diosenlafrontera
Hay un lugar en Ferrol donde el silencio no es ausencia, sino presencia. Donde, desde primera hora de la mañana, hombres y mujeres cruzan una puerta discreta para encontrarse con algo que el mundo ya casi ha olvidado: la paz que nace de estar a solas con Dios. En el convento de las Esclavas del Santísimo, la vida se sostiene en la oración, en la adoración constante y en una caridad que no hace ruido, pero que alimenta cuerpos y consuela almas. Ver noticia original en …

