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Fuente: Observatorio eclesial
El diario EL PAÍS ha señalado a 61 obispos y 7 cardenales españoles acusados de encubrir la pederastia en la Iglesia católica. Entre los cardenales se cita a Juan José Omella, arzobispo de Barcelona. Durante su presidencia de la Conferencia Episcopal Española(CEE), la gestión del cardenal Omella sobre las víctimas de abusos sexuales de niños, niñas, adolescentes y jóvenes en seminarios, noviciados, parroquia y otros espacios católicos no fue precisamente ejemplar.
En el discurso inaugural de la 120ª Asamblea Plenariade la CEE, celebrada del 21 al 25 de noviembre de 2022, en un momento en el que se revelaban numero-sos casos de pederastia en la iglesia católica, sin duda uno de los mayores escándalos que ha generado una pérdida de credibilidad en ella, no hizo referencia algu-na a dichos casos.
Perdía así la oportunidad de hacer autocrítica, expresar arrepentimiento, pedir perdón pú-blicamente, hacer propósito de la enmienda y compro-meterse a reparar a las víctimas.Con este silencio se alejaba del mensaje de Jesús de Nazaret: ?Compasión, quiero, no sacrificio? (Mateo9,13), volvía a humillar a las víctimas de tamaño ?cri-men?, como lo calificó el papa Francisco, y de tamaña?plaga? y ?llaga todavía abierta?, como acaba de definir-la el papa León XIV.
Le faltó compasión como principio ético que nos lleva a solidarizarnos con las personas que sufren. Su silencio sobre la pederastia en aquel discurso chocaba con el mantra -repetido de nuevo en esa intervención- de la condena de las ?ideologías de género?, a las que res-ponsabilizó de generar irresponsabilidad familiar y crisis de identidad.
Tampoco hizo referencia a las diferentes formas de dis-criminación, injusticia y violencia de género, tan cercaco mo estaba el 25 de noviembre, Día Internacional dela eliminación de la Violencia de Mujeres y las Niñas.Hasta la fecha del discurso el feminicidio había termi-nada con la vida de 38 mujeres ese mismo año en Es-paña.
¿No merecían estos feminicidios un recuerdo, una de-nuncia, una condena? ¿No tendría que haber reconoci-do la responsabilidad de la jerarquía eclesiástica en el mantenimiento del patriarcado tanto en la sociedad co-mo en la iglesia, generador de la violencia de género?
Pero la actitud negacionista del cardenal Omella se manifestó con toda contundencia ante el ?Informe sobre abusos sexuales en el ámbito de la Iglesia católica y el papel de los poderes públicos. Una respuesta necesa-ria?, presentado por el Defensor del Pueblo el 27 de oc-tubre de 2023, cuyo objetivo era ?dar respuesta a una situación de sufrimiento y soledad que durante años se ha mantenido, de una u otra manera, cubierta por un injusto silencio?.
El Informe consideraba que ?los abusos sexuales en la Iglesia católica constituyen un grave problema social y de salud pública? y que ?la gravedad del problema deri-va de la intensidad del daño que han sufrido las vícti-mas, de la defraudación de las personas afectadas y de la defraudación de la confianza depositada por ellas y por una parte de la sociedad en una institución que ha tenido un poder innegable en España y una autoridad moral en la sociedad?.
El 30 de octubre, tres días después de la presentación del Informe, el cardenal Omella convocó una Asamblea episcopal de urgencia para el estudio y la valoración de dicho Informe. En ella los obispos manifestaron su dolor por el daño causado por algunos miembros de la Iglesia a las víctimas de la pederastia, expresaron su petición de perdón y mostraron su deseo de trabajar conjunta-mente en la reparación integral y de profundizar en los caminos para su protección y acompañamiento.
Muy distinto fue el tono del cardenal Omella el 20 de noviembre de 2023 en el discurso inaugural de la 121ªAsamblea Plenaria del episcopado español, en el que vertió acusaciones gruesas contra el Informe del De-fensor del Pueblo, la encuesta de GAD3, las extrapola-ciones de los datos y los medios de comunicación.
La encuesta se realizó a una muestra de 8.013 perso-nas, a quienes se preguntó por sus creencias o in-creencias religiosas con estos resultados: el 16% se declaró ateo; el 7% afirmó ser religiosamente indiferen-te; el resto se confesó creyente, un 23% practicante y un 39% no practicante. Las preguntas fueron 34: 10 di-rigidas a todas las personas encuestadas y solo 24 a quienes confesaron haber sido objeto de abusos sexua-les siendo menores de edad.
El cardenal Omella calificó los resultados de la encues-ta de GAD3 de dudosa fiabilidad y de falta de veraci-dad, y la extrapolación de los datos de ?infundada,errónea e intencionada? y de ?disparate?, dejando la du-da de que pudiera haberse hecho ?de manera malicio-sa?.
Entonces me pareció injusto que una encuesta de las características indicadas reciba las descalificaciones de todo un presidente de la CEE. Ahora sigue pare-ciéndolo con más razón.El cardenal Omella, en su calidad de arzobispo de Bar-celona, recibe estos días al Papa León XIV, que duran-te su viaje a España ha condenado enérgicamente en varias ocasiones la pederastia clerical y la ha calificado de verdadera plaga y llaga todavía abierta.
Conocida la existencia de varios miles de víctimas de la pederastia clerical y de sus violadores, sabedor de la situación de desamparo y discriminación en la que se encuentran y de la indignación de las asociaciones de víctimas por no haber sido recibidas ni escuchadas por el papa, salvo las 6 víctimas seleccionadas por los obispos, ¿seguirá manteniendo el cardenal Omella la misma actitud de silenciamiento, de falta de compasión con las víctimas de la pe-derastia clerical y de cuestionamiento del Informe del Defensor del Pueblo,valorado muy positivamente por otros obispos españo-les?
Cumplidos los 80 años y ya en tiempo de descuento como arzobispo de Barcelona, le sugiero que no adopte la actitud de ?mantenella y no enmendalla?, sino que,ante los abusos sexuales, siga la llamada de León XIV en la reunión con los obispos españoles a ?responder con la escucha, la verdad, la justicia y la reparación, un compromiso cada vez más decidido en la prevención y la cultura del cuidado? y ?cambios reales de sanación?.
Es lo que pide el papa a la jerarquía y a toda la comu-nidad eclesial y también, por supuesto al cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona y ex presidente de la CEE.(amerindiaenlared.org) 10/06/2026

