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Cura de la parroquia de San Carlos Borromeo, en Vallecas, Madrid
Difícil no pensar que en este “contradiós” de mundo, personas como Javier Baeza, el cura de San Carlos Borromeo (Madrid), tienen fuste de salmón por su corajudo nadar contracorriente. Y sin embargo ellos y ellas sí que debieran ser tendencia, a fin de cuentas los pobres y expulsados del paraíso capitalista cada vez son más, y cada vez son menos tenidos en cuenta. Ayer eran los recordados “curas rojos” y hoy son una especie en extinción incapaces de olvidar la palabra “solidaridad”, quizás su espíritu sea el auténtico Santo Grial. Ver noticia original en …

