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La tradición teológica ha acentuado sobremanera el significado de la encarnación del Hijo de Dios, celebrada en la Navidad, como la divinización del ser humano. En realidad, teológicamente se quiere subrayar un hecho aún mayor: la encarnación es la humanización de Dios. Todas las Escrituras afirman, como san Juan: “A Dios nadie lo ha visto jamás. El Hijo único del Padre es quien nos lo ha dado a conocer” (1, 18). Ver noticia original en …

