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Alerta a tres desafíos: Caos climático, pensiones, papeles de pandora (II): Las cinco grandes mentiras contra el sistema público español de pensiones -- Benjamín Forcano

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Enviado a la página web de Redes Cristianas

Benjamín Forcano1Síntesis preparada por Benjamín Forcano
1 – L A S M E N T I R A S
MENTIRA 1- El actual sistema es una agujero negro de déficit, que hace insostenibles las pensiones.
Esto lo proclaman organismos como Fedea (Centro de estudios de la gran banca), Inverco (patronal de los fondos de inversión españoles..) .
El caso más escandaloso es el del Mercer CFA (Institut Global Pensión Index), que sitúa al sistema de pensiones español entre “los más mediocres del mundo”Mercer es una consultora norteamericana directamente vinculada al negocio de las pensiones privadas.

Estos mismos 0RGANISMOS” llevan anunciando “la quiebra de la Seguridad Social” desde 1995. Si sus predicciones fueran objetivas y creíbles, ya se habrían hundido muchas veces las pensiones en España.
Poseedores de un gran capital financiero, utilizan los números para imponer como inapelable, te guste o no, la necesidad de reformar el sistema de pensiones público.

MENTIRA 2- Es necesario recortar las pensiones actuales para garantizar las pensiones del futuro.
El objetivo oculto del recorte de las pensiones públicas es ampliar el negocio y los beneficios de los fondos de pensiones privados,uno de los más lucrativos negocios del gran capital financiero internacional, especialmente del norteamericano.
En España, la salud de las pensiones públicas impide a los grandes capitales extranjeros y oligárquicos explotar el negocio de las pensiones privadas.

Larry Flink, el presidente de Blackrock -el mayor fondo norteamericano- en una reciente intervención junto a la “jefa” de la oligarquía, la presidenta del Banco de Santander, Ana Patricia Botín. declaró que “la de las pensiones es la gran crisis silenciosa…Mucha gente cree que no deben invertir para su retiro, no están guardando dinero y se están basando en un sistema de seguridad social público”.
Por eso, las “recomendaciones” del FMI, la OCDE o la Comisión Europea siempre coinciden en dos puntos: recortar las pensiones públicas e “incentivar el ahorro privado” -los fondos de pensiones privados-.

Los tres mayores fondos norteamericanos -Blackrock, Vanguard y State Street- controlan activos por valor de 16 billones de dólares y tienen su principal fuente de ingresos en el control de las pensiones privadas. Blackrock es un monstruo financiero que se alimenta de nuestras pensiones. Dos de cada tres euros de inversión e ingresos de Blackrock están relacionados con las pensiones.

En España la fortaleza del sistema público de pensiones ha “taponado” el avance de los fondos de pensiones privados; pese a que las pensiones públicas sean bajas, en comparación con el salario, son superiores a la media europea, y su gestión es exclusivamente pública.
En realidad, lo que se pretende imponer son “sistemas mixtos”, donde la pensión pública quede recortada hasta un nivel asistencial y se imponga la obligación de contratar fondos de pensiones privados.

Se ha convertido las pensiones públicas en un subsidio asistencial que solo se plantea prevenir la pobreza”. La cuantía de la pensión pública está por debajo del salario mínimo, entre un 50% y un 70% de éste. En España estaríamos hablando de pensiones públicas de entre 482 y 675 euros. Estas pensiones de miseria obligan a contratar planes privados para tener un mínimo de subsistencia en la vejez.
Son estas las características de los modelos europeos de pensiones que se dice que hemos de imitar.

Nadie, por tanto, debiera ignorar que para el gran capital financiero, las pensiones púbicas deben desplomarse, y el sistema público de reparto degradarse, para que su negocio de las pensiones privadas avance.
MENTIRA 3- Capitalizar bajo el control de los fondos privados hacen las pensiones más eficientes y sostenibles.
En realidad las pensiones privadas, al someterlo todo a maximizar el beneficio de los grandes fondos, no solo provocan una tragedia social, reduciendo el nivel de vida de los pensionistas. También elevan los costes, provocando más déficit. Y son mucho más inestables que un sistema público y de reparto.

Privatizar las pensiones, entregando su control a grandes fondos, en su inmensa mayoría extranjeros, no solo recorta drásticamente la calidad de vida de sus pensionistas, sino que los hace consumir en beneficio del gran capital financiero, los recursos nacionales, convirtiendo la situación en insostenible.
Los “gastos administrativos”, impuestos arbitrariamente por los grandes fondos, se comen entre un 15% y un 22% de todo el capital aportado, recortando la pensión a cobrar.

Y, además, supone un coste mayor al Estado:
Porque:
1.Ha de asumir los “costes de transición” hacia un sistema privado.
2.Subvenciona con dinero público los planes privados de pensiones a través de bonificaciones fiscales.
3.No es raro que financie parte de los planes de empresa. 4.Es el Estado quien garantica la pensión descargando de riesgos y pérdidas a los fondos privados.
Después de lo dicho, se impone la conclusión: las pensiones privadas, presentadas como “sostenibles y seguras”, son una auténtica “estafa piramidal global” del gran capital financiero.

MENTIRA 4 – Es necesario recortar las pensiones para limitar la deuda y el déficit.
El gasto público español en pensiones no es ni “excesivo” ni “insostenible”, sino que está por debajo de nuestras posibilidades, es inferior a la media europea y muy inferior a lo que destinan algunos de los principales países europeos, con los que deberíamos compararnos.
España tiene recursos sobrados para aumentar progresivamente la cuantía de las pensiones, sin que eso suponga incrementar la deuda y el déficit. Solo es necesario aplicar una justa redistribución de la riqueza en beneficio de la población.
Aumentar el gasto en pensiones, incrementando su cuantía, es una
alternativa justa, que devuelve a la población ese “déficit social” que hemos sufrido durante décadas y es un motor que impulsa el crecimiento, al elevar la capacidad de consumo interno.

En este sentido, hay que recalcar que , contra lo se pregona,
el gasto público de las pensiones en el futuro no va a ser excesivo e inasumible, pues los hechos nos dicen que, en ese punto concreto, no estamos por encima sino por debajo de nuestras posibilidades.
Gastamos en pensiones públicas casi un punto menos del PIB que la media de la zona euro. De modo que para igualarnos con la UE, deberíamos gastar 10.097 millones euros más en pensiones de lo que sucede en la actualidad. Igualarnos con Francia, por ejemplo, significaría gastar en pensiones 28.048 millones más que ahora.

Lo que sucede es que según el Instituto Nacional de Estadística un 18% de los pensionistas españoles está en riesgo de pobreza, una cifra superior a la media de la Unión Europea, situada en el 15,1%. Lo que necesitamos no es recortar las pensiones, sino incrementar su cuantía, lo cual se consigue con una mejor redistribución de los muchos recursos que España posee. Somos la cuarta economía de la zona euro, solo por detrás de Alemania, Francia e Italia.

Lo que hay que impulsar, por tanto, es una política de redistribución de la riqueza, que eleve los impuestos a grandes bancos, monopolios y multinacionales, para así poder dedicar una parte a garantizar que ninguna pensión está por debajo de 1.000 euros.
España tiene recursos sobrados para aumentar progresivamente la cuantía de las pensiones, sin que eso suponga incrementar la deuda y el déficit. Solo es necesario aplicar una justa redistribución de la riqueza en beneficio de la población.
Aumentar el gasto en pensiones, incrementando su cuantía, es una
alternativa justa, que devuelve a la población ese “déficit social” que hemos sufrido durante décadas y es un motor que impulsa el crecimiento, al elevar la capacidad de consumo interno.

En este sentido, hay que recalcar que , contra lo se pregona,
el gasto público de las pensiones en el futuro no va a ser excesivo e inasumible, pues los hechos nos dicen que, en ese punto concreto, no estamos por encima sino por debajo de nuestras posibilidades.
Gastamos en pensiones públicas casi un punto menos del PIB que la media de la zona euro. De modo que para igualarnos con la UE, deberíamos gastar 10.097 millones euros más en pensiones de lo que sucede en la actualidad. Igualarnos con Francia, por ejemplo, significaría gastar en pensiones 28.048 millones más que ahora.

Lo que sucede es que según el Instituto Nacional de Estadística un 18% de los pensionistas españoles está en riesgo de pobreza, una cifra superior a la media de la Unión Europea, situada en el 15,1%. Lo que necesitamos no es recortar las pensiones, sino incrementar su cuantía, lo cual se consigue con una mejor redistribución de los muchos recursos que España posee. Somos la cuarta economía de la zona euro, solo por detrás de Alemania, Francia e Italia.

Lo que hay que impulsar, por tanto, es una política de redistribución de la riqueza, que eleve los impuestos a grandes bancos, monopolios y multinacionales, para así poder dedicar una parte a garantizar que ninguna pensión está por debajo de 1.000 euros.

MENTIRA 5 –El envejecimiento de la población y el aumento de número de jubilados , obliga a recortar las pensiones para garantizar su sostenibilidad en el futuro.
La clave de la sostenibilidad de las pensiones está en la capacidad del país para crear riqueza. Un aumento de ésta, medido en el crecimiento del PIB, hace que un gasto mayor en pensiones sea perfectamente sostenible sin recorte alguno.

Y la ampliación de la edad de jubilación es un ataque especialmente perverso a las clases populares, cuya esperanza de vida puede ser una década menor que la de las clases más adineradas. Al alargar la edad de jubilación, se está obligando a los más pobres, a trabajar dos o cuatro años más para sufragar las pensiones de los más ricos que les sobrevivirán de media una década.

Se afirma que los 9,5 millones de pensionistas actuales se transformarán en más de 15 millones en 2050. Y que la proporción entre trabajadores -que con sus cotizaciones pagan las pensiones- y jubilados se reducirá de 2,23 activos por persona retirada a solo 1,3.
Esto da pie para que notables Economistas o Instituciones aseguradoras del país se atrevan a firmar que las pensiones deberían recortarse de media un 35% y, en algunos casos, hasta el 50%.

Sus cuentas, obviamente, son una trampa. Porque ni el envejecimiento general ni el aumento del número de pensionistas, son el factor que decide si un sistema de pensiones es sostenible. Los hechos desmienten sus números, y las predicciones catastróficas utilizadas para imponer nuevos recortes.
La trampa reside en que, debido a la multiplicación de la productividad, un 2% produce hoy 10 veces más alimentos que el 18% de hace medio siglo. Lo mismo ocurre con las pensiones.

A mediados de los años noventa, los grandes bancos publicaron estudios que, utilizando proyecciones demográficas, predecían la quiebra del sistema de pensiones si no se ejecutaban recortes. Veinte años después, el número de cotizantes se había duplicado gracias a la inmigración y al salto en la incorporación de la mujer al mercado de trabajo, y las cuentas de la Seguridad Social no solo no eran insostenibles sino que ofrecían un superávit de casi 70.000 millones de euros.

De 1980 a 2010 el número de trabajadores activos por cada pensionista se redujo a la mitad, la cantidad de pensionistas se triplicó, y se pasó de destinar a pensiones del 3% del PIB al 8%.
Sucedió, pues, exactamente lo contrario. La razón es que la capacidad de creación de riqueza permitió aumentar el gasto en pensiones y al mismo tiempo fortalecer la sostenibilidad del sistema de pensiones, que acumuló superávit.

¿Qué pasaría si en 2050 pasamos a dedicar a pensiones no el 12% del PIB, sino el 16%? Dentro de 30 años, nuestra capacidad de generar riqueza no será igual que la actual, sino mayor. La media de crecimiento anual del PIB español en los últimos 30 años ha sido del 2,35%. Si se reproduce hasta 2050, entonces el PIB que le hemos dado valor de 100, se habría duplicado. Si dedicáramos un 16% de ese PIB por valor de 200 a pensiones, sería como si gastáramos 32 y nos quedarían 168 para otras rentas y gastos. El doble de lo que hoy tenemos.

Queda, por tanto, demostrado que, al aumentar el PIB y la capacidad de creación de riqueza,se ha podido aumentar, en España y en Europa en las últimas décadas el gasto en pensiones, en volumen y en porcentaje del PIB, y no se ha producido ninguna “quiebra”.

Si se reduce la tasa de paro del 14,3% actual a las cotas de 2007 -un 8,57%-, la Seguridad Social dispondrá de 2 millones de cotizantes más y sus ingresos aumentarían considerablemente. Actualmente, los nuevos puestos de trabajo que se crean son en su mayoría temporales y precarios, y solo pagan a la Seguridad Social la cuota mínima. Si con una política de reindustrialización se crean empleos fijos, subirán las cotizaciones. De la misma manera, si se elevan los salarios, mayores serán las cotizaciones que paguen y más sostenible serán las pensiones.

Hoy, algunos centros de estudios de la oligarquía, como el Instituto de Estudios Económicos, exigen que vuelva a ampliarse la edad de jubilación hasta los 70 años. Con ello, se afirma, aumenta la esperanza de vida y el gasto en pensiones, lo cual obligaría a recortarlas.
No es difícil advertir que ese incremento en la esperanza de vida tiene un diabólico sello de clase.

En Madrid, según la Universidad Carlos III, esa diferencia de clase se traduce en 10,3 años de vida, más o menos. Un trabajador no cualificado tiene a los sesenta años el nivel de salud que un banquero tiene a los setenta. Este último sobrevivirá al primero entre diez y once años.
La ampliación de la edad de jubilación a los 67 o a los 70 significaría que las clases populares estarán cotizando dos o cinco años más para pagar la jubilación de los más ricos, que disfrutan, como media de diez años más de pensión al tener una esperanza de vida mayor.

2- ¿QUE PODEMOS HACER?
La MERP ha lanzado la convocatoria de una manifestación en Madrid el próximo 13 de noviembre, que debemos impulsar decididamente.
Hemos visto cómo la defensa de las pensiones es una cuestión central para frenar los planes de saqueo que se dirigen contra los intereses del 90%.
El próximo 15 de noviembre se cumple el plazo que ha dado Bruselas al Gobierno para que se apruebe la reforma de las pensiones, y en la que pretenden introducir el nuevo factor de sostenibilidad.

La oligarquía y el imperialismo buscan avanzar en su proyecto en las próximas semanas. Nosotros hemos de conseguir un amplio frente capaz de frenarlos.
Estas semanas van a ser decisivas y hemos de conseguir que prime la MOVILIZACIÓN, con una amplia campaña a pie de calle haciendo que la exigencia del Blindaje Constitucional de las Pensiones llegue hasta el último rincón del país. ¿Qué respuesta vamos a dar?

1.- Convocar una manifestación en Madrid que la MERP ha decidido lanzar ya para el 13 de Noviembre. Una manifestación con un lema único y unitario: Blindar las Pensiones en la Constitución.La Segunda manifestación que convoca la MERP en su historia, después de la del 17 de marzo de 2018.

Una manifestación a la que acudamos también de otras ciudades, pero que se pueda apoyar con concentraciones en Barcelona, Valencia…con la asistencia de las organizaciones de la MERP, y todas las organizaciones que podamos sumar con sus propios logros, además de personalidades, instituciones que han apoyado a la plataforma… que concluya con un acto unitario en la capital del país con la intervención de decenas de organizaciones, personalidades e instituciones.

2.- Promover en movimiento de concentraciones semanales todos los lunes por la tarde, a las 19h, con el símbolo de ‘El Candado de las Pensiones’ y la exigencia de blindarlas en la Constitución, que tenemos que extender a todas las ciudades del país, que hemos iniciado ya en 19 ciudades. Y que hemos de extender con todas las organizaciones amigas, no solo a las de la MERP.

Recortes Cero debe estar a la cabeza en esta batalla y también nuestro Partido que es el fundador y promotor de la MERP desde su nacimiento.
3.- Vamos a por los 3 millones de firmas. Hasta ahora hemos entregado 1,5 millones de firmas y tenemos recogidas 2 millones. Ya que hay cerca de medio millón de firmas que todavía no hemos entregado.

Vamos a extender la campaña con mesas de recogida de firmas en los barrios en los que trabajamos y también en paralelo a las concentraciones en cada ciudad. Extender en red la campaña con miles de personas que recojan firmas entre su gente, en los puestos de trabajo, en las facultades…

4.- Publicar uno o varios manifiestos llamando a la movilización. Un bando general a la población convocando las concentraciones y la manifestación. Firmado por todas las organizaciones de la MERP, pero también las personalidades, las instituciones que nos apoyan, y a todo el que podamos sumar, como ciudadano, organización o institución.
EL llamamiento a todos para contribuir con todas las fuerzas posibles al éxito de la movilización en las próximas semanas.

• Fuente: “Las escuelas de marxismo de Unificación Comunista de España”.

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