiento como mártir, el artículo fue interpretado como una afrenta a la Iglesia toda y un intento por menguar su cualidad profética en un escenario político borrascoso en el país. Por eso, el obispo Marcelo Colombo, todavía administrador de la misma diócesis, replicó: “¿No será mucho, señores? ¿Tanto les molestamos?”. 
 
“¿No deberían ocuparse de los problemas reales del país, de las víctimas de los que juegan con la especulación financiera y nos despojan del futuro? ¿No deberían preocuparles las cortinas de humo que desde los espacios de poder económico y político, cada día nos apartan de la realidad para enfrascarnos en nuevas y más cínicas grietas que debilitan a este alicaído cuerpo social? Ojalá este periodismo recupere la cordura y la objetividad”, cuestionó el todavía administrador diocesano de La Rioja.  
Un desfogo y una respuesta al artículo publicado por el diario La Nación en su edición del 30 de julio. Un texto sin firma, que manifestó así la postura de la publicación toda. La nota, en realidad bastante corta, cuestiona al mismo tiempo los procesos judiciales y los procesos eclesiásticos. Intenta, aportando escasos datos, cuestionar la versión de que la muerte de Angelelli en un extraño accidente automovilístico en el inhóspito paraje riojano de Punta de los Llanos no fue producto de una acción organizada por los militares. 
 

 
Pero, lo que más molestó a la Iglesia argentina, fue el determinismo con el cual se aseveró que el obispo no fue “mártir por defender la fe”. Lo acusaron de tener una “activa y probada” vinculación con la organización terrorista Montoneros. Y para certificar esas declaraciones, publicó una peculiar foto en la cual él habría estado “oficiando misa” con un cartel de la agrupación a sus espaldas. 
 
Este detalle resulta sugestivo. Porque la editorial no indica ni fecha, ni lugar, ni circunstancias o contexto de esa imagen borrosa en blanco y negro, que parece sacada de alguna publicación, porque incluye un pie de foto con la frase: “Monseñor Angelelli bendijo la Sala y elogió el esfuerzo de los compañeros peronistas”. No se aporta la información que permita situar la escena en tiempo y espacio.  
 
Las explicaciones no son aspecto secundario. Porque, para quienes no conozcan a fondo la historia argentina, es necesario recordar que Montoneros no siempre fue una organización clandestina. Tampoco se puede olvidar que surgió en el seno de la misma Iglesia católica. Se extendió con tanta fuerza a nivel nacional que, en su apogeo, llegó a tener decenas de miles de miembros entre sus filas. No en todas las provincias argentinas sus líderes operaban de la misma manera, y en muchos ambientes católicos no era considerado incongruente, por ejemplo, ser catequista y montonero. Es fue caso de Pedro Corzo, dirigente de la unidad básica del Barrio 4 de Junio en La Rioja, fallecido hace apenas unos años atrás.  
 
Conocedores de la historia revelaron al Vatican Insider que el acto en cuestión habría sido la inauguración de una salita de salud en 1973, poco tiempo después de la elección de Carlos Saúl Menem como gobernador de la provincia. Las fuentes recuerdan que, para entonces, Montoneros no sólo era legal sino que era la “cenicienta” entre las organizaciones peronistas. Y agregan que el grupo volvió a la clandestinidad tras el famoso episodio durante el cual Juan Domingo Perón echó a sus militantes de la Plaza de Mayo de Buenos Aires al grito de “imberbes”, el 1 de mayo de 1974. De todas maneras, tampoco se puede probar un vínculo estable, preciso y extendido en el tiempo de Angelelli con el grupo. 
 
Una opinión distinta se hizo Juan Aurelio Ortiz, que todos conocen como Alilo, sacerdote e historiador riojano. En una nota directamente cuestionó la veracidad de la fotografía del obispo exhibiendo algunos particulares incongruentes. “¿En qué quedamos, oficiando una misa o bendiciendo una sala? ¿Da lo mismo decir Montoneros que peronistas? ¿No se enteraron que a las fotos se las puede truchar? De las toneladas de fotos que vi nunca aparece Angelelli vestido de esa manera, con un rosario que le llega hasta la cintura”, escribió.  
 
Y agregó: “Seré un ‘cabecita negra’, pero entiendo lo que leo. ¿En qué fecha se desarrolló el acto? ¿En qué lugar? ¿Por qué no aprovecharon para consignar por lo menos una frase de Angelelli ‘proponiendo un modelo violento y sectario’? Era una ocasión más que propicia para probar lo que sostienen. ¿Por qué omiten estos datos tan elementales en todo buen periodista? En todo caso, la afirmación de ‘subversivo’ me recuerda que también a Jesucristo le echaron en cara que comía con los pecadores”.  
 
Efectivamente la foto es extraña. O se podría decir las fotos, porque existen al menos dos que circulan por internet. La publicada por La Nación solo muestra al obispo y el cartel de fondo. Pero una segunda, que evidenciaron otros medios también críticos, aporta datos significativos. En esta se puede ver a Angelelli rodeado por muchos niños. Algunos de ellos muy pequeños, de hasta 10 años o menos, todos sentados en el suelo y vestidos de gala. Convenientemente, a ninguno de los presentes se le puede identificar el rostro, todo está demasiado difuminado, salvo la inscripción de Montoneros que si aparece enfocada. Una escena que dista mucho de la bendición a un grupo listo para salir a empuñar las armas terroristas. 
 
Sea como sea, las afirmaciones del periódico de Buenos Aires causaron “sorpresa e indignación” en el pueblo fiel de La Rioja, expresadas a través del obispo Colombo, que se alista a asumir la Arquidiócesis de Mendoza. Por eso no quiso quedarse callado y redactó una respuesta. 
 
“Sin ningún fundamento, con afirmaciones altisonantes, carentes de sustento salvo el odio y la búsqueda permanente del descrédito de la Iglesia, el autor anónimo de este editorial que atribuiremos por tanto al mismo diario en la persona de su director, menosprecia el rigor jurídico de la justicia humana que en sucesivas intervenciones”, escribió. Y cuestionó directamente a La Nación que “todo lo sabe y todo lo juzga porque es la medida absoluta de la objetividad y la independencia periodística al punto de ‘tener la justa’ inclusive en materia canónica”. 
 
“Enrique Angelelli, pastor de tierra adentro, molestó y molesta a los poderosos. Su palabra sencilla y sincera, nacida del evangelio, preocupaba y preocupa a quienes quieren disciplinar a la Iglesia de Jesucristo para que responda a sus intereses y tranquilice sus conciencias, de quienes entonces pretendieron acallar la voz del pastor y ahora ensucian su memoria y buscan paralizar las energías de una Iglesia en salida, dispuesta a caminar con paso firme, sin negar sus errores y fragilidades, para llegar a todos los hombres y mujeres, especialmente los más pobres y excluidos”, añadió. 
 
Tras el mensaje de Colombo, se multiplicaron las muestras de solidaridad de diversos obispos, sacerdotes y grupos, como la Acción Católica Argentina. “(A Angelelli) lo quisieron silenciar con amenazas y con la muerte. Solo lograron transformarlo definitivamente en un profeta que desborda los límites de su diócesis y de nuestra patria, cuya voz seguirá resonando en todos los rincones de América Latina”, indicó una declaración del obispado de Quilmes.  
 
“(Rechazamos) una mirada tan sesgada como la que propone el artículo editorial citado, donde se cuestiona por un lado el proceso civil-penal, y por otro la rigurosidad del proceso canónico que llevó al papa Francisco a declarar beato al padre obispo Enrique Angelelli”, añadió Miguel Ángel D’Annibale, obispo electo de San Martín y administrador apostólico de Río Gallegos. 
 
Monseñor Angelelli será declarado mártir en los próximos meses, seguramente en noviembre aunque la fecha todavía no es oficial. En la misma ceremonia serán beatificados también los sacerdotes Carlos Murias y Gabriel Longueville, y el laico Wenceslado Pedernera, todos asesinados en aquellos meses de 1976.  

Angelelli: Una voz silenciada por no legitimar el despojo y la colonialidad
Oscar Soto

            
Opinión
ALAI-ALAINET, 03/08/2018

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Transitar el siglo XXI de manera realista implica abrir los ojos a una mirada crítica respecto de la sociedad en la que estamos insertos. Anclados en la globalización neoliberal que padecemos, rodeados de gobiernos afectos a esmerilar las condiciones materiales más básicas de los pueblos latinoamericanos y siendo conciudadanos de las peores injusticias y las mayores desigualdades; no podemos más que alimentar nuestra mirada crítica e incrédula sobre todas las “certezas” que se nos han trasmitido hasta aquí.
 
Las versiones del mundo que nos circundan son los fragmentos del relato oficial triunfante. A esta altura de los acontecimientos, solo las historias de resistencias sociales de nuestro Sur global logran socavar el discurso imprescriptible e inalterable de la colonialidadi: la lucha feministaii por ejemplo desgasta el patriarcado naturalizado, los movimientos populares, campesinos e indígenas, resisten las formas coloniales de apropiación sobre territorios y espacios, en tanto trabajadoras y trabajadores enfrentan a diario el capitalismo neoliberal.
 
Lo religioso en busca de la liberación
 
La cuestión de lo religioso en America Latina no es un tema menor en las dinámicas de legitimación del poderío que ha ejercido (y ejerce) la triada del colonialismo-capitalismo-patriarcadoiii históricamente. Uno de los sustentos de la modernidad europea fue la acumulación originaria, posible solo gracias a la invasión de América en donde la forma hegemónica de religión cristiana existente en occidente, resultó ser un dispositivo fundamental para el modelo epistemológico de la modernidad. Se construyó así el consenso y la coerción para dominar territorios, cuerpos y mentalidades.
 
Sin embargo incluso allí, en el entramado religioso, el reverso de la dominación ha sido la lucha social de los sectores populares que reinventan y transforman lo “dado”. A pesar de la colonialidad y los elementos que fortifican el capitalismo como fin en sí mismo, en Nuestra America se han configurado experiencias de alteridad y resistencias al patrón de poder global. La educación popular, losmovimientos campesinos sin tierra, las teologías de la liberación, el feminismo latinoamericano, las luchas indígenas y afrodescendientes, la economía popular y tantas otras experiencias; nuclean todas ellas la esperanza de otro mundo posible, aun en medio de la desolación actual.
 
En el caso del universo religioso –puntualmente católico y protestante-, desde los años ´60 del siglo pasado se ha dado una vinculación política de campesinos, obreros y masas populares con las aristas críticas de la espiritualidad identificada en los valores del cristianismo. Desde esos años comienza a ser repensada la forma en que la memoria larga de las comunidades primitivas cristianas había sido aniquilada; elemento a partir del cual, con mucho de razón, una vertiente de pensamiento crítico sustentada en el marxismo había colocado a la religión en el lugar del “opio de los pueblos”iv. En verdad, desde la tradición tributaria del marxismo no encontramos un todo homogéneo, el mismo Engels desarrolla un pensamiento mucho más acabado que Marx sobre la cuestión religiosa en su análisis de las representaciones que se dan en relación a las luchas sociales, arrojando junto con Kaustky una luz sobre el potencial de protesta de la religión y los movimientos religiosos; por otro lado Gramsci pondrá más atención al fenómeno histórico de la religión en su contexto, con observaciones agudas, pero también con mayor apertura a entender la religión como “utopía gigante” y como parte vinculada en la reconciliación de las contradicciones de vida históricasv (Gramsci, 2001).
 
Angelelli, 42 años después
 
El caso de Enrique Angelelli, obispo comprometido con las causas populares, la teología de la liberación y la lucha campesina, asesinado el 4 de agosto de 1976, luego de que “sorpresivamente” su automóvil sufriera un accidente cuando regresaba de un homenaje a los sacerdotes Gabriel Longueville (francés) y Carlos Murias (argentino), torturados y fusilados dos semanas antes en La Rioja, en el contexto de la última dictadura cívico-militar-eclesial Argentina, repone este viejo debate que atraviesa marxismo, cristianismo y luchas políticas actuales: las resistencias sociales trascienden a las instituciones y los momentos políticos más oscuros.
 
En la actualidad, bajo regímenes formales de democracia y cultura patriarcal, la religión como justificadora del orden y el individualismo neoliberal parecieran borrar de un plumazo la obra de personas como Angelelli, Mugica, Wenceslao Pedernera y tantos otros; pese a ello persiste en los movimientos rurales, las comunidades eclesiales y los centros ecuménicos de base una lectura anticolonial, anticapitalista y antipatriarcal que sigue recordando la pregunta de Angelelli, que Osvaldo Bayer recuerda: “¿en qué país injusto y deshonesto vivimos que ni siquiera los trabajadores de la madera pueden poner sus muertos en ataúdes para sepultarlos?”vi.
 
Antonio Gramsci se anticipaba de alguna manera a la necesidad de resistir un simplismo recurrente para cierto pensamiento anticapitalista -no sólo marxista-: la idea de que la religión era un eslabón más de la conformación de una superestructura que se desmoronaría con la caída del propio sistema capitalista. En cierta medida la perspectiva del pensador italiano estaba dirigida hacia el requerimiento de una reforma moral e intelectual que permita, junto con la colectivización de la economía, el desenvolvimiento de una cultura contrahegemónica frente a los intereses burgueses dominantes.
 
Las críticas de Angelelli al latifundio, a la cultura represora y a los privilegios de clase retornan en contextos de disputa en America Latina y recuerdan que así como hay un sistema que oprime, existen las resistencias al interior de todos ámbitos de la vida social: el religioso, el político, el cultural. Se trata de reinventar las formas de enfrentar al gigante, poniendo en el centro la memoria de los que lucharon por la tierra, el pan y la justicia como forma de quebrar el discurso oficial de la colonialidad, incluso en medio de la oscuridad política y el silencio forzado que vivimos en la Argentina de Macri desde 2015 a esta parte.
 
Aunque se trate de un largo camino, hay que seguir andando, no más.
 
 – Oscar Soto e licenciado en Ciencia Política y Administración Pública.
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNCuyo.
Integrante del Centro P. Carlos Mugica – Mendoza, Argentina
oscaritosoto@gmail.com / http://criticayresistencia.blogspot.com/
  
i El peruano Aníbal Quijano sostiene que pese a las independencias latinoamericanas y el final del “colonialismo” europeo, persiste en la actualidad una colonialidad que estructura las relaciones sociales: «uno de los elementos constitutivos y específicos del patrón mundial de poder capitalista…se funda en la imposición de una clasificación racial/étnica de la población del mundo como piedra angular de dicho patrón de poder y opera en cada uno de los planos, ámbitos y dimensiones, materiales y subjetivas, de la existencia social cotidiana y a escala societal» (Quijano, 2000)
 
ii Argentina es testigo por estos días de cómo el feminismo logra avanzar y romper el cerco neoliberal en medio de un contexto neocolonial y conservador. La lucha por la aprobación de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, que ya tiene media sanción de la Cámara de Diputados es el ejemplo mas digno de ello. http://www.abortolegal.com.ar/no-negocien-con-nuestros-derechos/ .
 
iii Boaventura de Sousa Santos “Contra la dominación” https://www.pagina12.com.ar/69482-contra-la-dominacion
 
iv Alves, R. “Religión. ¿Opio o instrumento de liberación?” Biblioteca Mayor, Tierra Nueva,
Montevideo, 1970.
 
v Gramsci, A. “Cadernos do Cárcere” Editora Civilização Brasileira, São Paulo, 2001.
 
vi Osvaldo Bayer “Las flores del algarrobo” https://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-82561-2007-03-31.html
https://www.alainet.org/es/articulo/194499

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