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A VINO NUEVO, ODRES NUEVOS. Manolo González

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Somos Iglesia de Andalucía

Es muy significativo el modo como muchos cristianos, que no se sienten a gusto con algunos planteamientos actuales de la jerarquía y con muchos cultos de nuestros templos, se están posesionando en nuestros día Iglesia, buscando una vuelta a los orígenes, a lo que nos parece nuclear en el evangelio y la persona de Jesús.

Encontrarás a continuación unos folios en los que, haciendo una selección de textos entresacados de conferencias, libros y escritos, hemos tratado de presentarte por donde parece que van hoy los tiros en esta, como nos decía hace unos días en Granada José A. Estrada, “sanación en raiz” de nuestra querida iglesia

1.- JESÚS SE NOS PRESENTA EN EL EVANGELIO COMO UNA NOVEDAD RADICAL

Jesús se nos presenta en los evangelios como una novedad distinta, nueva, radical. Con Jesús se da en la historia de la salvación un vuelco teológico. “A vino nuevo, odres nuevos” Porque si no, qué pasa, pues se rompen los odres, se desparrama el vino y nos quedamos sin odres ni vino; es decir, ni con lo antiguo, porque se nos ha estropeado, ni con lo nuevo, porque se ha desparramado. ¿Cuales son las novedades más importantes que nos trajo Jesús?

A.- El Dios de Jesús es el Dios de todos los pueblos y de todas las personas de la tierra. No vino a completar el Antiguo Testamento. No podemos seguir haciendo componendas entre el A.T y el N.T, entre el pueblo judío y la Iglesia. Con Jesús el pueblo elegido entre todos los pueblos, el Dios de Abrahan, de Isaac y de Jacob, el Dios de Israel, las leyes que regían al pueblo, el culto, el sábado, los sacrificios, … ha cumplido su etapa histórica. Comienza una nueva andadura con características radicalmente distintas. Entre otras podemos destacar las siguientes.

B.- Con Jesús desaparece la distinción entre sagrado y profano..
Jesús fue un laico. No fue sacerdote, ni ejerció el sacerdocio, ni, por consiguiente, se le pudo ocurrir fundar un nuevo sacerdocio. Vivió como un laico. Predicó una religión laica, que sirve para todos los hombres. Para Jesús lo importante es el hombre, quitar sufrimiento al hombre, hacer feliz al hombre. Y todo ello como el camino y la forma de entenderse con Dios.

C.- Con Jesús terminaron las personas sagradas, los lugares sagrados, las estructuras sagradas que eran el centro de la religiosidad de Israel y que sigue siendo el centro de la religiosidad de la Iglesia. Y al quitar lo sagrado de las personas abolió los privilegios que se esconden detrás de lo sagrado. De un modo muy especial el poder, el poder de lo religioso, que es el peor de todos puesto que llega a las conciencias de las personas, a que nos sintamos malos y rechazados por Dios. Y si él abolió todo lo sagrado no pudo de ningún modo querer unas personas sagradas, colocadas por encima de los demás, y con poderes sobre otros para imponer dogmas y preceptos; y que fuesen los intermediarios entre Dios y el hombre; y gobernar con poderes absolutos a los demás como a un rebaño de ovejas

D.- Con Jesús terminaron los sacrificios, cultos y ritos sagrados. La eucaristía no es un acto cultural, no es un sacrificio. Es un encuentro de hermanos, un comer el cuerpo: la persona de Cristo, identificarse con lo que dijo e hizo en su vida. En ella es la comunidad reunida la que canta, reza, celebra. Toda ella es ministerial

E.- Con Jesús la ley y el Espíritu se nos presentan como irreconciliables. En el evangelio no hay más leyes, más precepto, más obligaciones, mas imposiciones que “lavarse los pies unos a otros, ayudarse como hermanos” Estas palabras no son un precepto, son el testamento que nos dejó Jesús, su voluntad más apremiante. Y el amar al otro tampoco es una norma, amar es estar atento a las necesidades de los que nos rodean y echarle una mano según nuestras posibilidades. El que movido del espíritu ama así no necesita de normas. El seguidor de Jesús camina en libertad, sin sometimiento a nada, ni a nadie. Somos seguidores de una persona, Jesús de Nazaret. Lo que el dijo, lo que él vivió, lo que él quiere está en el Evangelio. Una persona que murió y sigue viva, que se hace presente entre nosotros cuando nos reunimos en su nombre, que nos hace sentir la alegría de saber que Dios está con nosotros, y que sigue actuando en el interior de cada uno de nosotros a través de su Espíritu, empujándonos con su Espíritu desde dentro. Carlos Escudero Freire de una conferencia en el Foro Diamantino García.

2.- EL MODELO ACTUAL DE LOS MINISTERIOS ESTÁ EN CRISIS

El modelo actual de los ministerios está en crisis. La actual concepción del sacerdocio tradicional no se puede seguir manteniendo hoy ni a nivel sociológico – no hay vocaciones- ni a nivel exegético – no hay fundamentos evangélicos-, ni a nivel histórico – en un principio no fue así-, ni mucho menos a nivel teológico. El actual modelo presbiteral está agotado.

Y para mantenerlo no se puede seguir por más tiempo poniendo parche. En la actualidad están acudiendo a los laicos, que sustituyen a clérigos, con una identidad cada día más difusa entre unos y otros. De hecho los laicos / as están ya responsabilizándose de parroquias a todos los efectos, incluso cobrando la nómina correspondiente por parte del Estado y del Obispado, y están administrando los sacramentos del bautismo, extremaunción, exequias, casamiento, confesiones -sin las apalabras mágicas de la absolución-, eucaristía -sin las palabras mágicas de la consagración- Lo hacen siempre de forma subsidiaria, como excepción, dada la escasez de presbíteros, pero de hecho están realizando funciones que en por el actual Derecho Canónico, que durantes siglos han sido exclusivas de los ministros. Por este camino no salimos de la confusión en la que estamos viviendo, y al “vino nuevo no se le ponen odres nuevos”.

El modelo teológico de las “potestades” – Dios, Cristo, apóstoles, ministros (obispos y presbíteros)- que subyace a la situación actual de la institución eclesial está haciendo agua, está agotado Un modelo teológico que en realidad ha sido un secuestro de lo más esencial del mensaje evangélico, que nos habla de : no al poder, no al colocar en la comunidad cristiana a unos por encima de otros, no al establecer a unas personas como intermediarias entre Dios y los hombres. Este modelo no nos ha hecho adultos en la fe, ni nos ha revelado la verdad del Evangelio. Hay que pasar a un modelo más evangélico, más en consonancia con lo que fue en un principio: Dios, Cristo, comunidad, pluralidad de ministerios. Porque el plan de Dios es que seamos uno, vayamos recapitulando todas las cosas y personas en Cristo.

Se impone una sanación en raíz. Urge ir pasando del binomio clérigo-laico, al binomio comunidad-pluralidad de ministerios. El sujeto último no es el presbítero sino la comunidad. Es la comunidad la que perdona, bautiza, celebra. Hay que partir de la comunidad, como punto de partida, para entender los ministerios. Entender la Iglesia como comunidad de comunidades. Cada comunidad inculturada en su ambiente sociocultural, con los ministerios y ministros–hombre o mujeres- que precise según sus necesidades. En la comunidad está el Espíritu de Jesús, que habla por el hermano, aún por el más pequeño. La Iglesia se hace presente no donde hay un presbítero con un templo, sino donde vive una comunidad cristiana con un responsable, coordinador, animador de la misma y unos ministerios según proceda, entendidos siempre como servicio, jamás como personas con unos poderes que coloca a unos en posesión de la verdad y con capacidad para imponer e imponerse sobre los otros”. José A. Estrada de una conferencia a un grupo de Moceop en Granada.

3.- NO HAY DATOS SERIOS DONDE ENGANCHAR EL ACTUAL ANDAMIAJE CLERICAL.

Al ponernos en contacto con la persona de Jesús, al estudiar el Nuevo Testamento., no encontramos ningún dato histórico, ni bíblico, ni se encuentran eslabones en las primeras comunidades donde enganchar el actual andamiaje clerical, ni el poder monárquico, absolutista de un Papa, ni el sacerdocio, ni la red de funcionarios tiene cabida en el evangelio y en la teología cristina del evangelio.

Nadie, medianamente culto en la historia de la fe cristiana, puede decir con propiedad que Jesús fundó una iglesia y mucho menos esta iglesia y menos aun esta estructura clerical. Lo único históricamente cierto es que, constatado el hecho de que Jesús vivía después de su muerte, se formó una iglesia , unas comunidades cristianas, distintas de Israel. Jesús no es fundador de nada. La iglesia no la fundó Jesús, pero está fundada en Jesús.

La gran visión de Jesús fue descubrir, denunciar y luchar contra las instituciones religiosas judías: el Templo, la Ley, el Sacerdocio. Instituciones que se habían convertido en cadenas que oprimían al pueblo mucho más que lo hacían los romanos. Con Jesús se inauguró el éxodo definitivo en el que no cabe esclavitud en nombre de ningún faraón de ningún jerarca, ni en nombre de ningún templo, de ningún Código Canónico, ni en nombre de ningún Dios. El Dios de los cristianos no necesita culto, no necesita inciensos, ni templos, ni catedrales, ni altares, ni flores, ni sumos sacerdotes, ni obispos, ni curas que hagan de forma exclusiva de intermediarios con Dios, ni sacrificios.

Al contrario de todas las idelogías religiosas que promueven una separación de la vida para encontrarse con Dios; el cristianismo , su originalidad, es el encuentro con Dios en la vida. Jesús es absolutamente original ; ¿ no es esto lo que significa la Encarnación? El Dios de los cristianos tiene un templo, un altar, un sagrario: el hombre, la naturaleza, la vida. Allí nos espera. Allí podemos encontrarlo.

La verdadera y única base sobre la que se asienta la Iglesia son
– las comunidades cristianas que se fueron formando en los primeros siglos,
– la fe de Pedro, la fe en Jesús, la adhesión a Jesús, como único y exclusivo Señor y
– la comida fraterna (La Eucaristía) con la que se le recordaba, se le hacía presente, y hacía posible experimentar una fuerza dinamizadora en todos los que se reunían.

Los obispos actuales no son, en ningún sentido ( teológico, bíblico, etc.) sucesores ni de los “doce”, ni de los “ apóstoles. Pedro no fue nunca sacerdote, obispo, Papa. Pedro es uno de los pilares sobre los que se funda la Iglesia. La Iglesia se fundamenta sobre la fe de Pedro y el estilo de vida que aprendió de Jesús y en los testigos de la vida, muerte y resurrección del Nazareno. Es más, el significado de las palabras discípulos, apóstoles, diáconos, obispos, presbíteros que aparecen en el Nuevo Testamento no se corresponden con el significado que hoy tienen. Propiamente la Iglesia actual es fundada en el siglo IV –aunque existían amagos anteriores – cuando se vio con Constantino la necesidad de crear unas estructuras sólidas para la nueva religión del imperio.

Los sacerdotes son personajes del Antiguo Testamento o de pueblos paganos. Han olvidado que en el Nuevo Testamento los sacerdotes eran los malos, que Jesús no era sacerdote, que fueron ellos los que le persiguieron y que en ningún sitio Jesús instituyo el sacerdocio. Seguir con el sacerdocio del Antiguo Testamento ha sido el más grave robo a la persona y el mensaje del Jesús histórico.

El Papa es en nuestros dias un hombre que puede opinar de todo de forma “vinculante” para todos los cristianos, determina quienes son buenos y los canoniza. Señala con su dedo a los malos y los condena. Marca límites, calla bocas, deja cojos para toda la vida a los que él cree que no deben correr, paraliza movimientos del Espíritu, esteriliza a los profetas para que no se multipliquen. Es un jefe con poderes absolutos. Un jefe infalible. Y todo ello porque es un jefe asistido directamente por el Espíritu Santo. Todo el poder ultraconcentrado en una persona, que, además, dice que es el siervo de los siervos de Dios. Ningún hombre, ningún imperio, ningún sistema político ha conseguido poder tan absoluto en toda la historia. Las Iglesia se vacían. El clero abandona. Y ya hay conventos que cierran sus puertas por defunción. Los creyentes no cumplen con sus obligaciones de confesionario, misas, matrimonios canónicos, preservativos… Las parejas de juntan y se separan. Cada cuatro minutos se divorcia un matrimonio etc. Pero el Papa manda cada vez más, su minúsculo estado pontificio es cada vez más importante, se codea con los más grandes, reúne cada vez masas más numerosas. Wojtyla pasará a la historia como el político más grande de la época contemporánea.

No es admisible esa rentabilidad clerical que está produciendo el “haced esto en memoria mía”, y el “yo te absuelvo” tus pecados. Son los seguidores de Jesús, los que creen en él, quienes reciben este encargo. Es impensable ver a Jesús instituyendo una élite de personas, elegidos entre los elegidos, con la misión de enseñar, santificar y gobernar a todos los demás como se hace con un rebaño de ovejas, con poderes mágicos que intervengan en las realidades físicas y espirituales transformándolas.

Yo no sé si este tinglado de un monarca ungido por Dios, rodeado de príncipes de la Iglesia, con un boato obsceno, pagano, de circo, tiene ya arreglo. Roguemos a Jesús que sepamos redescubrir su camino que lo siguen anunciando y viviendo profetas contemporáneos y la gente sencilla. Mientras tanto, sería conveniente que ningún creyente colaborara ni con un euro, ni con un dólar, ni prestando su colaboración bajo ningún pretexto al mantenimiento de es maquinaria pagana y anacrónica. Que se siga manteniendo, pero no con mi apoyo. Conmigo que no cuenten.

Ahora, quizás más que nunca, la Iglesia de Jesús necesita de hombres y mujeres que, reunidos en comunidad alrededor de una hogaza de pan y un poco de vino, llenen de un nuevo vigor la sociedad desconcertada y dolorida de los hombres

La institución es necesaria. Una sociedad, un grupo humano, progresa o muere según la fortaleza o debilidad de sus instituciones. Son imprescindibles para evitar el caos y la muerte. Con ellas los colectivos se organizan, se defienden, pueden convivir y progresar. Pero también son tremendamente peligrosas, si se enquistan en un momento histórico resistiéndose al cambio, si se sacralizan y en lugar de servir a los demás, son los demás los que tienen que servirla a ella .
Luis Alemán Mur. Del libro “Roma tenemos un problema”

4.- PENSAR EN UNA REFORMA COMO LA QUE DESEAMOS ES PRÁCTICAMENTE IMPOSIBLE

Una reforma seria de lo existente es prácticamente imposible. Hartos de denunciar, luchar, disentir, contradecir a las estructuras eclesiales que nos rodean, llega un momento en que caemos en la cuenta de dos cosas: primera, que este esfuerzo es estéril porque las revoluciones no las hace el poder contra si mismos y es eso lo que pretendemos una auténtica revolución. Y segundo, porque es imposible el diálogo entre los dos paradigmas o cosmovisiones tan opuestos que conviven en el mundo eclesial. Los habitantes de una galaxia no se pueden entender con los de la otra.. Añádase, además, la arrogante presunción de una galaxia de tener toda la verdad, porque Dios y su Palabra están de su parte y por tanto se sienten con el deber y la obligación de condenar, marginar y denigran a los que no piensan como ellos… Durante un tiempo será inevitable que convivan juntos lo que muere y lo que renace, en dolorosa tensión. J.Shiliber, de unos apuntes recibidos por internet.

5.- LA COMUNIDAD COMO CENTRO, EJE, DE LA RENOVACIÓN EVANGÉLICA, HOY.

• Copérnico, afirmó, allá por el siglo XVI, que el centro de nuestra constelación no era, como decía
Tolemeo,la tierra, sino el sol Consiguió, con ello, el cambio más trascendental que se ha producido en la astronomía y, a partir de él, se eliminaron todos los problemas que estaba creando un centro equivocado. Hoy nosotros, al cambiar el centro clérigo-laico, por el centro comunidad ministerio, estamos realizando en la Iglesia un cambio tan profundo y revolucionario como Copérnico lo hizo en su tiempo en astronomía. Un cambio que va a solucionar, como entonces, los problemas mas acuciantes que hoy aquejan a la Iglesia y ofrecer un nuevo rostro de la misma más evangélico en el mundo que nos ha tocado vivir. Lois de un escrito publicado en Tiempo de Hablar.

• Estoy constatando que el fenómeno se extiende: se multiplican los casos de eucaristías presididas y animadas POR laicos ya sean varones, ya sean mujeres. Las misas sin cura es lo más significativo de por donde se van a superar muchos otros problemas y se van a dejar atrás metas : como que los curas se casen, la mujeres se ordenen, etc.

• Guste o no, crece el número de seguidores de Jesús, que se van liberando de normas, leyes y cánoces inventadas fuera del espíritu del Evangelio. “ No cargueis fardos pesados a los otros , que vosotros no podeis llevar”. Son hechos, y contra los hechos no valen razones, contra facta nihil . Pero es que además los hechos son portadores de mucho significado. Dejemos actuar al Espíritu de Jesús. José Luis Herrero del Pozo de escritos por internet.

• “ Creo que el servicio mejor que podemos realizar los curas en nuestros días a la Iglesia es dejar que sean los laicos y las laicas quienes presidan la eucaristía. Yo, cuando me encuentro en una pequeña comunidad con laicos preparados para presidir la eucaristía, tened por cierto que no la presidiré nunca, aunque me lo pidan de rodillas, no lo haré. Es una decisión personal muy pensada y muy fundamentada. Es algo que tendríamos que ir haciendo todos los curas, no como excepción, ni hecho a escondida o con miedo a escandalizar. Las misas presididas por laicos están siendo en nuestros días la semilla de esa Iglesia en la que todos soñamos “. José María Castillo de conferencia en Loja a CC.PP.

6.- EN LAS PEQUEÑAS COMUNIDADES SE CONCELEBRA LA MEMORIA DE JESÚS.

Las comidas ocuparon un lugar privilegiado en la vida de Jesús. Hasta llegaron a acusarle de comelón y bebedor. Sus comidas eran abiertas y acogedoras: comía con pecadores, parias y proscritos. Y fue su último deseo que siguiéramos recordando su persona y su mensaje precisamente en una comida. Por eso fueron las comidas el lugar y el clima privilegiado de los suyos para reunirse y “recordar” al maestro. No inventaron nada. La fusión entre comida, celebración y recuerdo del Señor no ofreció ninguna dificultad: era la costumbre

Son muchas las pequeñas comunidades que en nuestros días están tratando de volver a esta forma primitiva y original de entender la eucaristía.

En este cambio radical de entender la eucaristía lo primero es dejar de utilizarla como ingrediente de todas las salsas: bautismos, matrimonios, defunciones, concentraciones, fiestas… Ni es realizar un culto para salir de allí pensando que hemos hecho algo a Dios y que nos lo va a tener en cuenta para hacer él también algo en nuestro provecho. Tampoco podemos reducir la eucaristía a un acto de culto semejante a los antiguos sacrificios del Templo. Cristo de una sóla vez se ofreció por nosotros, en los días de su vida mortal y así se convirtió en causa de salvación eterna para todos y ya no son necesarios más sacrificios para que se nos perdonen los pecados.

Más bien hay que entenderla como una ágape, fracción del pan, mesa compartida, de un grupo de personas, que se sienten convocadas por Jesús, y en un ambiente de fraternidad tratan de participar de lo aportado por cada uno de los congregados, en torno a una mesa, como es natural, y que, con lecturas, cantos, signos, plegarias… se recuerda la última cena, con toda la carga vivencial que ella supuso.

La eucaristía se celebra en un grupo en el que todos se sienten iguales, en el que nadie habla en posesión de la verdad, ni manda, ni impone, ni censura. En el que nadie es más importante y en el que todos se sienten realmente importantes, para, partiendo de las lecturas presentadas, expresar públicamente lo que esas lecturas le dicen, lo que piensan, sus deseos, sus inquietudes, sus preocupaciones, sus utopías.

Alguien de la comunidad, hombre o mujer, se habrá elegido como presidente, coordinador o animador de la celebración. Será el responsable de marcar el ritmo de la celebración y ser símbolo de unión con otras comunidades. No lo hace todo, los diversos carismas recuperan su . El celebrante es toda la comunidad. Toda eucaristía es una concelebración y son concelebrantes todos los miembros de la comunidad. Toda eucaristía tiene que invitarnos y darnos fuerza para aceptar la persona de Jesús y su actividad histórica como norma de nuestra vida. manolo gonzález

7- UNA EUCARISTÍA QUE NO INVITE Y FAVOREZCA UN CAMBIO EN NUESTRA VIDA NO ES LA CENA DEL SEÑOR.

Apoyados en las palabras de Jesús :” cada vez que os reunáis, haced esto en memoria mia”, que viene a significar “sed vosotros mi presencia, con vuestras vidas”; “que al veros me recuerden”. Cada uno en su ambiente de familia, trabajo, organizaciones solidarias, barrio… es esencial que una comunidad desee y se esfuerce por vivir ese estilo que inauguró Jesús :
• Toda nuestra vida, por sencilla que sea debe gritar el Evangelio, toda nuestra persona debe ser un reflejo de Jesús. Porque él es quien libera.
• Compartiendo la vida con los pequeños, desheredados, empobrecidos, como Jesús.
Jesús, para cumplir la voluntad del Padre, lo hizo todo desde aquellos que por ser pobres, marginados, cargan sobre sí el pecado del desamor, del egoismo del mundo. Sólo situándonos desde ellos, podemos llamarnos hermanos de todos, universales. Sólo desde ahí podemos hacer la
Del libro YO SOY TU HERMANO”, Federico carrasquilla y Benito Cassiers

UNA VEZ LEIDO ESTOS TEXTOS TE AGRADECERÍA ME CONTESTASES POR E-MAIL O POR TELÉFONO A ESTAS DOS PREGUNTAS :

• ¿Cómo ves el que nos reunamos una tarde para dialogar y cambiar impresiones sobre estos puntos? ¿podemos contar contigo?

• ¿Ves la posibilidad de programar celebraciones de la eucaristías según lo expuesto de una forma periódica: mensual, trimestral… en este hipotético grupo?

manolo gonzález. magonsan@auna.com telefono 952 28 63 45 696 490 516

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