Nicaragua: Mensaje de la XXV Asamblea Nacional de las CEB-CNP

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Sicsal

Apasionados y apasionadas por Jesús y el Reino como CEB nos seguimos Relanzando.
Inspirados y motivados por este lema, hemos vivido estos días compartiendo, sistematizando y evaluando el caminar y la faena realizada en nuestras Mesas de trabajo donde hemos compartido nuestros anhelos, sueños, esperanzas, desánimos, desafíos y aspiraciones para este nuevo año que comenzamos.

A pesar y en medio de esta crisis económica, pérdidas de cosechas y desesperanzas que vive nuestro amado pueblo de Nicaragua, nos alegramos de haber sido acogidos por las Comunidades de la Segunda Región y haber podido celebrar nuestra XXV Asamblea Nacional de la CNP y haber renovado nuestro compromiso al servicio de nuestro Pueblo.

También nos alegramos por el sentir común de nuestras Mesas en fortalecer nuestra identidad y espiritualidad, en trabajar para enfrentar la crisis climática, echar a andar nuestro relanzamiento como CEB. Nos alegramos por el futuro que se nos abre con la participación de la juventud en nuestras Comunidades.

Como signo de esperanza nos motiva la pasión de Jesús por hacer presente el Reino de su Padre entre nosotros y nosotras.

También queremos compartir como signo de esperanza nuestra perseverancia en la construcción del Reino y nuestro aporte como sujetos del movimiento de Jesús que lucha por una sociedad más justa, solidaria, unida, fraterna y por el bien común.
Creemos en una iglesia en movimiento que está en búsqueda de renovación desde la transformación de nuestras vidas, desde las bases, como nos propone Aparecida.

Nos comprometemos a trabajar por el cuido de la Madre Tierra y la concientización política de nuestra gente para que haya claridad política y así poder emitir un voto responsable.

Hoy aquí, reafirmamos la espiritualidad e identidad como línea transversal de todas las CEB de Nicaragua y reafirmamos nuestra voluntad de trabajar en serio por el Relanzamiento de nuestras Comunidades Eclesiales de Base.

Nos solidarizamos con nuestros hermanos centroamericanos ante la problemática social que se vive en torno a la violencia que atenta la dignidad de la vida de la gente de nuestros pueblos hermanos, y por aquellos que han tenido que dejar sus familias y pueblos para buscar mejor vida en otro país, hasta el extremo de arriesgar sus vidas.

Seguimos unidos a dolor y clamor del pueblo haitiano y su esfuerzo por salir de los escombros de la pobreza a que los ha llevado tanto, los embates naturales agravados por nosotros los humanos, como los terremotos de las dictaduras y del neoliberalismo. A ellos y ellas un abrazo solidario.
Los motivamos a permanecer siempre unidos en el seguimiento fiel a Jesús y en la construcción de un Mundo más justo, donde todos y todas quepamos en armonía con la Madre Tierra.

Dado en la Comunidad del Nancital #2, municipio de San Francisco del Norte, departamento de Chinandega. A los 23 días del mes de Enero de 2011

Comunidades Eclesiales de Base articuladas en los Cristianos y Cristianas Nicaragüenses por los y las Pobres (CNP).