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Adviento subversivo para un mundo mejor -- P. Luís Barrios ( New York )

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A la memoria histórica de Dennis de León, amigo, compañero y gran luchador por los derechos humanos, quien siempre con sus acciones nos habló de una manera de hacer un mundo mejor. Gracias por tu ejemplo
Mañana domingo es el cuarto domingo de Adviento –tradición Cristiana- en donde celebramos la creencia que es posible la construcción de un mundo mejor.

Por supuesto, esta creencia no es única de la tradición Cristiana, yo tengo un sinnúmero de hermanos y hermanas que no creen en Dios o que practican otras religiones, quienes asimismo creen que es posible la construcción de este mundo mejor. Esta creencia y trabajar por un mundo mejor es el denominador común que nos une.

Legado histórico de Adviento:

El legado histórico de Adviento y su praxis deben de estar definido en todo momento por una utopía factible que nos retorna la responsabilidad que se nos dio de proteger la creación de nuestra Diosa. Por lo tanto, a través de una acción social popular se debe de fundamentar la creencia primeramente que en nuestros medios existen personas y estructuras, las cuales están poseídas por los demonios de la egolatría, el individualismo, el narcisismo y el materialismo, por sólo mencionar algunos. Un buen ejemplo de esto es lo que George W. Bush hacia durante su presidencia, y lo que ahora Barack Obama continúa haciendo cuando va en búsqueda de un premio Nobel de la Paz que intenta evidenciar la Doctrina Monroe y la ideología del Manifiesto Divino como espinas dorsales del capitalismo, expansionismo, colonialismo e imperialismo estadounidense.

De aquí entonces, todo este disparate de buscar justificación para lo injustificable: la necesidad de una guerra justa, o dicho de otra manera, el justificar el genocidio contra el pueblo iraquí y afgano; el bloqueo ilegal e inmoral contra Cuba; el golpe de estado en Honduras; la ocupación militar de Colombia; el financiar y albergar la Escuela de Asesinos mal conocida como la Escuela de las Americas; el terrorismo mediático contra los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, entre otros; el asesinato socio-político realizado contra el encuentro sobre Calentamiento Global en Copenhague; el seguir privatizando la salud pública del pueblo; la colonización de mi patria Puerto Rico y la criminalización y encarcelación de quienes luchan por su descolonización e independencia; y la bendición, financiación y protección de un sionismo distorsionado que solo responde a los intereses de un grupo de judíos/as fanáticos/as que han distorsionado los principios básicos del Judaísmo y los deseos de respeto y paz con justicia de la mayoría del pueblo que vive en Israel. Por supuesto, podemos seguir añadiendo a esta lista, solo quería dar unos ejemplos.

Fundamentos de un Adviento subversivo:

Si estamos tomando en serio el modelo del Adviento subversivo del hermano y compañero Jesús entonces deberíamos de intentar como personas, como Iglesia o como otras instituciones, a comenzar a vivir lo que se nos está pidiendo. Esta narrativa bíblica nos dice que Jesús le hizo frente, con autoridad, a la maldad manifestada en una persona. En una ocasión se encontraba en esta sinagoga un hombre que estaba en poder de un espíritu malo. Y se puso a gritar: ¿Qué quieres de nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a derrocarnos? Yo te he reconocido.

Tú eres el Santo de Dios. Jesús le hizo frente con autoridad: ¡Cállate y sal de ese hombre! Pero de la misma manera, nos dice la narrativa de Juan (2:13-25) que Jesús embistió contra las estructuras de poder que le hacían daño al pueblo. Por esto atacó a los mercaderes en el Templo diciéndoles: Han convertido la casa de mi Padre en una casa de ladrones. En nuestro Adviento subversivo somos llamados/as a confrontar con autoridad toda clase de maldad que atenta contra la preservación de la humanidad, sea esta a un nivel personal o estructural.

De aquí que un Adviento subversivo, como antesala a la Navidad y fundamento para la Cuaresma, demanda el que rompamos el silencio porque esto es un deber de toda persona que cree en la justicia. Proféticamente hemos dicho que esto ocurre en tres niveles los cuales no son antagónicos sino más bien complementarios: se denuncia, se organiza y se moviliza al pueblo hacia su liberación. ¿Qué cree usted hacía Jesús en las calles de su patria? Predicando un proyecto de acción social popular que denominamos Adviento subversivo.

Este proyecto demandaba y sigue demandando cambios radicales tanto en el plano personal como comunitario con la intención de por un lado desconstruir, reconstruir y construir un ser humano nuevo y a la misma vez hacer lo mismo con las estructuras políticas, sociales, culturales, religiosas y económicas. Este por supuesto es el modelo de Iglesia –Pueblo que debemos de implementar diariamente con nuestro activismo y militancia espiritual.

Por lo tanto, no podemos seguir dejando que las estructuras de poder de la clase dominante y gobernante siguen definiendo o asignando identidades de un Adviento falso que se espanta y se ahuyenta de la experiencia de liberación que Jesús predicó con su vida. Eso sería caer en un proceso de mendicidad mística e ir en contra de lo que la narrativa en Proverbios (8:13) nos dice: El temor a Dios es aborrecer el mal…Por lo tanto, vamos hacia una desidentificación teológica popular que rescate, respete y promueva todo tipo de lucha popular, siempre y cuando estas dejen como resultado la liberación del pueblo. Tenemos la obligación de identificar, condenar y destruir todo tipo de mal venga de donde venga.

Por supuesto, hay que reconocer que el proyecto del hermano y compañero Jesús es uno de carácter humanista y esto a mi juicio es el verdadero Adviento de acción popular. De aquí el que este Adviento -al ser humanista- que anuncia la llegada de Jesús y a la misma vez sienta las bases para la Navidad y la Cuaresma por obligación tiene que ser anticapitalista, anticolonialista, antiimperialista, antisionista, antiheterosexista, antisexista, antirracista, cristocentrista, por solo mencionar algunos de los pecados capitales de opresión y exclusión de nuestro mundo.

Esa creencia o esa fe que algo mejor viene y en donde se puedan repartir de acuerdo a las necesidades y no de acuerdo a los esfuerzos, debe de ser el fundamento de reagrupación para nuestra vivencia colectiva. En la narrativa del libro de Hechos (4:34-35) se nos dice que: No había entre ellos/as ninguna necesidad, porque todas las personas que poseían campos o casas los vendían, traían el importe de la venta, y lo ponían a los pies de los apóstoles, y se repartía a cada uno/a según su necesidad.

Ahora bien, la repartición de acuerdo a las necesidades va más allá de solo repartir bienes materiales. La repartición equitativa del poder es una necesidad imperante en proceso de liberación. Tres ejemplos. Cuando tenemos una sociedad fundamentada en la creencia de la supremacía masculina con la subordinación de la mujer; cuando se permite la certificación del heterosexismo como única manera de establecer relaciones entre los seres humanos; y cuando nuestros procesos de sociopolíticos intencionalmente producen invisibilidad o criminalizan a la disidencia, venga de donde venga, asimismo hemos fracasado en la distribución equitativa.

La narrativa de Hechos (6:1) nos dice: Por aquellos días, al multiplicarse los/as discípulos/as, hubo quejas de los helenistas contra los hebreos, porque sus viudas eran desatendidas en la asistencia cotidiana. O sea, para que exista harmonía es necesario que estemos atentos/as a las necesidades de todas las personas.

Ahora bien, yo no quiero pecar de ignorante y no traer sobre el tapete el desastre administrativo que algunos sistemas mal llamados socialistas, comunistas o cristianos reanalizaron haciendo lo mismo o peor que el capitalismo. Esto corrobora que la teoría socio-política-espiritual puede ser maravillosa, pero si quienes administran estas instituciones son gente mala, se traicionará al pueblo. Ejemplos de esto lo es los crímenes contra la humanidad del stalinismo los cuales traicionaron los fundamentos básicos del manifiesto comunista, o la manera tan irresponsable y criminal que la Iglesia como institución excusó, escondió y protegió a sacerdotes pedófilos, violentando los principios básicos de la justicia establecidos por el hermano y compañero Jesús. Mientras no se restituya la justica, podemos decir que esto estuvo y sigue estando mal.

Un aspecto que las clases dominantes intentan por todos medios de ignorar lo sigue siendo la ideología socio-política-religiosa del sionismo que se esconde detrás del caparazón del antisemitismo. Yo no tengo ninguna duda que cualquier intento de destruir al pueblo de Israel como nación o como pueblo es antisemitismo, y esta práctica es ilegal e inmoral. De la misma manera, toda práctica del gobierno de Israel por establecer una supremacía étnica, cultural o religiosa a través del sionismo es también inmoral y criminal.

Quienes se jactan la boca dizque condenando el comunismo lo hacen de una manera injusta. Una cosa es lo que Stalin hizo –que vuelvo y reitero estuvo bien mal- y otra cosa es lo que el gobierno de Israel está haciendo. Los crímenes sionistas contra la población civil palestina, de la Franja de Gaza han pasado a una invisibilidad, han sido justificados y a la misma vez ignorados por los medios de comunicación y por el gobierno de Estados Unidos. Es por esto que un Adviento subversivo debe de condenar estos crímenes del sionismo.

Ahora bien, me parece necesario aclarar que en la actualidad hay una corriente anticomunista orquestada por las oligarquías las cuales siguen cometiendo el error intencional de mercadear una falsa identidad al comunismo. Yo me inclino mucho más a lo que mi San Romero de Las Americas me sigue diciendo: el anticomunismo con que mucha gente quiere defender su propiedad privada, no es anticomunismo de amor a Dios, es un anticomunismo de amor a sus riquezas. Por lo tanto, en el construir el fundamento de Adviento es importante rechazar todo lo que promueve o trata de justificar la exclusión, opresión o exclusión de los/as seres humanos.

Conclusión:

Recordemos siempre: en el Adviento subversivo, la mejor manera de hablar es construyendo la paz con justicia. Soy fiel creyente que un tipo de gobierno que se quiera denominar democrático debe de demostrar, en la práctica, la relación que existe entre los aspectos sociales y económicos y cómo estos impactan a la mayoría del pueblo. Para mí este proceso de inversión en el pueblo es una experiencia concreta de una militancia espiritual, de un Adviento subversivo.

De aquí la necesidad de evaluar, dentro de una llamada democracia, la calidad de vida de sus habitantes en la educación, la salud, trabajos, salarios, mortalidad infantil, seguridad económica presente y futura, viviendas, medio ambiente, etc. Dentro de esta realidad aquí en Estados Unidos hay que reconocer que estamos muy mal. Carentes de un sistema democrático que no esté controlado por el neoliberalismo y capitalismo corporativo.

De aquí entonces, lo que anteriormente dije concerniente a la necesidad de ser humanistas. Es aquí en donde nuestro patrón San Romero de Las Americas fundamentó su ministerio cuando nos sigue diciendo: antes de ser un/a cristiano/a tenemos que ser muy humanos/as… De hecho, nuestra espiritualidad –la cual se distingue por tener dimensiones sociales y políticas- se proyecta a través de nuestro humanismo. O sea, mientras más humanos somos, mayor nuestra espiritualidad. La humanidad de San Romero lo convirtió en un santo. No fue la manera de morir, sino la manera como vivió, lo que le canonizó. Por lo tanto, necesitamos de militantes espirituales que se atrevan a construir un mundo mejor.
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P. Luis Barrios
Iglesia de Santa María
New York, New York
19 de diciembre de 2009
Lbarrios@jjay.cuny.edu

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