Enviado a la página web de Redes Cristianas
Para poder expresar la idea de esta reflexión, empezaré con una metáfora sencilla, clara y, sobre todo, que la persona lectora puede elaborar muy bien por su propia cuenta.
La metáfora es la siguiente: Imaginemos un bosque. Cada crepúsculo abre o cierra el día. La normalidad, la ayuda a las necesidades, el trabajo… todo se hace sin llamar la atención. Se vive y no se observa. Y también hay una escuela. La belleza del Universo, el bosque, la forma de vestir, vivir y un largo etcétera.
Sin embargo, si cae un árbol o una persona queda herida o hay una muerte, ante una situación imprevista, incluso fatal, se produce toda una reacción humanitaria: la gente acude en masa. La Dana, Ademuz, porque lo hemos tenido cerca. Acuden ambulancias, bomberos, policías, periodistas: NOTICIA DEL DÍA. La prensa se hace amplio eco. Pero pasado el acontecimiento: silencio periodístico. ¿Y olvido? No en los lugares o personas afectadas; allí están muy presentes, activos y luchadores, pero la prensa “silencio”..
Aquí radica la importancia de ser consciente de que muchas personas se mueven, ayudan, corroboran, comparten, cooperan: es la solidaridad humana. Y la prensa no da ninguna información; no es noticia. Silencio de la prensa.
Y aquí quiero recordar la frase del filósofo castellano Ortega y Gasset:
“Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella, no me salvo yo.”
Cuántas circunstancias se nos escapan, se nos deslizan.
Hay que estar atentos a nuestro entorno; de lo contrario nos quedamos únicamente con la frase negativa de Hobbes: Homo homini lupus (El hombre es un lobo para el hombre). Y la aplicamos de raíz, como punto de partida. Olvidando que existe la contraria, como Homo hominis sacra res (El hombre es una realidad sagrada para el hombre). Podría presentar muchas más.
La tendencia a la solidaridad, a la cooperación, es un elemento del ADN. Y la experiencia nos lo muestra. Conviene leer el libro de Piotr Kropotkin: El apoyo mutuo (2016): la cooperación y la solidaridad también son fuerzas evolutivas. Y también una sana lectura de Darwin: no el más fuerte, sino quien mejor se adapta.
A mi entender conviene siempre fundamentar los razonamientos, y más en cuestiones discutidas, como si no fueran de un ser humano que es básicamente un animal con la singularidad del habla y del razonamiento. Por tanto, la cooperación, no la competencia, favorece la supervivencia. La solidaridad es una fuerza evolutiva.
Y ahora podríamos poner ejemplos a montones, hechos vividos con silencio, con entrega, con amor, con respeto. Solo pongo uno, tomado de ChatGPT:
El conocido como el “tren de Adamuz” hace referencia a un suceso ocurrido en el municipio de Adamuz, en la provincia de Córdoba, donde un joven se convirtió en ejemplo de solidaridad.
Durante un trayecto en tren se produjo una situación de emergencia que afectó a algunos pasajeros. En medio del desconcierto general, un chico del pueblo actuó con rapidez y generosidad, ayudando a las personas afectadas y ofreciendo apoyo sin pensar en sí mismo. Su gesto fue reconocido por los vecinos y se convirtió en una historia que se recuerda como muestra de valentía y compromiso con los demás. Este episodio se explica a menudo como un ejemplo de cómo, incluso en momentos difíciles, la solidaridad y el altruismo pueden marcar la diferencia.
Y podríamos poner muchos y muchos ejemplos reales de solidaridad, de altruismo, de entrega, de generosidad, con un largo etcétera; toda una realidad que no es noticia periodística, pero sí totalmente humanista. Todo esto es constatable y es un hecho. No imaginaciones. Lo digo porque solo tenemos luces cortas de posición para mirar nuestro entorno y olvidamos otros lugares.
La vida diaria, a veces demasiado monótona o rutinaria, no se siente como vida. Debemos poner de vez en cuando las luces largas. Tienen que pasar cosas para sentirnos vivos, pero ¿qué “cosas”? Aquí ya entra el proceso madurativo integral, aspecto nada favorecido tanto por el capitalismo salvaje como por el mundo científico-técnico, que no presenta valores sino un consumismo brutal.
Hay que tomar conciencia de todas las potencialidades que tiene el ser humano, este animal viviente con la singularidad del habla y del razonamiento. Es lo que hay por ahora.
El gran cuodlibeto:
¿Por qué hay tanta dificultad en reconocer todo lo positivo que tiene la Humanidad?
Y la persona lectora es Humanidad con un gran potencial. ¿Cómo lo gestionamos?
Homo homini auxilium, que quiere decir: ? “El hombre es ayuda para el hombre”.
Homo homini inimicus, que quiere decir: ? “El hombre es enemigo del hombre”.
¿Qué camino intentamos vivir?

