La demografía ha sido tradicionalmente utilizada como vehículo de miedos sobre el futuro. El crecimiento de la población llegó a compararse con la explosión de una bomba, pero disminuye hoy en todos los países del mundo y, según Naciones Unidas, la población mundial se estabilizará a medio plazo. Ahora, cuando desaparece el miedo al desbordamiento, surge el temor a la decadencia. Nos quieren convencer de que el futuro va a encoger y, en particular, de que, porque habrá más viejos y menos jóvenes, mañana viviremos necesariamente peor. La demografía se ha convertido en una de las principales justificaciones de las políticas que debilitan, y pueden llegar a destruir, los sistemas públicos de protección social. ··· Ver noticia ···
Inicio Revista de prensa temas sociales Pensiones: la demografía como coartada -- Juan Antonio Fernández Cordón, demógrafo y...
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