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ADVIENTO. José María García Mauriño

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¡Manteneos despiertos que el Señor viene!
Con el Adviento las comunidades de base celebramos uno de los encuentros anuales más significativos. La palabra adviento significa «venida». No nos preparamos para las fiestas de Navidad. Fundamentalmente nos preparamos para otra venida. Se trata de la venida definitiva de Jesús y la lejanía de este suceso no puede servir de pretexto para que huyamos de este mundo; en ningún caso nos podrá servir el Adviento para olvidamos de los problemas de la humanidad

Este evangelio nos dice que hay que andar despiertos Es éste un aviso para los que tenemos fe. Para los que hemos puesto nuestra seguridad en Dios sabemos que Dios es nuestro Padre y que nos quiere; sabemos que nuestra suerte está en sus manos; sabemos que Jesús, tras cuyos pasos vamos, ha vencido y que su triunfo anuncia y anticipa el nuestro… Podemos pensar que todo lo que nos queda que hacer es esperar que el encuentro definitivo se realice y centrar nuestra preocupación en el cuándo y en el cómo. Y dejamos vencer por el sueño. Y que el día aquel y nos encuentre dormidos, sin hacer nada.

Nosotros somos los servidores de la humanidad; nosotros somos los que han elegido como su modo de vida el servicio a los hombres y mujeres, servicio que se presta no a la fuerza, sino libremente y por amor- y se nos ha encomendado un trabajo que no debemos descuidar: continuar la tarea de Jesús, construir constantemente el Reino de Dios.

Pero no podemos olvidar que la Navidad está tan llena de sentido porque aquel cuyo nacimiento celebramos dedicó su vida a luchar para que los hombres y mujeres aprendiéramos a vivir como hermanos. Y espera de nosotros una entrega como la suya, haciendo posible un mundo en el que cada recién nacido tenga, al nacer, una cuna y, durante toda su vida, paz.

¿Qué puede significar «Adviento» para la sociedad actual? Después de los años 90 estamos en un tiempo en el que se ha dado un «desfallecimiento utópico». Con el triunfo del neoliberalismo y la derrota de las utopías la cultura moderna -o mejor posmoderna-castiga al pensamiento esperanzado y utopista. El ser humano moderno-posmoderno está escarmentado. Ya no cree en «grandes relatos». Se nos ha impuesto una cultura antiutópica, sin esperanza. ¿Qué advenimiento qué adviento espera el hombre y la mujer contemporáneos? ¿Cómo vivir el adviento en una sociedad que no espera ningún «advenimiento»? Desde luego, no reduciendo el adviento a un «tiempo litúrgico», o a un tiempo pre-navidad..

¿Cómo hacerlo, pues?
El Advenimiento que esperamos los cristianos no es la Navidad… Ni siquiera es «el cielo»… ¡Es el Reino! No es otro mundo… Es este mismo mundo… ¡pero «totalmente otro»! ¡Otro mundo es posible! Se puede ser cristiano sin celebrar el adviento, ¡pero no sin preparar el Advenimiento! Ser cristiano es hacer propia en el corazón la nostalgia de Aquel que decía «mego he venido a traer a la tierra, y ¡cómo deseo que arda…!». Los cristianos no podemos inculturarnos del todo en esta cultura antiutópica y sin «grandes relatos», porque somos hijos de la gran Utopía de la Causa de Jesús, y tenemos el «gran relato» del Proyecto de Dios… Podríamos no celebrar el adviento, pero no podemos dejar de darnos la mano con todos los hombres y mujeres de la tierra, de cualquier religión del planeta, para trabajar denodadamente por el Advenimiento del Nuevo Mundo.

Cada vez se perfila mejor: crear un Mundo Nuevo, el Reino de Dios, pero dicho con palabras y hechos de este tercer milenio, ése es el Advenimiento que esperamos, el sueño que nos quita el sueño, lo que nos hace estar en «alerta». Estar alerta significa participar en las tareas del Reino, en las tareas de este mundo que queremos sea distinto, otro, participar en las tareas de las Comunidades, sentimos hermanos cuando nos damos la mano. La mano que trabaja, que une, que hace lo posible porque se realicen los objetivos de las comunidades. No nos podemos quedar con los brazos cruzados esperando que sean otros los que se mueven y luchan por el Reino.

Este Adviento debe ser un impulso para trabajar- ¿Qué colaboración prestamos a los que se comprometen por la Justicia, por la liberación de los pueblos oprimidos, como Palestina, Irak, Afganistán, el Congo y muchos otros? ¿Qué lucha mantenemos porque no haya más guerras? ¿Hacemos algo porque no haya hambre, por mejorar las condiciones de los trabajadores y trabajadoras? ¿Con qué o con quienes nos comprometemos porque se quiten los muros de Israel y de México y de Corea del Norte o porque se les reconozca los derechos a los inmigrantes? ¿Qué disposición tenemos cuando se trata de preparar una Eucaristía?. Tantas cosas!! Este Adviento nos invita a despertar, a activar nuestras energías y preocupaciones por los demás. Nos invita a seguir construyendo el Reino, ahora y aquí.

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