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Rafael Ortega, presidente de la Unión Católica de Informadores y Periodistas de España: «Las estrellas de la Cope se mofan de los dueños de la cadena» -- Rafael Ortega

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Religión Digital

Vida Nueva
La pregunta me la hacen estos últimos días muchos amigos y conocidos, que no tienen ninguna relación con medios de comunicación, pero que leen y, sobre todo, escuchan: “¿Cómo debe comportarse la radio de los obispos?”. La expresión “radio de los obispos” me altera un poco, pero desgraciadamente se ha impuesto en el lenguaje cotidiano, porque ha sido fomentada por los poderes públicos y por los propios comunicadores “estrella”.

En esto estoy plenamente de acuerdo con mi querido y respetado José Luis Gago, ex director general de la COPE, que afirma que “la expresión ‘radio de los obispos’ es utilizada por un sector mediático y social, desafecto y contrario a la COPE, con acento despectivo y acusatorio, por lo que convendría hacer un examen de conciencia desde la COPE para descubrir si determinados modos de actuación, de opinión y de expresión, no han propiciado ese tono arrojadizo y pretendidamente descalificador”.

Me hubiera gustado que me preguntasen acerca de todos los medios informativos que difunden la doctrina católica en nuestro país. Pero no. La demanda era y es siempre la misma, y mi respuesta, también: “Con libertad y responsabilidad”.

Hoy la Iglesia española, y no hablo sólo de la Jerarquía, sino de todos los católicos de este país, tiene un gran medio generalista, la COPE, que no cumple, a pesar de lo que digan sus “estrellas”, ni con “la libertad ni con la responsabilidad”. Se escudan en la “libertad” para informar de lo que a ellos les interesa particularmente, como la defensa, no ya de un partido político, sino de una facción de ese partido, o de intereses económicos propios. Eluden la “responsabilidad” con el insulto cotidiano y la descalificación. La “irresponsabilidad” les lleva a mofarse de los dueños de la Cadena. Una situación inaudita que en cualquier medio informativo o en cualquier empresa hubiera supuesto la expulsión inmediata de esos sujetos.

La COPE acoge a casi mil trabajadores, y la Cadena tiene una gran responsabilidad económica ante ellos. Pero no todo es dinero. No hay que escudarse en un trabajo estelar para olvidar un Ideario que es una pieza maestra de la Conferencia Episcopal Española, y que nadie de ese firmamento estelar quiere cumplir.

No basta con una “línea editorial COPE“, si esa línea editorial se limita a espacios de emisión fuera de los grandes programas. Esa “línea editorial” tendría que estar presente en la actuación cotidiana de los directores de los programas estrella.

Es más, la “línea editorial” presenta la doctrina católica, y la “línea de las estrellas”, repetimos, defiende sus intereses partidarios. Esos intereses priman sobre los primeros, cuando éstos deberían ser la guía de actuación de la Cadena. Nunca los intereses políticos y económicos por encima de la doctrina católica.

La semana pasada ha tenido lugar en Roma el encuentro de los responsables de las radios católicas, y el papa Benedicto XVI ha sido muy claro: “La radio tiene como función informar y entretener, anunciar y denunciar, pero también la de formar a los oyentes en el respeto a la verdad y el cultivo a la esperanza”. Volvemos a lo mismo: “Libertad y responsabilidad”.

Me consta que la Conferencia Episcopal Española, principal accionista de la Cadena, ya se ha puesto a trabajar para solucionar este espinoso tema y para que el medio generalista por excelencia de la Iglesia española haga de su trabajo un servicio a la verdad con espíritu de convivencia y criterio independiente.

Nunca olvidaré las palabras que el papa Juan Pablo II nos dirigió a los periodistas españoles, el 2 de noviembre de 1982, durante su primera visita a España: “Cada hombre lleva consigo sus propias ideas, sus preferencias y hasta sus prejuicios. Pero el responsable de la comunicación no puede escudarse en lo que suele llamarse la imposible objetividad. Si es difícil una objetividad completa y total, no lo es la lucha por dar con la verdad, la decisión de proponer la verdad, la praxis de no manipular la verdad, la actitud de ser incorruptible ante la verdad”.

Pues eso. Con Libertad y Responsabilidad.

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