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Negar la existencia de LEMPIRA es negar nuestra propia raza, nuestros propios ancestros, nuestra misma historia. Si su nombre era tal o cual, es lo de menos. ¿Acaso algún indígena, ladino, mestizo, zarco o chele actual sabe cuál era su nombre y apellido ancestral? Los apellidos: Martínez, Cortés, Laínez, Moreno, Zelaya, Valle, Reyes, Pérez, Calderón, Castillo, Sánchez, Rodríguez, Gómez, Carvajal, Gutiérrez, Cartagena, Padilla, etc. etc. no son nuestros, son del invasor. Con ellos nos herraron. Duro, pero real, ¿verdad?
Con vergüenza debemos reconocer que hasta eso nos dejamos robar de los conquistadores: nuestra raza, nuestra lengua, nuestra identidad, nuestras creencias, nuestra cosmovisión, nuestros nombres, nuestros territorios.
Los que quieren negar u ocultar la existencia de una persona digna que defendió su territorio, su pueblo, su raza, son aquellos que tienen mentalidad de esclavos, de sometidos, de sirvientes.
Con ese nombre o con otro, esos líderes existieron, negarlo es la muestra del más grande egoísmo y mezquindad histórica. Negar a LEMPIRA, es negar a ENTEPICA, MOTA, COPÁN GALEL u otros valientes y heroicos defensores de la raza y del territorio de Abya Yala. Varios documentos de los archivos de Indias dan fe de ello. Lo que sucede en Honduras y América es que los escritores criollos hijos de españoles tergiversaron la historia y no hablan de las grandes luchas que nuestros líderes indígenas dieron en contra de los españoles, portugueses e ingleses cuya población fue asesinada en América por millones.
LEMPIRA, ELEMPIRA o como se le quiera llamar era un indígena Lenca como somos el 60% de los oriundos del occidente de Honduras. La población y cultura lencas estuvo concentrada en los departamentos de Lempira, Copán, Intibucá, Comayagua, La Paz y parte de Cortés y Santa Bárbara. Hoy está diseminada en todo el país.
El acucioso historiador hondureño Mario Felipe Martínez Castillo que viajó y esculcó en ?La Probanza de Méritos?? de los Archivos de Indias, en Sevilla, España, extrae el siguiente texto: ???yo el dicho Rodrigo Ruíz, como celoso del servicio de su Majestad, poniendo en peligro mi persona por evitar tanto mal como se esperaba, procuré entrar en el dicho escuadrón (con esto se refiere al grupo que acompañaba a Lempira) de los enemigos con mi espada y rodela (que era un escudo redondo y pequeño) y fui a la parte y lugar donde estaba animando a su gente el dicho capitán llamado ELEMPIRA, el que traía el vestido y las armas de los españoles que había matado y peleando con él, le maté y le corté la cabeza para llevársela al general??.
Además, allí se narra que el hecho sucedió precisamente en Cerquín y que el manuscrito del español conquistador Rodrigo Ruiz, está fechado en México el 18 de enero de 1558, lo que demuestra que la lucha indígena frontal contra los invasores españoles duró más de 50 años y que LEMPIRA no murió por una traición, huida o sumisión como se nos ha hecho creer.
Pero no sólo nuestra etnia Lenca fue diezmada y acabada, sufrieron las mismas consecuencias por diferentes puntos cardinales los Mayas-Chortís, Misquitos, Tolupanes, Pech y otras razas autóctonas.
Con esto queda de manifiesto que la RESISTENCIA del pueblo hondureño no es coyuntural, ni reciente, sino histórica y que durante estos más de quinientos años han sido asesinados por los diferentes imperios racistas europeos cientos de miles de hombres y mujeres resistentes y que además esta actitud no tiene nada que ver con partido político alguno, sino con la dignidad, amor al territorio y a la raza indígena.
Contrariamente, antes que avergonzarnos de nuestros ancestros indígenas, valoremos los enormes aportes que han entregado a la humanidad en medicina: trepanación craneana, cirugía, herbolaria; odontología: incrustaciones dentales metálicas; ingeniería: hermosas edificaciones orgullo de la humanidad: Tikal, Copán, Machu Pichu, Teotihuacán, Uxmal, Ciudad Blanca, Los Puentes, Pascua, Chan Chan, Marcahuamachuco, Nazca, etc.; tecnología alimentaria: cultivos de cacao, maíz, papa, hule, ayote, quinua, etc.; Matemáticas y Astronomía: calendario y número cero, en fin.
Ojalá que nuestra rayana y descabellada ignorancia histórica llegue a su límite y aprendamos a defender como hondureños o americanos a nuestras razas nativas y dejemos nuestra lambiscona actitud sumisa a lo extranjero o transnacional.
20 de julio 2016–HOMENAJE DEDICADO A NUESTRAS RAZAS AUT?CTONAS.